Las nueve formaciones políticas de Aragón, Euskal Herria, Països Catalans, Galiza, Canarias, Asturies y Castilla que suscriben el manifiesto 'Los pueblos tenemos la palabra' -BNG, EH Bildu, CUP, ERC, Izquierda Castellana (IzCa), Puyalón de Cuchas, Andecha Astur, Mes x Mallorca y Unidad del Pueblo (Canarias)- forman parte de "naciones y pueblos que aspiran a construir libremente su futuro", afirman en el texto.
En su opinión, el modelo territorial y político "consagrado por la Constitución de 1978 negó desde su puesta en marcha la soberanía a nuestras naciones". El "agotamiento" de ese marco jurídico-político, que "no respondió a la voluntad de los pueblos ni recogió las ansias de transformación social a la salida del Franquismo", es hoy "un hecho irrefutable, lo que no puede sino reafirmarnos en el compromiso que adquirimos por la ruptura democrática".
Las formaciones entienden que la "verdadera democracia" es aquella "en la que los pueblos y las personas son libres para construir un futuro de justicia e igualdad, lo que, para nosotras y nosotros, pasa aquí y ahora indefectiblemente por la superación del modelo neoliberal".
En el texto ponen de manifiesto que "la política de vulneración de derechos sociales y de libertades fundamentales, de una parte, y la deriva autoritaria de un Estado incapaz de asumir el derecho de las naciones y pueblos a organizarse libremente, por el otro, hace imposible el pacto con el Estado y resta toda credibilidad a eventuales reformas".
Por ello, y "desde el respeto a las realidades diversas que se dan en nuestras naciones", proclaman que "corresponde a nuestros pueblos y a su ciudadanía determinar, de forma democrática, su futuro".
En este sentido, reclaman para "nuestros pueblos" el derecho a "protagonizar, si así lo deciden sus respectivas ciudadanías, procesos constituyentes". Y afirman que tales procesos "no están subordinados a un eventual proceso de similar naturaleza -hoy por hoy poco probable- a nivel del Estado".
"De hecho -continúa el manifiesto-, la ofensiva recentralizadora del Estado y la defensa encendida de la unidad de España, a la que se prestan partidos de viejo y nuevo cuño, amenazan con profundizar en la negación de nuestros pueblos y naciones".
En este sentido, sostienen que "sólo podemos interpretar el rechazo del Estado español a respetar las decisiones del pueblo catalán como una agresión extensible a la expresión de la voluntad popular en todas y cada una de nuestras naciones".
Esa actitud, a la que definen de "profundamente anti democrática", pone además de manifiesto, según su criterio, que "es del todo ilusorio esperar a que una eventual alternancia electoral el próximo 20 de diciembre entre partidos que se niegan a aceptar el derecho a decidir de los pueblos, habilite un auténtico cambio político".
En esta situación, las formaciones subrayan que "no cabe quedarse de brazos cruzados", ya que "es hora de dar un paso adelante para decir alto y claro que sin la presencia de procesos emancipatorios de los pueblos no es posible la ruptura democrática". "En tanto que internacionalistas podemos identificarnos y hasta compartir los anhelos de cambio de los sectores progresistas que en el Estado español aspiran a una transformación política largamente esperada", añaden.
Sin embargo, entienden que la mejor aportación a ese "deseo de transformación" pasa por trabajar en favor de "escenarios constituyentes propios" y por impulsar "una radical transformación sociopolítica en nuestras naciones respectivas", asi como por "el estableciendo paso a paso de una estratégia conjunta de colaboración entre las fuerzas políticas soberanistas".
"Desde la convicción de que por más que se trate de poner trabas al libre ejercicio de la voluntad popular, los pueblos y la ciudadanía tienen la palabra", las organizaciones se comprometen a trabajar conjuntamente en el objetivo común de "ruptura con el modelo de Estado consagrado por la Constitución de 1978 en la lucha contra el centralismo y la apertura de nuevos procesos constituyentes".
Asimismo, impulsarán la puesta en marcha o el desarrollo de "procesos constituyentes populares, radicalmente sociales y democráticos en nuestras naciones" y colaborarán mutuamente ante "los ataques que busquen impedir el ejercicio de ese derecho fundamental y, en general, el avance de cada una de nuestras naciones en el camino hacia su plena soberanía".
Por último, las formaciones afirman que defenderán el derecho de todos los pueblos a decidir su futuro, "de forma pacífica y democrática, sin amenazas ni injerencias externas".




