‘Yesa no se llena’, nuevo mensaje para continuar la lucha contra las obras de recrecimiento del embalse

Este sábado se celebraba en el Centro Cívico Río Ebro de Zaragoza, el I Encuentro Abierto de Afectados y Afectadas por el recrecimiento de Yesa. Allí se daba a conocer un nuevo informe sobre la seguridad de la presa que pone en cuestión la visión que la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) tiene sobre la viabilidad de la misma.

"Yesa no se llena" I Encuentro Abierto de Afectados y Afectadas por el recrecimiento de Yesa en Zaragoza. Foto: Pablo Ibáñez (AraInfo)

Este sábado en Zaragoza se ha celebrado el I Encuentro Abierto de Afectados y Afectadas por el recrecimiento de Yesa. La presentación tuvo lugar el pasado jueves y contó con la presencia de representantes de las organizaciones convocantes: Miguel Solana, presidente de la Asociación Río Aragón-Coagret; Iker Aramendia, portavoz de la plataforma Yesa+NO; y Carmen Tejero, miembro de la Red de Agua Pública de Aragón (RAPA).

Este primer encuentro abierto de personas afectadas por el recrecimiento de Yesa se ha celebrado este sábado 4 de noviembre en el Centro Cívico Río Ebro (calle María Zambrano, 56) de Zaragoza. En él han participado personas afectadas de la comarca de la Chacetania, de Sangüesa, de los diferentes pueblos expropiados por el actual embalse, de las Cinco Villas y de Zaragoza; además de hacerlo, Ecologistas en Acción, SEO BirdLife, WWF, Greenpeace, FAVZ, Jaca Jacobea, Apudepa, Coagret, Fundación Nueva Cultura del Agua (FNCA), URA-Nueva Cultura del Agua, Plataforma en Defensa del Ebro y Asamblea de jóvenes d’O Viello Aragón (AJVA).

Durante el evento, que comenzó a las 10.00 horas pero que se prolongó también durante la tarde, además de celebrarse distintas mesas de debates en las que intervinieron organizaciones y personas afectadas, se dio lectura a un informe sobre la seguridad de la presa que pone en cuestión la visión que la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) tiene sobre la viabilidad de la misma. De dicho informe saldrán las nuevas conclusiones que se convertirán en el “nuevo documento de referencia reivindicativo de los afectados”.

“Se trata de una jornada destinada a visibilizar nuestros problemas y demandas –explicaba Miguel Solana-, avanzar en la articulación de un frente cívico de movilización y plantear de forma nítida la imposibilidad de culminar un llenado de Yesa a mayor cota de la actual”.

Todo ello, “frente a quienes dan por sentado que el recrecimiento se terminará y llenará. Nosotros estamos convencidos que Yesa nunca se llenará tal y como está previsto, porque sus fallas estructurales van a ser irresolubles y por lo tanto, antes o después, hará que la razón se imponga ”, subrayaba. Por estos motivos, el objetivo histórico de ‘Yesa NO’ se reconvierte en: ‘Yesa no se llena’. Este es uno de los nuevos mensajes que quieren trasladar desde las organizaciones convocantes del encuentro.

Foto: Pablo Ibáñez (AraInfo)
Foto: Pablo Ibáñez (AraInfo)

A su juicio, “el recrecimiento de Yesa ha tenido una fuerte contestación social desde que, hace más de 30 años, viera la luz el primer proyecto. Una contestación social encabezada de forma muy especial por quienes históricamente se han venido a llamar los afectados. No obstante –continuaba-, el transcurso de los años ha ido tejiendo cada vez una red más amplia de opositores al recrecimiento. Al tiempo que han aparecido nuevos agentes que, con toda razón, se han considerado también afectados por el recrecimiento de Yesa”.

Habitantes de Zaragoza, pueblos ‘aguas abajo’ de la presa, agricultores y agricultoras de la comarca de las Cinco Villas, antiguos habitantes de pueblos expropiados por el actual embalse, o la propia montaña como territorio productor del agua, “han pasado por unas u otras razones a tomar conciencia de esta su nueva condición”, añadía. Esta nueva realidad implica ampliar el concepto de ‘afectados’, al pasar de “unos pocos perjudicados frente a muchos beneficiarios, a algunos beneficiarios que conllevan muchos afectados”.

