Este martes 21 de julio tiene prevista su llegada a Zaragoza una de las columnas de la Marcha en Bici COP31, que recorre numerosos países del mundo desde Belem (Brasil) hasta Antalya (Turquía), donde se celebrará la Cumbre del Clima en noviembre de este año.
“Los y las participantes portan una pancarta como llama simbólica y van recogiendo compromisos de acción por el clima, especialmente relacionados con los modos de movilidad limpios y saludables”, destacan las entidades.
La llegada y el recibimiento en nuestro país está prevista en el Balcón de San Lázaro, junto al Puente de Piedra en el barrio de Rabal de Zaragoza, sobre las 19:30 horas. Grupos ciclistas, ecologistas y vecinales de la capital han invitado a la ciudadanía de Zaragoza a acudir “para dar la bienvenida” al grupo que realiza este relevo.
La COP31 Bike Ride declara como objetivo “destacar los beneficios del ciclismo cotidiano para reducir las emisiones de carbono, presentando en la COP de Antalya diez propuestas de políticas ciclistas para su inclusión en los planes climáticos de los países”.
Las propuestas de carácter global, aplicables a nuestra realidad local y nacional, que destacan las entidades aragonesas son: “completar una red estructural básica de carriles bici para 2030, especialmente con conectividad interurbana y multimodal para los desplazamientos diarios. Disminuir el tráfico vehicular limitando tanto la velocidad como el volumen. Diseñar planes específicos que lleguen hasta 2030 y que cubran todos los posibles impulsores del desarrollo del ciclismo (con financiación adecuada y específica y revisiones de implementación que incluyan a las asociaciones de ciclistas. Aumentar significativamente las zonas exclusivas para bicicletas y peatones hasta 2030 cerca de escuelas, centros de transporte público, tiendas locales y áreas verdes”.
Asimismo, proponen “generalizar la capacidad adecuada de estacionamiento de bicicletas en los centros de transporte, áreas comerciales, escuelas, oficinas y hogares hasta 2030 (incluidas las bicicletas de carga). Desarrollar un tiempo y un lugar para el ciclismo: un evento ciclista anual masivo, para todas las edades, para promoverlo ante un público amplio y una ‘Casa de la bicicleta’ para reparar, entrenar, reunirse, recibir”, también “formar e informar: formar, especialmente a los menores de 12 años y a las mujeres, para un mejor uso de la bicicleta y su empoderamiento y promover ventajas económicas. Desarrollar el sector económico asociado (servicios, industria, leasing, sharing...) mediante incentivos/subvenciones fiscales específicas. Desarrollar una logística de bicicletas de carga para las entregas de ‘última milla’ (un estudio reciente muestra que el 42% de las entregas en furgonetas podrían realizarse con bicicletas de carga). E implementar y compartir de forma muy regular indicadores de medición y seguimiento (satisfacción, siniestralidad, tamaño de la red dedicada, reparto modal...)”.

¿Cuántas emisiones de carbono se pueden ahorrar con estas propuestas?
Tal y cómo explican las entidades aragonesas, sustituir un viaje diario en coche por uno en bicicleta durante 200 días al año ahorra aproximadamente media tonelada de CO2 por persona al año.
Además, las emisiones del transporte pueden reducirse en un 8% si uno de cada cinco residentes urbanos cambia el coche por la bicicleta. Si se sustituyen los trayectos cortos en coche de menos de 6 km por la bicicleta, las emisiones podrían disminuir en 0,12 millones de toneladas al año.
Asimismo, destacan que en las ciudades, el 75% de los desplazamientos son de menos de 3 km. En las ciudades donde el transporte en bicicleta supone solo el 3% del reparto modal, esto representa hasta el 72% del transporte que podría realizarse en bicicleta, reduciendo así las emisiones de carbono en comparación con los coches o el transporte público.
“¿El objetivo final? contribuir a alcanzar un 80% de los desplazamientos a pie, en bicicleta y en transporte público, para lograr una reducción del 50% en las emisiones del transporte para 2030”, concluyen las entidades sociales.




