Cada tercer sábado del mes de abril se celebra el Día Mundial del Circo. El sector de las artes escénicas atraviesa uno de los momentos de más incertidumbre de su historia. Hasta 480.000 personas en el Estado español, según las cifras del INE, se dedican en exclusiva a las artes en vivo, sobre un escenario o a los mandos de la técnica y la producción de espectáculos y, en su mayoría, en régimen de autónomos o pequeñas empresas. O dicho de otro modo, una de cada cuarenta personas trabajan en el sector artístico.
El Covid-19 ha dado de lleno en la línea de flotación de un grupo laboral que se caracteriza por la temporalidad e intermitencia en el empleo y por la singularidad de su forma de trabajar. No en vano, el Congreso español aprobó el estatuto del artista por unanimidad, aunque sigue parado su Decreto Ley, dejando aún desamparados a un gran conjunto de artistas.
Desde la Asociación de Profesionales del Circo de Aragón (CARPA) unen sus fuerzas con el resto del sector artístico en la reivindicación de ayudas directas, de un plan de reactivación de la actividad cultural, piden que los eventos culturales no se cancelen sino que se aplacen, que se recupere el Circuito de Artes Escénicas y Musicales… "y que esta crisis, que deja todavía más al desnudo la fragilidad de este sector, sirva también para colocar a la cultura, tan reclamada a través de Internet en estos días, en el lugar que se merece". Se ha creado para ello un movimiento de unión en el sector que desde CARPA lo califican como "imparable, bello y creativo".
Desde esta asociación reivindican también la singularidad de los cirqueros y cirqueras que viven siempre “en el alambre”, “haciendo malabares” para cuadrar giras y bolos y pendientes siempre que haya una “red sobre la que caer”. La pandemia llega justo en el momento en el que los y las artistas de circo salen, literalmente, a la calle. Porque las plazas de Aragón son su principal, y a veces único, escenario.
El periodo de incertidumbre del Covid-19 abarca justo los meses en los que facturan más del 80% de sus ingresos anuales. Hasta la fecha, los socios y socias de CARPA han sufrido la cancelación de 121 eventos que suponen 252.687 euros. "El drama está en la pista. Pedimos a los ayuntamientos y comarcas para que reprogramen los eventos porque, vendrán días de sol y buen tiempo y lo disfrutaremos con el público. Reivindicamos la creación de actividad post Covid-19, con precios populares para pasar con una sonrisa lo que estamos viviendo".
El apoyo de las instituciones es fundamental en estos momentos
Decía Sebastián Gasch, en 1946, que el circo es “un espectáculo en el que predomina la lucha del hombre contra la materia para dominarla y trasmutarla en belleza”. "Nos dedicamos al circo porque es apasionante, por los procesos de creación que vivimos, porque afrontamos retos para hacer trucos más complicados todos los días, por la energía arrolladora que nos atraviesa el estómago antes de salir a escena… pero el trabajo del artista, entre bambalinas, también es muy precario", aseguran. "Porque los ensayos no se cobran, porque las condiciones de trabajo no siempre son buenas, porque el intrusismo siempre está presente, porque la morosidad es una constante, porque casi siempre nos regatean y porque dependemos de unos contratos, festivales, eventos, actuaciones… que nadie puede asegurar que llegarán", añaden.
Recuerdan, asimismo, que el apoyo de las instituciones es fundamental en estos momentos pero también el del público, ese 46% de la población que asiste a espectáculos en vivo. Pepe Viyuela, en su Bestiario del Circo describía estos aplausos: “La mano que aplaude en el circo busca otras manos con las que confundirse, entregar su sudor nacido de la emoción y el contento”.
"Porque sin el público no somos nada, sin el público nuestro trabajo no tiene sentido. Porque queremos que el público, cuando salga de casa, pida cultura y satisfaga la necesidad de disfrutarla en vivo. Queremos veros de nuevo, haceros reír, que sintáis los nervios antes de que ejecutemos un truco con riesgo, queremos que disfrutéis de los nuevos trabajos que hemos preparado hibernando en nuestros refugios de creación… queremos que nos sintamos, cerca y sin pantallas. Porque echamos de menos nuestro trabajo pero, también os echamos de menos a vosotros", señalan.
CARPA representa a la mayoría del sector del circo aragonés con un espectro muy grande y diverso de profesionales culturales que cuenta con compañías de diferentes tamaños y estructuras jurídicas, artistas free-lance, que trabajan en calle, teatros u otros lugares de exhibición, formadores y escuelas de circo para profesionales, escuelas de circo social, actividades extraescolares u otros tipos de formación, festivales específicos, centros de residencia y creación, técnicos y técnicas (riggers, luces, sonido), fotógrafos y fotógrafas, productoras, distribuidoras, entre otros.





