Acrobacias, su debut discográfico, es un ejercicio de equilibrio emocional y musical: un disco hecho sin prisas, desde lo cotidiano, que invita a parar, a escuchar y a volver —una y otra vez— a la música como quien regresa a un lugar natural. Hablamos con Ángela, Julito y Jorge sobre el origen del grupo, el sentido de sus canciones, la primavera como metáfora vital y esa resistencia emocional que hoy, quizá más que nunca, puede ser un concierto. También de Viosna.
Viosna sois una banda novel de músicos experimentados. ¿Cómo y de dónde nace Viosna?
Ángela: Viosna nace a raíz de que Jorge y Julito escucharan mis canciones y me propusieran hacer algo con ellas. Les costó poco convencerme porque yo siempre había fantaseado con la idea de tener un grupo. Ellos llevaban muchos años tocando en diferentes proyectos y de alguna manera creo que para ellos era un reto arreglar unos temas tan sensibles e intimistas. Los primeros ensayos fueron en 2021, tocamos por primera vez en directo en mayo del 2022.
El nombre tiene resonancias de la primavera o de renacimiento. ¿Cómo surge el nombre? ¿Representa de algún modo el momento vital y artístico en el que estáis?
Ángela: Allá por el 2011, por tema de estudios, viví unos meses en Cracovia (Polonia). Wiosna en polaco significa primavera, que es justo el tiempo que viví allí. Me gustó la palabra y a la hora de pensar el nombre del grupo me vino. Aquellos meses fueron muy activos musicalmente y desde aquella época mis canciones no habían salido prácticamente de mi habitación. Comenzar a tocarlas y darles forma junto con Jorge y Julito para mí fue como un florecer después de tanto tiempo. Viosna para nosotros representa la primavera, el volver a empezar una y otra vez, tiene que ver también con el estoicismo, la naturaleza, lo cíclico… porque la música para nosotros es algo a lo que volvemos siempre de forma natural.

Acrobacias es vuestra presentación discográfica. Como surgen estas canciones, este disco, que además está entre los mejores de 2025 en Aragón…
Ángela: Las canciones que forman Acrobacias surgen de la necesidad de exteriorizar y ordenar lo que siento y la manera en que veo el mundo, para poder entender mejor lo que me pasa y lo que pasa a mí alrededor. Cuando tienes muchos pensamientos revoloteando en tu cabeza, escribir ayuda muchísimo. A mí me ayuda a encontrar respuestas, aceptar, tomar consciencia, valorar… y plasmar todo eso en canciones es como darles alas, tiene algo de liberador.
Después de trabajar las canciones, ensayar, grabar una maqueta, llevarlas al directo, disfrutarlas… nos faltaba el último paso, no podíamos no hacerlo.
Es un disco ecléctico, con temas serenos, emocionales, y otros enérgicos. Es cierto cuando decís que combináis la canción de autor con el rock. ¿Cómo encontráis ese equilibrio entre intimidad y energía? ¿Es tan fácil como respirar?
[Ángela: La verdad es que no es tan fácil como respirar, jaja, hay mucho trabajo detrás sobre lo que puede funcionar y lo que no. Ahí el gran mérito creo que lo tienen mis compañeros.
Julito: En mi caso, el bajo siempre surge escuchando el espíritu del tema, la guitarra acústica de Ángela e intentando reforzar su ritmo sin abrumar, sin meter demasiadas notas. Jorge también me ayuda mucho haciéndome de Pepito Grillo y exigiéndome cuando me he conformado con algo que no tiene suficiente nivel, jejeje.
Jorge: Posiblemente el responsable del rock sea yo jajaja! De heavy a canción de cantautor el punto intermedio parece ser el rock! Bromas aparte, las canciones son vehículos para transmitir sensaciones y los pequeños matices son muy importantes. Estos se encuentran en la manera de cantar, de tocar, en las notas elegidas, en la producción... El equilibrio entre todo ello es muy personal. Intentamos trabajar mucho estos detalles ya que de otra manera no arroparíamos con justicia las canciones de Ángela. Finalmente, nos quedamos con aquello que nos satisface a todos y, como todos somos amantes de y sensibles a la música, el resultado proyecta todo ese cuidado, esa pasión y el mosaico que somos como banda.

