En un extenso comunicado, remitido a AraInfo, titulado “Zaragoza ¿Florece? 2026”, ambos colectivos cuestionan el impacto de iniciativas como ‘Zaragoza Florece’ y denuncian las consecuencias sociales y ambientales derivadas del auge turístico, la proliferación de viviendas de uso turístico, la política de talas, la gestión de residuos y el abandono de basura en entornos naturales.
Zaragoza, nuevo destino turístico y “ciudad espectáculo”
Las entidades comienzan reconociendo que Zaragoza “parece consolidarse como nuevo referente turístico” y destacan que la ciudad registró “un récord de pernoctaciones de 2.275.605 estancias” durante el pasado año. A su juicio, este crecimiento no es casual, sino consecuencia de “una política deliberada de grandes eventos”, convirtiendo a Zaragoza “en una ciudad espectáculo” mediante iniciativas como ‘Zaragoza Luce’, ‘Hola Primavera’ o el ‘Festival de la Garnacha’.
Asimismo, destacan que la capital aragonesa “ha superado los récords históricos de años pasados en cuanto al número de noches que los turistas pasan en nuestra ciudad”, al tiempo que aumenta la estancia media y el turismo internacional. Según señalan, este fenómeno está teniendo “un fuerte impacto económico”, con un presunto impulso de “682 millones de euros en 2024”, siendo el sector hotelero “el principal coste para el viajero”.
‘Zaragoza Florece’, en el centro de las críticas ecologistas
El comunicado centra buena parte de sus críticas en el evento ‘Zaragoza Florece’, que definen como el acto más multitudinario de la ciudad fuera de las Fiestas del Pilar. Las organizaciones recuerdan que en la pasada edición el festival reunió a “más de 360.000 visitantes” durante los cuatro días de celebración.
También detallan que el evento contó con “un presupuesto de 500.000 euros”, de los cuales “100.000 fueron aportados por el Ayuntamiento de Zaragoza y el resto por la participación privada”, citando entre las empresas colaboradoras a FCC, Ibercaja, Tranvías de Zaragoza, El Corte Inglés e Ikea. En este sentido, señalan que el festival se consolida “como un dinamizador de la hostelería y el comercio local, especialmente floristas”.
Sin embargo, critican el carácter efímero del evento y el elevado consumo de recursos que implica. “Flores, que una vez utilizadas, irán una vez más a los contenedores de basura”, denuncian, añadiendo que son flores que “para crecer han requerido agua, energía, empleo”, lo que consideran “un mal ejemplo de usar y tirar, de ‘Economía Circular’”.
El Parque Grande y las afecciones sobre aves, flora y arbolado
Las organizaciones ecologistas sostienen además que convertir el Parque Grande José Antonio Labordeta “en un lugar al que concurren miles de personas” contradice el propio Plan Director del parque. En el texto recuerdan que dicho documento establece que el espacio “debe ser un parque tranquilo, de alta calidad paisajística y jardinera que permita a los usuarios estar en contacto con la naturaleza”.
Igualmente, citan el apartado del Plan Director que señala que “deben ordenarse los usos y actividades potenciando la idea de parque tranquilo y desplazando aquellas actividades menos acordes con esta orientación”.
A juicio de Stop Plástico y ANSAR, la masificación del parque provoca “graves afecciones a las aves que allí habitan en plena época de cría”, pudiendo causar que “abandonen la incubación de los huevos en el nido y la crianza de los pollos”. También alertan de los daños sobre la flora y el arbolado, tanto por “la compactación del suelo” derivada de la instalación de elementos pesados y el pisoteo constante, como por la colocación de cajas de luces sujetas a los troncos.
Turismo, viviendas turísticas y pérdida de calidad de vida
En el comunicado, los colectivos se preguntan si “¿Zaragoza Florece o languidece?” y aseguran que, pese al impacto económico positivo de los grandes eventos, estos se concentran “en áreas muy delimitadas de nuestra capital” y causan “graves afecciones a los ciudadanos, a la vegetación y a la fauna urbana de parques y riberas”.
También vinculan el auge turístico con el aumento de los precios del alquiler y la expansión de las viviendas de uso turístico, que, según afirman, reducen “la oferta de vivienda de alquiler residencial” y favorecen “la pérdida de identidad de los barrios”. A ello suman “los problemas causados al transporte público, la gestión de residuos y el consumo de recursos como el agua y la energía, la contaminación acústica y la degradación del patrimonio”.
En su análisis, califican este modelo como “extractivista” y “agotado en otras grandes capitales de nuestro país”, sosteniendo que acaba “generando turismofobia, con un empleo estacional de bajos salarios y unas peores condiciones de vida para los ciudadanos”.