Por el contrario, en este pequeño apartado de beneficiarios se encontrarían, en opinión del portavoz de la plataforma Yesa+NO, Iker Aramendia, “los políticos que sacan rendimiento político a toda esta situación porque a río revuelto ellos son los primeros que pescan, y no pescan poco. Y por otro lado están los verdaderos beneficiarios en todo esto: esas empresas que siempre sacan una buena tajada, que les da igual que se llene o no se llene –el embalse- porque ellos ya han urdido suficiente de las arcas públicas”.

Para Iker Aramendia, a día de hoy, “la CHE sigue sin demostrar con estudios rigurosos que la nueva presa sujetará las laderas y eliminará las inestabilidades, y que el llenado no generará más inestabilidad. De hecho, a día de hoy, en un momento en el que el cuerpo de presa tiene casi todo su volumen en el sitio donde lo querían poner, el deslizamiento sigue adelante”. Un hecho que contradice los primeros informes de la Confederación, en los que se aseguraba que esta maniobra solucionaría el mencionado problema, lo que confirma que tales afirmaciones “no son ciertas”, matizaba.

“La Confederación –proseguía el portavoz de Yesa+No-, hace caso omiso de la realidad y sigue adelante con el único fin de terminar la obra, y puede que nunca jamás el proyecto, en base a la ya conocida política de hechos consumados”.

Frente a esto, una serie de técnicos de diversas disciplinas está elaborando, desde hace tiempo, un informe que recoge desde diferentes perspectivas toda la problemática del recrecimiento de Yesa ‘aguas abajo’ de la presa”. Todo ello desde el punto de vista de la sismicidad, de la geología, de la sociología, desde los análisis de evacuación… con el objetivo de hacer ver desde un ámbito técnico, y no político, “que esta obra entraña unos riesgos a día de hoy inasumibles”.

Por su parte Carmen Tejero, miembro de RAPA, señalaba que “parece mentira que con todos los informes técnicos que hay, a los que se añadirá el informe que presentaremos el sábado, se hagan caso omiso a todos estos problemas, siendo que en Europa ya hemos tenido casos con gran mortandad de personas y destroce económico debido a la rotura de una presa por deslizamiento de ladera”. Por último, la miembro de RAPA se preguntaba, dentro de un contexto de cambio climático como el que vivimos actualmente, “¿de dónde va a salir el agua como para llenar la presa? Es imposible llenar ese pantano”, reconocía.

Algunas de las conclusiones extraídas en el Encuentro 

Durante el Encuentro celebrado este pasado sábado se pudieron extraer algunas conclusiones al respecto. Relacionado con la peligrosidad que entraña un embalse de Yesa recrecido, la seguridad aguas debajo de la presa no está garantizada y nunca se podrá garantizar. Los factores de seguridad mal determinados, los deslizamientos ocurridos y los problemas de sismicidad conllevan riesgos inasumibles y que caso de rotura produciría efectos devastadores que llegarían hasta la propia ciudad de Zaragoza.

De esta forma, la presa actual se halla en estado crítico como consecuencia de las obras, solicitando así la necesidad de analizar el estado de su seguridad e implementar estrategias que determinen la cota de llenado e incluso su vaciado.

Al mismo tiempo, las obras de recrecimiento de Yesa han aumentado la percepción de riesgo aguas abajo de la presa al haberse producido deslizamientos que según la CHE nunca debieran haberse producido. En este sentido, poblaciones como Sangüesa han pasado de considerarse beneficiarias a ser consideradas afectadas.

“Cada día se constata con más claridad que recrecer Yesa terminaría beneficiando a unos pocos y perjudicando a muchos. El frente de los afectados es hoy mucho más amplio que los históricos habitantes de pueblos que habían de ver sus tierras inundadas y se plantea la configuración de una Plataforma Social de defensa colectiva”, subrayan.

Para los distintos colectivos, “la realidad que el recrecimiento de Yesa esconde es su concepción como pieza básica en una nueva estrategia de comercialización y venta de los derechos concesionales”. “Una estrategia que, ocultando la palabra trasvase, pretende la transferencia de agua hacia actividades especulativas y que pivotaría sobre comunidades de usuarios y regantes”, explican.

“Una estrategia que plantea el agua no como un recurso ecosistémico sino como un bien mercantil sujeto a capacidades de compra y alejado de las posibilidades de pago para pequeños usuarios y regantes. Territorios como el delta del Ebro o la montaña aragonesa serían gravemente perjudicados”, matizan.