Además… ¿El título tiene algo de eso? ¿Equilibrio, riesgo, movimiento… que acrobacias musicales o poéticas atraviesan el disco?
Ángela: Totalmente, cuando nos pusimos a pensar en el nombre del disco con las nueve canciones delante, encontramos en Acrobacias ese sentido. Hacer un disco auto editado, realizando todo el proceso de preparación, grabación, mezclas, diseño… compaginándolo con nuestros trabajos, buscando constantemente el tiempo para sacarlo adelante, ha sido un ejercicio de malabares y equilibrios que se alargó durante más de un año.
Hacer todo esto con paciencia y cuidado sin dejarnos arrastrar por la inmediatez de estos tiempos modernos supone un esfuerzo, quizás también un riesgo, pero nosotros disfrutamos mucho haciendo juntos la música que nos gusta y eso es lo más importante.
Las letras… tienen una gran carga poética, pero no son herméticas. ¿De dónde nacen los textos, de lo autobiográfico, de la observación del mundo, de ideas antes de ir a dormir…?
Ángela: Cuando empiezo a escribir una canción creo que previamente siempre hay un chispazo que puede ser una imagen, un comentario, un pensamiento fugaz, un texto o una canción que me sacude… como un ovillo con un hilo del que tirar. Creo que soy una persona observadora y sensible, para lo bueno y para lo malo. A veces siento que estoy siempre alerta y que algunas cosas me afectan de más, pero al mismo tiempo soy capaz de apreciar detalles que me inspiran mucho a la hora de escribir. En la conexión con la naturaleza por ejemplo me vienen muchas ideas como se puede ver en Destellos o La clave. Por supuesto también hay canciones autobiográficas que nacen de la necesidad de escribir para entender lo que me pasa como Otros ojos o Indefinida.
En un momento en el que todo va muy rápido, Acrobacias invita en muchos pasajes a parar y escuchar. ¿Pensáis que vuestra música puede ser también un espacio de resistencia emocional? Me refiero, que invite a la gente a sentarse, a colocarse los auriculares y a disfrutar de Viosna, de ese momento de escucha activa. O en vuestros directos. ¿Podéis ser un poco de freno y reposo a toda la vorágine cotidiana…?
Ángela: La verdad es que nos gustaría que fuera así, el concepto de resistencia emocional suena bien. Creemos que el disco se merece una escucha tranquila, en calma, apreciando los detalles, las letras, las diferentes dinámicas, los arreglos… desde luego nosotros hemos hecho todo lo que estaba en nuestras manos para que sonara bonito y cuidado y que se pudiera disfrutar de esa manera.
El día a día es arrollador, las prisas, los titulares, las redes sociales, el FOMO… a nosotros nos gusta mucho la música en directo y los conciertos son momentos en los que el tiempo se para. Yo silencio el teléfono y estoy centrada solo en disfrutar lo que estoy viendo y escuchando, creo que es una forma muy sana de desconectar y evadirse. En nuestros conciertos invitamos a que esto sea así, lo consigamos o no.
Julito: Yo recuerdo esos discos de mis épocas mozas que suponían para mí un remanso de paz o que me hacían pensar con sus letras, dándome una perspectiva de la realidad diferente, combativa o incluso el aliento necesario para seguir adelante en momentos personales difíciles. Veo mucho de eso en algunos de los temas de este disco y otros de los que no hemos grabado pero tocamos en los conciertos. Es como si alguien te dijera con música: “no te preocupes, no estás sola o solo, hay más gente como tú”.
Jorge: Creo que la pregunta da en el clavo. La música siempre empuja a la evasión y al surgimiento de pensamientos y emociones propios a partir de sensaciones inducidas. Es como dejar aflorar tu yo, a partir de un catalizador. Vivimos tiempos en que es muy necesario luchar por conseguir ser uno mismo y detener la continua invasión que sufrimos. Me encantaría pensar que con Viosna ayudamos a conseguir eso.

