Como “presión que se ejerce sobre alguien mediante amenazas para obligarlo a actuar de determinada manera y obtener así dinero u otro beneficio”, define la RAE el concepto de extorsión, por su parte el código penal del Reino de España en su artículo 243, de la extorsión, establece el delito como “el que, con ánimo de lucro, obligare a otro, con violencia o intimidación, a realizar u omitir un acto o negocio jurídico en perjuicio de su patrimonio o del de un tercero, será castigado con la pena de prisión de uno a cinco años, sin perjuicio de las que pudieran imponerse por los actos de violencia física realizados”, y en su artículo 248 que “cometen estafa los que, con ánimo de lucro, utilizaren engaño bastante para producir error en otro, induciéndolo a realizar un acto de disposición en perjuicio propio o ajeno”.
Así pues, tras conocerse “los detalles” del acuerdo de capitulación alcanzado entre la presidenta de la Unión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente de los EEUU, Donald Trump (ambos conservadores y defensores del capitalismo más salvaje, si alguno no lo es), o bien la primera está en el supuesto del artículo 248, o el segundo en el del 243, o ambas cosas a la vez.
Pero en cualquier caso, el acuerdo entre oligarcas atlantistas tiene como consecuencia, clara e inmediata, que la clase obrera europea se ve obligada por terceros a satisfacer un pizzo a empresas norteamericanas de 750.000 millones en concepto de compra de energía y otro de 600.000 millones en compra de equipamiento militar, y las pymes europeas un peaje del 15% en aranceles para las exportaciones de la UE a EEUU. Sin contrapartida alguna. O al menos, sin obligar a EEUU a nada más que a vagas promesas de seguridad y defensa para los miembros de la UE que lo son también del club militarista más caro del planeta, la OTAN.
El matón Trump: ni en el fondo, ni en las formas
Si el fondo del asunto es la extorsión de Trump a sus “socios” europeos, el matón norteamericano no quiso ser respetuoso ni en las formas. No es que visitará Europa para cerrar el acuerdo-capitulación antes de la fecha límite que él mismo marcó, el 1 de agosto, sino que aprovechó un viaje particular de cuatro días a Escocia para jugar al golf en campos de su propiedad, concretamente en el complejo de golf de Turnberry, al oeste de Escocia, para obligar a la presidenta de la UE a acudir hasta sus dominios coloniales y escenificar con un apretón de manos el pacto-capitulación.
En 2024, el comercio de bienes entre la UE y EEUU alcanzó los 865.000 millones de euros, con exportaciones europeas por valor de 531.600 millones e importaciones desde EEUU por 333.400 millones, lo que dejó un superávit para las empresas de la UE de 198.200 millones. Para supuestamente compensar ese superávit el compromiso alcanzado entre oligarcas es que la clase obrera europea pague algo más de 1,3 billones de euros.
A pesar del acuerdo-capitulación firmado, la prensa salmón europea no descarta nuevas medidas (bombas comercial arancelarias o nuevos chantajes a través de la OTAN) de Trump, pues con la conocida inestabilidad política y la inclinación por el capricho del oligarca norteamericano, ningún analista económico se atreve a aventurar un periodo de estabilidad. Máxime si entra en la ecuación la errática política exterior del mandatario del régimen imperial USA, y su fijación por convertir a China en su principal enemigo. Una China a la que inexplicablemente la UE de von der Leyen mira con el desdén del rico arruinado por su mala cabeza.




