Con esta celebración recuerdan desde la la Federación Aragonesa de Solidaridad (FAS) que “la ropa, el café o los productos de cuidado personal esconden condiciones abusivas de trabajo, explotación infantil y destrucción de bosques”.
Bajo el lema “Le sienta bien a todo al mundo” Zaragoza, se unirá a la celebración del Día Mundial del Comercio Justo este próximo 12 de mayo, con la Lonja del Comercio Justo, que está organizada por la Federación Aragonesa de Solidaridad (FAS) con la colaboración del Ayuntamiento de Zaragoza y las ONGD Oxfam Intermón, Proyde, Isabel Martín, Proclade, Vicente Ferrer, Cáritas y Kumara.
Con esta jornada, las organizaciones de Comercio Justo alertan “de las condiciones abusivas de trabajo, los precios ínfimos, la explotación infantil o el deterioro de la tierra” que se esconden detrás de productos tan cotidianos como la ropa, el café o los artículos de cuidado personal. Ante ello, recuerdan a consumidores y consumidoras que los productos de Comercio Justo “garantizan los derechos humanos y respetan el medioambiente”.
Por otro lado, ante la cercanía de las elecciones europeas, las organizaciones de Comercio Justo reclaman a los partidos candidatos al Parlamento Europeo “una directiva ambiciosa que responsabilice a las empresas de sus impactos negativos en cualquier lugar del mundo donde se realice su producción”.
Lonja del Comercio Justo: “Le sienta bien a todo al mundo”
Se llevará a cabo en la Plaza del Pilar de la capital del país desde las 10.30 horas hasta las 20.30 horas. El evento será una feria solidaria que incluirá la venta de productos, diversas actividades, talleres, actuaciones y Food Truck. Además de las ONGD organizadoras participarán Medicusmundi, Mercado Social de Aragón, Dacapo y La Roulotte de Let. “Animamos a participar en las diferentes actividades y talleres gratuitos de la Lonja, haciendo reserva previa en esta web”.
Pobreza, condiciones de trabajo abusivas, precios muy por debajo de costes, salarios míseros, explotación infantil o deforestación son algunas de las problemáticas que se esconden detrás de productos tan cotidianos como el café, la ropa o los artículos de cuidado personal. Todos ellos tienen en común la desigualdad en el reparto de beneficios a lo largo de su cadena: el cultivo de sus materias primas se realiza principalmente en países de América Latina, Asia o África, mientras que la mayor parte de su valor añadido e ingresos millonarios quedan en el Norte global repartidos entre unas pocas empresas multinacionales.
La industria textil, además de ser la segunda más contaminante tras el petróleo, también consolida la pobreza: el 75% de la mano de obra está en países asiáticos. En la actualidad, y a pesar de los compromisos voluntarios suscritos por las empresas del sector, las condiciones de trabajo siguen siendo duras, con jornadas de entre 12 y 16 horas al día, seis o incluso siete días a la semana, falta de condiciones de seguridad y salud, y con salarios que suponen la cuarta o quinta parte de lo que necesitarían para vivir.
La cosmética natural es un sector en crecimiento. Su valor actual se estima en 48.400 millones de dólares. Diversos estudios prevén un aumento de un 5% anual en los próximos 10 años. El karité es una de sus materias primas. Cada año se exportan entre 40.000 y 75.000 toneladas de este producto de África a Europa, según la FAO, cosechado y procesado por unas 16 millones de mujeres del áfrica subsahariana. Su salario es de menos de 1,25 dólares al día.
Ante ello, los productos de Comercio Justo garantizan el respeto a los derechos laborales y humanos, salarios y condiciones dignas, prohíben la explotación infantil, apuestan por la igualdad de género y son producidos con técnicas respetuosas con la tierra y el entorno natural. El café, el cacao, el azúcar, el té o la ropa son los productos más significativos de este modelo comercial que nació en los años 60 del siglo pasado y en la actualidad está presente en más de 70 países.
En el Estado español las ventas de Comercio Justo no han dejado de crecer desde el año 2000 (el primero del que hay datos). En el último año alcanzaron una facturación de más de 146 millones de euros, en su mayoría gracias a los productos de alimentación. Y el textil en el último año aumentó su facturación en 1 millón de euros.