Si alguien escuchara por primera vez a Viosna, y “Acrobacias” dentro de cinco o diez años, que puede pasar, ¿Qué os gustaría que sintiera al escucharos en un futurible 2036?
Ángela: Nuestra música es muy orgánica, clásica en cuanto a la composición de la banda… en el disco excepto en Destellos, en el resto de canciones no hay efectos raros ni sintetizadores. Quizás eso dentro de 10 años sea algo extraño y puede que alguien que lo escuche en ese futuro le lleve a reconectar con la sencillez y lo natural.
A la hora de llevar el disco al directo, ¿Cómo ha sido ese proceso? ¿Qué cambios hay en el directo con respecto al disco?
Ángela: Nos gusta ser fieles a la grabación del disco pero también disfrutamos de la emoción del directo y de dejarnos llevar en los momentos de intensidad. Nos gusta tocar con la formación completa, pero no siempre tenemos opción de poder contar con batería, por lo que en ocasiones hemos tenido que tirar de bases rítmicas. También en función de donde es el concierto, el formato trío hace que el directo sea más íntimo y cercano.
Jorge: Realmente el disco nació en los directos y a la hora de producirlo optamos por no añadir grandes florituras en la producción. Sin embargo, siendo unos temas con tanta sensibilidad, la energía del directo siempre es muy distinta y la carga emocional se dispara.
Antes hemos dicho que en Aragón musical Acrobacias se estaba situando como uno de los mejores discos del 2025… Zaragoza y Aragón tienen una escena musical muy viva, aunque a veces poco visible… ¿Cómo os sentís dentro de ese ecosistema y qué lugar os gustaría ocupar en él?
Julito: Nosotros presentamos nuestro disco porque nos hacía ilusión sentir que, después de muchos años de ir a bares y salas a ver conciertos de grupos aragoneses, por fin podíamos estar ahí con nuestra contribución a la música de esta tierra. Respecto a los compañeros en esa lista de mejores discos del 2025, a veces resulta curioso vernos compartiendo espacio con músicos que juegan en otra liga a nivel económico o de medios técnicos; hay una distancia enorme entre grabar con tus propios ahorros en estudios de amigos y las grandes producciones. Sin embargo, eso le da valor a nuestra propuesta y a las de todos los grupos “pequeñicos” como nosotros. Me enorgullece ser parte de los que 'resisten', de los que defienden una propuesta honesta en los bares y salas que son el verdadero motor de nuestra cultura. A mí me gusta habitar ese espacio de autenticidad y ayudar a que la riqueza musical de esta tierra, que es muchísima, tenga el reconocimiento y el apoyo que merece.
Jorge: Los mejores momentos de mi vida los he vivido en ese underground musical zaragozano y también en el de mi Logroño natal. En espacios de creación libre y apasionada, invisibles como indicas, lejos del glamour, sin llegar a ser nadie pero a la vez muy recordados. Hemos conseguido una posición muy digna de Acrobacias en esa lista, de lo que estamos agradecidos y orgullosos. Esperamos que sirva para que más personas conecten con nuestra música y podamos disfrutar con ellos en cuantas más ocasiones mejor.
Tras la publicación de “Acrobacias”, ¿qué objetivos futuros tenéis?
Ángela: De momento queremos presentar el disco en directo allá donde podamos. El primer concierto tras la publicación del disco fue el pasado noviembre en el CSA L’Arguilaga en Massaliò, es un sitio muy especial y fue una suerte poder tocar allí. El 6 de febrero vamos a Barcelona, estaremos en la asociación cultural La Miranda. Y el 27 de febrero por fin presentamos el disco en nuestra ciudad, Zaragoza, en la Sala Z.
Julito: Y, por si algún rezagado no puede vernos en el Z en febrero, el 6 de junio tocaremos en el Moliner7.
Jorge: Además seguimos hablando con más salas dentro y fuera de Aragón así que hay más fechas por venir.
Ángela: Por el camino van surgiendo nuevas canciones, algunas de ellas vienen de ideas del resto de componentes de la banda que nos permiten jugar con otras melodías y conceptos. En el futuro grabaremos de nuevo… ¿cuándo y cómo?... iremos viendo por dónde nos lleva la música.