Asimismo, la sostenibilidad del Plan de la Cuenca del Ebro está puesta en cuestión por la propia Unión Europea. Proyectos como el recrecimiento de Yesa responden a principios de la Vieja Cultura del Agua y vulneran principios de la Nueva Cultura del Agua (recuperación de costes, control de la demanda, conservación de sistemas acuáticos). “En esta vulneración consciente han sido agentes activos las grandes constructoras y sus intereses”, aseveran.

Foto: Asociación Río Aragón-Coagret
Foto: Asociación Río Aragón-Coagret

Por otro lado, y tal y como figura en las conclusiones finales, “a Zaragoza se le quiere convertir en pagana de unas infraestructuras de abastecimiento que no necesita”. Entre otras razones, destacan, “porque su consumo no llega a la mitad de lo que se le planteó al asociar interesadamente su abastecimiento al recrecimiento de Yesa”. “El fiasco de la Loteta debiera hacernos conscientes que, muchas veces, estas obras no se impulsan desde la racionalidad sino desde intereses económicos a los que les importa poco poner hormigón en un pantano o en cualquier otro lugar. La obra en sí se convierte en negocio de unos pocos que luego pagamos todos”, advierten.

Además, “se ha reivindicado el papel de la montaña como territorio generador del recurso agua y que, hoy por hoy, juega un papel muy limitado a la hora de decidir su uso”. La naturaleza como base para un modelo alternativo, sostenible y con personalidad es una pieza clave para el futuro, apuntan. “En este sentido –añaden-, la montaña debe tomar conciencia de su valor como territorio productor del recurso y exigir su participación más activa en la toma de decisiones sobre su uso”.

Por otra parte, dentro del sistema de Bardenas se constata “una dinámica de acumulación de propiedad y de crecimiento constante de las necesidades de inversión que responden a un modelo de regadío alejado de las necesidades de un modelo agrícola más sostenible”. Por lo tanto, “recrecer Yesa responde a esta escalada infinita de gasto que, a medio plazo, resulta inalcanzable para las explotaciones familiares. Hasta los fondos de la PAC terminan concentrados cada vez en menos manos”.

Del mismo modo, “la modernización, tal y como se está planteando, no conlleva ahorro de agua y ni tan siquiera se plantea que, caso de haberlo, pudiera ser dirigido hacia la mejora del sistema acuático río Aragón”.

También queda constatada a la afección del recrecimiento de Yesa a espacios protegidos y estrategias de conservación. “El río Aragón es visto, por ejemplo, como un buen espacio para la reintroducción del visón europeo, especie en peligro de extinción”, argumentan.

Por lo que respecta a los y las habitantes de Tiermas, Ruesta y Esco, desean la recuperación de sus antiguos poblados y facilidades para su recuperación. Antiguos habitantes (como en Tiermas o Esco) querrían poder recuperar allí espacios vitales de generaciones pasadas y nuevos habitantes (caso de Ruesta) piden una oportunidad para afrontar desde allí modos de vida respetuosos con la nauraleza. Jóvenes que quieren asentarse en el territorio del Viello Aragón y vivir en el mundo rural a partir de la riqueza que este ofrece, constatan que el recrecimiento de Yesa cercena de forma notable sus posibiliadades de desarrollo.

Para las personas afectadas por el recrecimiento de Yesa, “las afecciones sobre el territorio ya han sido grandes a fecha de hoy pero podrían terminar siendo mucho mayores si se culminara el recrecimiento. Se está a tiempo de parar y asumir, entre otras cosas, que ningún territorio ya sacrificado en el pasado pueda volver a serlo”. Constatando también la actuación expropiatoria de la CHE, “desde planteamientos arbitrarios, intimidatorios y desproporcionados”, por lo que “se exige aplicar principios de precaución y mínimos impactos a la hora de invadir las propiedades afectadas”.

Por último, la nueva estrategia a plantear desde este nuevo y ampliado colectivo de afectados y afectadas tendrá que ser “concertada en breve tiempo y deberá abordar distintos frentes: político, europeo, social y, por qué no, judicial”. “Estamos convencidos de que Yesa a fecha de hoy, ni tan siquiera sería planteable. Los parámetros actuales lo impedirían. No puede ser que continúe por el mero hecho de haber empezado cuando se admitían umbrales de seguridad o sostenibilidad hoy caducos”, concluyen.

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