Un modelo urbano “basado en el hormigón”
Bajo el epígrafe “Un centro ‘super cuqui’ con un abandono del extrarradio”, las entidades lamentan que propuestas centradas en “el consumo local, ecológico y de cercanía” no tengan cabida en la actual política municipal. En concreto, citan la iniciativa “Huerta de Zaragoza”, que, pese a contar inicialmente con el respaldo municipal, “no se ha apoyado ni publicitado por parte del mismo”.
Además, alertan de que “el número de hortelanos no deja de descender en una ciudad que fue histórica por la calidad de su huerta”.
Críticas a la Zona de Bajas Emisiones y a las talas de árboles
Las organizaciones también cargan contra “el auge del negacionismo climático por parte de algunos grupos municipales”, que, según sostienen, ha llevado al Ayuntamiento a impulsar “una Zona de Bajas Emisiones (ZBE) muy laxa”, que “no ayuda a mejorar la calidad del aire”, pese a que “los episodios de ozono troposférico son una de las principales causas por muertes prematuras en Europa”.
Igualmente, critican “la política de las talas de árboles en Zaragoza”, que aseguran está generando “fuertes críticas vecinales”. A su juicio, se está imponiendo “un modelo de ciudad basado en el hormigón”, donde “el aumento de las temperaturas y la ausencia de sombra va justo en la dirección contraria a la de las grandes capitales europeas”.
En esa línea, denuncian la contradicción entre la promoción de ‘Zaragoza Florece’ y la destrucción, “mediante desbroces abusivos”, de “la floración natural y espontánea, verdadera fuente de biodiversidad y belleza sostenible”.
“Zaragoza, un gran vertedero”
El texto dedica otro apartado a la gestión de residuos, definiendo a Zaragoza como “un gran vertedero”. Las entidades aseguran que los vertederos de la ciudad gestionan “una cantidad de residuos generados fuera de la comunidad, en cantidades mayores a los generados en nuestra propia comunidad”.
En concreto, mencionan residuos y lodos de depuradora procedentes de comunidades limítrofes, atraídos por el menor coste del vertido en Aragón. Asimismo, denuncian “esta ineficiente gestión de los residuos en nuestra ciudad” y afirman que “un importante porcentaje de residuos que llegan al CETRUZ destinados a su reciclaje terminan enterrados en el vertedero sin reciclar”.
Según indican, ello supone “un incumplimiento de los objetivos europeos” y recuerdan además que “tal como se demostró en 2024 al RINZA (Residuos Industriales de Zaragoza) puedan llegar residuos incluso de manera ilegal”.
Denuncias por residuos y vertidos en entornos naturales
Las organizaciones también reclaman un mayor número de puntos limpios y más vigilancia frente al abandono de residuos en entornos naturales, denuncias que, aseguran, “chocan una y otra vez con la negativa del ayuntamiento”.
En este sentido, citan casos en barrios como Miralbueno y Valdefierro o en barrios rurales como Monzalbarba, Venta del Olivar, La Cartuja Baja o Casetas, donde “sufren el abandono de todo tipo de residuos en sus entornos naturales”.
Para ambos colectivos, estas situaciones reflejan “una gran falta de civismo por parte de la ciudadanía”, pero también “una clara dejación de la administración municipal”.
Stop Plástico y ANSAR advierten además de que “el abandono de basuras en entornos naturales es uno de los mayores problemas medioambientales y de salud pública al que se enfrenta el ser humano”.
Según detallan, sus organizaciones han denunciado “más de 265 localizaciones con abandonos de basura en entornos naturales” en Zaragoza durante los últimos años, “más de 20 en lo que va de este 2026”.
También alertan de que la degradación de estos residuos amenaza “con contaminar cada rincón de nuestros campos, acuíferos, balsas y ríos”, afectando gravemente a los ecosistemas y a la salud humana mediante la presencia de “micro y nanoplásticos” y otras sustancias químicas presentes en los residuos.
La apuesta por otro modelo de consumo y gestión ambiental
Las entidades se preguntan finalmente “qué sentido tiene las grandes cifras de negocio presentadas por el Ayuntamiento de Zaragoza si sus beneficios no revierten en mejorar la vida de sus ciudadanos y ciudadanas”.
Como conclusión, reclaman “un compromiso real por el medio ambiente” y políticas centradas en la reducción y correcta gestión de residuos, la limpieza de los entornos naturales y la sensibilización ciudadana. También apuestan por “otro modelo de consumo responsable” y por la implantación del SDDR (Sistema de Depósito, Devolución y Retorno), “un modelo económico que evite la moda del usar y tirar”.
“Zaragoza florecerá cuando ponga en el centro a sus ciudadanos y ciudadanas”
El comunicado concluye asegurando que “Zaragoza no florece” por “llenar el parque de flores que en varios días irán a los contenedores”, ni por “concentrar miles de personas en un espacio afectando a su biodiversidad”. Para ambas organizaciones, Zaragoza “florecerá cuando su ayuntamiento haga políticas que pongan en el centro a sus ciudadanos y ciudadanas”.




