València acoge el Encuentro Euro-Mediterráneo de la solidaridad con las personas refugiadas

El alcalde de Zaragoza, Pedro Santisteve, inaugura la segunda jornada de esta cita participando en una conferencia que reúne a diferentes representantes de municipios como el alcalde de Cádiz, el de Nea Filadelfia-Chalkidona (Atenas, Grecia) y la alcaldesa de Ciempozuelos

Migrantes tratan de cruzar el Mediterráneo a bordo de una patera.

La ciudad de València acoge desde este viernes el encuentro Euro-Mediterráneo de Solidaridad 'Solimed' que tratará de dar voz a las organizaciones que trabajan sobre el terreno con las personas refugiadas y da continuidad a la reunión 'Solidacities' celebrada este martes en Bruselas (Bélgica) para defender el derecho al asilo y refugio.

En estas jornadas que se celebrarán hasta el domingo 27 de noviembre, la capital del Turia será el punto de encuentro entre las autoridades públicas de los países implicados y las entidades de la sociedad civil de las ciudades-refugio del arco Mediterráneo.

En 'Solimed' fortalecerán y coordinarán las acciones conjuntas de prevención, denuncia y acción en casos de vulneración de los derechos humanos, según ha informado el Ayuntamiento de Valencia en un comunicado.

Durante la presentación de la iniciativa el martes pasado en Bruselas, el alcalde de València, Joan Ribó, subrayaba que el encuentro trata de poner en común a sociedad, instituciones y mundo académico en el marco de un foro "con contenido y conclusiones que continúe el camino que ya se ha iniciado". "Dará voz a aquellos que menos se están escuchando: a las organizaciones que trabajan sobre el terreno y en la acogida, y a nuestros vecinos del sur del Mediterráneo, que a pesar de estar tan cerca están tan lejos en este momento", ha manifestado.

El evento pretende contribuir a la mejora de la coordinación entre la sociedad civil y los gobiernos locales en materia de atención humanitaria, acogida e integración de las personas mirantes y refugiadas; mejorar la eficacia de las acciones de prevención, denuncia y acción en casos de violaciones de los derechos humanos a lo largo de las rutas migratorias; aumentar la sensibilización de la ciudadanía; y fortalecer los procesos de interculturalidad y de conciencia de la interdependencia, y del devenir común en el espacio mediterráneo.

El evento fue inaugurado en la tarde del viernes por Sami Naïr, que presentó en conferencia su libro Refugiados. En la apertura participaron el eurodiputado por Podemos, Miguel Urbán, la vicepresidenta de la Diputaciò de València, Rosa Pérez, y el diputado del Frente Popular tunecino, Fathi Chamkhi.

El alcalde de Zaragoza, Pedro Santisteve, inaugurará la segunda jornada de esta cita participando en una conferencia que reunirá a diferentes representantes de municipios como el alcalde de Cádiz, el de Nea Filadelfia-Chalkidona (Atenas, Grecia) y la alcaldesa de Ciempozuelos y vicepresidenta de la Comisión de Consumo y Comercio de la FEMP.

El Mar Mediterráneo: de fosa común... a espacio de solidaridades y co-desarrollo

El Mediterráneo, frontera natural entre Europa, África y Oriente Medio, se ha convertido en la mayor fosa común a nivel planetario. De acuerdo con la OIM, desde 2000 hasta la fecha, más de 30.000 personas se han ahogado en sus aguas. La negligencia de los gobiernos europeos respecto de la crisis humanitaria provocada en Irak y Afganistán, sumadas a las posteriores en Siria y Libia, además de la represión en Eritrea, ha agravado la situación desde el comienzo de 2015.

El aumento del número de muertes es tan alarmante que la propia Unión Europea ha aprobado la financiación de una línea de ayuda humanitaria y de emergencia en su propio territorio por primera vez en su historia. Los continuos naufragios y catástrofes humanitarias son una clara evidencia de que las fronteras externas implementadas por Bruselas sirven quizás para contener los flujos migratorios en el corto plazo - causando más de 6000 entre 2015 y lo que va de 2016, multiplicando la inseguridad de las personas desplazadas y el fomento de la criminalidad asociada a las principales desplazamiento forzado de personas - pero de ninguna manera para detenerlos.

Esta situación se produce en un contexto de crisis económica, política y cultural que evidencia un modelo de Europa que está colapsando. Frente al auge de los discursos populistas de la extrema derecha y de las políticas de xenofobia institucionalizada, la sociedad debe ser capaz de articular discursos y prácticas a basados en la solidaridad internacional frente a los estragos causados por el capitalismo guerrerista y securitario que busca perpetuarse en época de crisis mediante la segregación, control y la explotación de las personas.

Los Estados miembros de la UE se comprometieron en marzo de 2016 a acoger a un total de 160.000 refugiados, cifra absolutamente insuficiente frente a la creciente demanda de protección por parte personas que huyen de conflictos, persecuciones o desastres medioambientales. Por otra parte, el acuerdo entre la UE y Turquía, se está aplicando desde marzo sin ningún tipo de consulta ciudadana, ni el control por parte del Parlamento Europeo. Lejos de contribuir a operar una respuesta urgente, eficaz y global para la crisis humanitaria compleja, este acuerdo está provocando una dispersión de las rutas migratorias y el aumento de los riesgos subyacentes para cientos de miles de personas que huyen del horror. Prueba de ello es que hasta marzo, unas 10.000 personas utilizaron la vía entre Libia e Italia (la más mortal en el mundo, representando más de 800 muertes desde enero de este año). El número de migrantes que llegan a Italia en lo que va de año, más de 158.000, ya es el doble que en el mismo periodo de 2015.

Frente a la inacción de los Estados, la ciudadanía europea desde Grecia a Portugal, organizaciones no gubernamentales y plataformas de activistas, han sido actores clave en el rescate y acogida de miles de personas. Junto con este activismo ciudadano, muchos municipios han asumido la responsabilidad de implementar mecanismos de acogida e integración eficaces para las personas desplazadas forzadamente y en necesidad de protección.

Por otra parte, existen redes de solidaridad de países del sur y este del Mediterráneo llevan acogiendo refugiados durante décadas sin apenas reconocimiento ni eco mediático: sólo Líbano, Turquía y Jordania albergan actualmente 3,6 millones de refugiados. Son precisamente estos actores sociales e institucionales de ambos lados del Mediterráneo que Solimed busca hacer visible, para reconocer y alentar.

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