Vox fracasa en Uesca en su intento de apropiación de la figura de Joaquín Costa

A 110 años de su fallecimiento, la formación de extrema derecha convocó una concentración reivindicando su ideario en Uesca y Monzón. La acogida no ha llegado a una veintena de personas, en su mayoría hombres, a pesar del despliegue de diputados y concejales de la formación.

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De izquierda a derecha, Pedro Fernández, David Arranz y Pedro Laborda en el acto de Huesca. Foto: A. Santafé.

El 8 de febrero se cumplirán 110 años de la muerte del influyente pensador y político aragonés Joaquín Costa (1846-1911). Debido a esto, Vox Huesca ha organizado en Monzón y Uesca sendos homenajes a su figura e ideario. Puede llamar la atención que quien fuera considerado padre del “regeneracionismo” no haya tenido homenaje en Graus, su pueblo natal, aunque se puede explicar porque el partido ni siquiera cuenta con representación a nivel municipal.

Varios minutos antes de las 13.00 ya estaba todo preparado para poder empezar: parecía difícil que se fuera a acercar nadie más. A pesar de contar con las primeras espadas a nivel local y regional, con la destacada presencia de Pedro Fernández –actual diputado estatal y abogado de Vox en el juicio del procés- y de unas últimas semanas de bombardeo continuo desde las redes sociales, Vox no ha conseguido juntar a más de veinte personas –prácticamente todos hombres- en la capital altoaragonesa.

El homenaje ha tenido lugar en la rotonda de entrada de la calle Dr. Artero, donde se ubica el monumento en honor a Costa. Delante de un retrato del protagonista, de una bandera de España y de otra de Aragón –con ciertos tonos de color poco habitual para esta enseña- han comparecido Fernández, el diputado por Uesca David Arranz y el concejal Pedro Laborda.

Pedro Fernández ha sido el encargado de leer el manifiesto, donde se han recordado las aportaciones de Costa en materia hidráulica, política y económica para modernizar España. Sin embargo, más nombrado ha sido su fuerte sentimiento patriota y la frase de que los aragoneses son dos veces españoles. A pesar de moverse en posturas muy cercanas a las de la patronal y de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, la formación ha aprovechado para erigirse como dique ante la “todavía imperante oligarquía”. Según las declaraciones de Laborda a AraInfo, en Vox Huesca defienden, igual que hizo Costa “la independencia para que los más pobres puedan tener una vida mejor, defendiendo al trabajador y al obrero”.

En este sentido, el partido de ultraderecha parece continuar su proceso de lepenización en busca de los votos obreros con los que no pudo contar en anteriores comicios. Otro ejemplo lo encontramos en la reciente creación del sindicato Solidaridad, al que todavía no se le conocen afiliados y que, de momento, solo ha pedido ayudas para empresas.

El discurso y comunicado ha tenido tanto repeticiones como contradicciones. Una de ellas ha sido la reiterada reivindicación del pensamiento costista como de total actualidad y vigencia, pero que, tras ser preguntado Fernández por AraInfo por la idea regeneracionista que tuvo Costa de un cirujano de hierro autoritario, ha rectificado diciendo que “no se puede hacer una traslación exacta”. Como es habitual, tampoco han faltado las alusiones a la amenazada libertad por el “social-comunismo” y las críticas al actual gobierno de coalición por la gestión de la crisis sanitaria, a la que han catalogado como el nuevo Desastre del 98.

El panorama era semejante a una risa incómoda. Uno de los presentes comentaba en tono jocoso que “a alguno igual se le revuelven las tripas al pasar por la rotonda” y, tras los reproches de un vecino por la presencia de Vox, Fernández añadía entre risas algo forzadas que “ese seguro que no nos vota”. La sensación era más bien de decepción y excusa: según el Jefe de Prensa “era mala hora”, en relación a la casi nula presencia mediática. Otro de los escasos asistentes preguntaba preocupado si alguien sabía si había acudido gente a la concentración de Monzón.

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Monumento a Joaquín Costa con el ramo de flores ofrecido por Vox. Foto: A. Santafé.

Para cerrar el encuentro, los tres protagonistas han dejado al lado del monumento un pequeño ramo de flores rojas y amarillas acompañado, valga la redundancia, de una cinta con la bandera de España. La panorámica del ofrecimiento al lado de la estatua de Javier Auras se antojaba insignificante, lo que representa un acertado símil de lo que ha sido la mañana de la extrema derecha oscense.

A escasos metros de allí, la realidad del barrio ofrecía contrastes. A un lado, el colegio religioso Salesianos, ataviado con el lazo naranja en defensa de la educación concertada que también luce la derecha y, frente a él, la asociación vecinal María Auxiliadora y su bonito mural que, en alusión al 25N reza “con el maltrato no hay trato, rompe las cadenas”. No muy lejos, otra pintada ofrece, con la frase que sigue, una visión bien diferente de la libertad que dice defender Vox: “la libertad se escribe con lucha antifascista”.

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