A menudo, cuando pensamos en la violencia, nos viene a la mente la agresión física o la violencia que sucede frente a frente. Sin embargo, la violencia también puede tener lugar en Internet. Esta nueva forma de ejercer violencia de género particularmente está afectando a colectivos vulnerables como el de la adolescencia.
Internet y las redes sociales constituyen un ámbito en el que la población más joven se encuentra muy cómoda y en el que desarrolla sus capacidades y relaciones sin las limitaciones impuestas en otros ámbitos.
El objetivo de la ciberviolencia suele ser minar la autoestima de la persona afectada e infundirle miedo, aprovechándose del anonimato que brindan las plataformas digitales y, muchas veces, para propagar odio, misoginia, homofobia, bifobia y transfobia. La expresión “violencia de género facilitada por la tecnología” describe actos que utilizan la tecnología para causar daño a las mujeres, niñas y personas LGTBI.
Los miembros del colectivo LGTBI reciben más abuso en las redes sociales que cualquier otro grupo: hasta un 64 por ciento experimenta discursos de odio y acoso en las redes sociales.
La violencia digital se caracteriza por la vulneración de derechos a través de los servicios digitales o telemáticos, cuyas consecuencias pueden derivar en daños psicológicos o emocionales importantes en el ámbito de su vida privada o en su imagen propia.
Algunas personas usan Internet para hacerse pasar por otra persona y enviar mensajes agresivos en nombre de dicha persona o a través de cuentas falsas y llevar a cabo actos de intimidación o acoso sexual con herramientas de IA generativa.
Cada acción, por pequeña que sea, puede tener un gran significado y consecuencias en las redes sociales donde participan jóvenes, quienes son hiperconscientes de las señales sociales. Para muchos y muchas adolescentes, el ciberacoso es mucho más cruel y dañino que el acoso presencial.
El contenido de las redes sociales puede viralizarse rápidamente y, una vez compartido, no se puede retractar y seguirá propagándose.
El ciberacoso incluye enviar, publicar o compartir contenido negativo, perjudicial, falso, o cruel sobre otra persona. Esto puede incluir compartir información personal o privada sobre alguien más, provocándole humillación o vergüenza. Algunos acosos por Internet pasan a ser un comportamiento ilegal o criminal.
Mujeres y adolescentes son víctimas de diversas formas de violencia sexual en línea a diario. Esto incluye el acoso cibernético, las amenazas, los vídeos que muestran violaciones y la distribución de imágenes sexuales sin consentimiento.
Cuando las plataformas de redes sociales permiten que se exhiba y glorifique el abuso de mujeres y niñas, promueven la cultura de la violación y aumentan el riesgo de que todas las mujeres jóvenes sufran agresiones sexuales, independientemente de que utilicen o no las redes sociales.
La violencia en Internet es una amenaza a los derechos humanos. Puede vulnerar nuestro derecho a la privacidad, a no sufrir discriminación y a no ser víctimas de violencia. Además, supone una amenaza alarmante a nuestro derecho a expresarnos libremente.
