Voluntarios norteamericanos rompen el asedio marroquí a la familia Khaya en el Sahara

Apoyados por la organización Human Rights Action Center, defensores internacionales de los Derechos de la Mujer han acudido al hogar de la familia Khaya “para protegerla de abusos de los derechos humanos y romper el asedio de casi 500 días impuesto por las fuerzas marroquís”.

A invitación de la familia Khaya -o Jaya- de Bojador, Sahara Occidental, voluntarios estadounidenses han acudido a su hogar “para protegerlos de abusos de los derechos humanos y romper el asedio de casi 500 días que sufre la casa, impuesto por las fuerzas marroquís”.

Apoyados por el Human Rights Action Center (HRAC) y una red de grupos de derechos humanos, los voluntarios internacionales de protección civil desarmada (PCD), Ruth McDonough, Adrienne Kinne, y otras voluntarias, son en la actualidad huéspedes en el hogar de la familia Khaya.

Desde noviembre de 2020, las hermanas Khaya se han visto obligadas a confinarse en su casa y la familia se ha enfrentado a numerosas formas de abuso, incluyendo invasiones de su hogar, violencia sexual e inyecciones de sustancias desconocidas. “Las hermanas Khaya han sido violadas por fuerzas de seguridad marroquís delante de su madre de 80 años. Además, se les ha envenenado el agua, destruido los muebles y propiedades y cortado la electricidad”, denuncian las entidades de defensa de los Derechos Humanos.

Sultana Khaya es una defensora saharaui de los derechos humanos cuyo trabajo se centra en promover el derecho a la autodeterminación para el pueblo saharaui y poner fin a la violencia contra las mujeres saharauis a través de la participación activa en iniciativas y manifestaciones no violentas. Ejerce como presidenta de la Liga Saharaui para la Defensa de los Derechos Humanos y la Protección de los Recursos Naturales del Sáhara Occidental, está nominada al Premio Sájarov, y es la ganadora del Premio Esther García. Como activista declarada, ha sido objetivo de las fuerzas de ocupación marroquíes mientras participaba en protestas pacíficas, sufriendo secuestros, palizas y perdiendo un ojo.

Según expresa Ruth McDonough “ha de parar la violencia contra las mujeres en todas partes. Estoy aquí para apoyar a las mujeres saharauis que exigen sus derechos”. Por su parte, Jack Healey, fundador de HRAC y antiguo Director Ejecutivo de Amnistía Internacional en USA, reclama “que el gobierno de los Estados Unidos defienda los derechos humanos en el Sahara Occidental.”

Las voluntarias de HRAC exigen “el fin de las violaciones, libertad de movimiento para la familia Khaya y todos los visitantes, y que se exijan responsabilidades a los autores”. HRAC también apoya una lista más detallada de demandas realizadas por las hermanas Khaya, incluyendo la retirada de las fuerzas y barricadas alrededor de su casa y vecindario y el saneamiento de su depósito de agua envenenado.

Cimentada en el derecho internacional, Protección Civil Desarmada es una estrategia no partidista que gira alrededor del uso de métodos no violentos por parte de civiles para proteger a otros civiles bajo amenaza. Dicha protección se proporciona a invitación de actores locales y apoya a agencias e infraestructuras locales para la paz.

Human Rights Watch, Amnistía Internacional, y otros reconocidos grupos de investigación han documentado numerosas detenciones, la tortura de disidentes y la represión violenta de protestas pacíficas por parte de las fuerzas marroquís en el Sáhara.

El 1 de julio de 2021, la Relatora Especial de la ONU sobre la situación de los defensores de los derechos humanos, Mary Lawlor, condenó las represalias contra Sultana Khaya y expresó “una especial inquietud por el aparente uso de la violencia y la amenaza de violencia para impedir y frenar a los defensores de los derechos humanos de la mujer en sus actividades pacíficas de derechos humanos”.

Refiriéndose a su experiencia, Sultana Khaya compartió que “no soy la primera mujer saharaui que es violada por los ocupantes. Soy simplemente la primera mujer que habla públicamente sobre ello. Tengo que exponer la realidad de la ocupación. Y necesito preparar el camino para la siguiente generación de mujeres saharauis”.

Marruecos invadió el Sáhara Occidental en 1975 cuando este todavía era territorio español, y lo ha ocupado militarmente desde entonces. El Sáhara Occidental tiene el estatus de la ONU de último territorio no autónomo del mundo pendiente de ‘descolonización’. En 1991, las Naciones Unidas prometieron celebrar un referéndum de autodeterminación para la gente del Sáhara Occidental. A día de hoy, el referéndum no ha tenido lugar. En 2020 finalizó un alto el fuego de tres décadas y se reanudó la guerra.

Cabe destacar que Human Rights Action Center “no se posiciona políticamente acerca de si el Sáhara Occidental debería ser independiente o integrarse en Marruecos. La población autóctona saharaui es la que ha de determinar esto. Deben respetarse los derechos humanos y el derecho internacional”.

 

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