Y otra noche de rock and roll

Las largas colas de espera para acceder a la Sala Oasis de Zaragoza presagiaban que podía ser una noche de rock and roll del bueno. Y así fue, desde su aparición en el escenario Enrique Villarreal, El Drogas, y su banda se metieron en el bolsillo al público que abarrotaba la sala.

El Drogas durante su actuación en Zaragoza de este sábado. Foto: Mamen I.

La banda El Drogas es un grupo totalmente consolidado en el panorama del rock estatal, sobre el escenario se juntaron los cuatro grandes músicos que la forman, por un lado el virtuosismo a la guitarra de Txus Maraví con su repertorio de gestos y escorzos ilegibles acompasado por el bajo del Flako un personaje que destila puro rock, detrás cerrando el escenario el Brigi Duke, amalgama de nervios y rabia, al que la batería parece que se le queda pequeña y que un día de estos se la llevará en un bocado. Y todo ello dirigido por el Drogas, un filibustero que sigue en su eterna juventud y que sabe cómo meterse al público en el bolsillo, manteniéndolo en todo momento en tensión alternando sus grandes clásicos con otros más recientes, además de hacer de showman para deleite de las y los fans. Fans que disfrutaron, corearon y bailaron “salvajemente” los temas interpretados por la banda durante dos horas y media de un repaso de los trabajos de Enrique, desde Barricada a El Drogas, saliéndose del cuadro de las canciones de “Un día nada más” el disco que sirve como excusa para esta gira.

Difícil saber cuál es la clave del éxito de esta banda que lleva varios años rulando por todo el Estado, saliendo a Europa y América Latina, sin descanso desde que en 2011 bajo el formato de Txarrena publicaron “Azulejo frio”. Con un triple disco de estudio (Demasiado tonto en la corteza), un doble directo de Txarrena (Con nocturnidad y alevosía) y otro del Drogas (Un día nada más)  y a la espera de un nuevo trabajo. El éxito puede radicar en el talento y la cercanía del Drogas que se reinventa una y otra vez o en la calidad del resto de componentes de la banda, pero viéndolos en directo la clave parece ser el buen ambiente, la complicidad y la amistad que se desprende en el escenario, coordinación y complicidad que se trasmite de manera espontánea entre el público.

Solo un “pero”, no atribuible a la banda, el lugar escogido para el bolo: la sala Oasis, la sala de conciertos privada con más aforo de la ciudad pero a todas luces insuficiente para grupos como el Drogas o para otros muchos que han pasado por esta sala y por esta ciudad. Una vez más queda patente que en Zaragoza no hay locales preparados y con aforo suficiente para ver a grandes bandas, asignatura pendiente de los distintos ayuntamientos de la ciudad. El público llenó el aforo del local, más de 900 personas, aforo que marca la Sala y que parece ser excesivo ya que hay muchas zonas en el recinto que quedan fuera de la acústica de los equipos de sonido.

A pesar de ello, los fans del Drogas volvieron a disfrutar de una espectacular y cálida noche de rock and roll, y muy a gusto.

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