Las mismas que venimos denunciando el ahogamiento de nuestra sanidad pública en la provincia de Teruel, las que hemos exigido que nuestros retoños disfruten de una educación pública, gratuita y de calidad y que doten a los centros educativos rurales de apoyos para llenar de futuros posibles cada una de las vidas de nuestros pueblos.
Las que proporcionamos los cuidados a hijes y personas con diversidad funcional, mientras que este sistema laboral nos sigue explotando, como si las caricias y el sostenimiento de la vida se diluyeran entre las horas de entrada y salida del trabajo asalariado. Las que hemos salido a la calle para defender nuestras tradiciones, formas de vida y paisajes frente al expolio y la devastación de las macrorenovables.
Las que hemos abrazado y acogido sin preguntar por lugar de nacimiento, mientras nuestros gobiernos llenaban fronteras de concertinas, practicaban devoluciones en caliente y miran a otro lado cuando el Mar Mediterráneo se convierte en el cementerio de Europa.
Las que hemos escuchado tiritar de miedo el cuerpo dolorido de nuestra vecina después de la última paliza y seguimos recordando a cada una de las mujeres asesinadas por la violencia machista.
Las que enlazamos lucha con nuestras hermanas trans y el colectivo LGTBIQ+ en defensa de una vida de pleno derecho.
Sin embargo, compañera, no sólo llegamos hasta aquí para resistir, sino que vamos a seguir gestando y creando vidas dignas de ser vividas, independientemente de los pactos de gobierno. Estaremos en cada rincón del territorio, en cada rellano de edificio, en las sillas de la calle pa' tomar la fresca, en los sindicatos, en las panaderías y en los centros sociales.
Nuestras redes seguirán presentes para defender los derechos como mujeres, de clase obrera, inmigrantes, trans, rurales y diversas. Seguiremos rememorando a nuestros muertos, a los que quisieron sentenciar al olvido con un tiro en los pozos de Caudé y a los que masacraron en el bombardeo de Alcañiz.
Nos convertiremos en tornado ante el más mínimo gesto machista, racista, clasista y/o capacitista.
Seguiremos charrando y trenzando la lengua de nuestras abuelas en los actos más cotidianos. Seguiremos, con nuestra existencia colectiva, cambiando este sistema capitalista y patriarcal que nos han impuesto.
Como ya dijimos este 8M, “Hermanas: aquí y ahora, preparadas y organizadas ¡Sigamos haciendo historia!”





