La Asociación Vecinal Los Montes de Valdespartera ha iniciado una campaña de movilización para frenar la construcción de dos estaciones de servicio desatendidas proyectadas en el barrio zaragozano. Asegura que las obras de una de ellas ya han sido paralizadas temporalmente por deficiencias detectadas por la Policía Local de la capital del país, mientras el vecindario denuncia la proximidad a viviendas, parques infantiles y centros educativos, y reclama transparencia al Ayuntamiento de Zaragoza exigiendo que los solares se destinen a equipamientos públicos que considera prioritarios.
La construcción de dos nuevas gasolineras automáticas en Valdespartera ha desencadenado una fuerte contestación vecinal en uno de los barrios más jóvenes de Zaragoza. La Asociación Vecinal junto a numerosas familias, ha puesto en marcha una campaña para intentar detener ambos proyectos al considerar que suponen un riesgo para la seguridad, agravarán los problemas de movilidad y representan un nuevo ejemplo de un modelo urbanístico que, denuncian, continúa priorizando iniciativas privadas frente a las necesidades reales del barrio.
La protesta comenzó tras la aparición de maquinaria trabajando en un solar de la Glorieta de la Sabina. En un primer momento, muchas personas pensaron que se trataba de una limpieza ordinaria de la parcela, algo relativamente habitual tras años de abandono. Sin embargo, la información que empezó a circular por los grupos vecinales de mensajería confirmó que los trabajos correspondían al inicio de la construcción de una estación de servicio automática, lo que generó una rápida reacción ciudadana.
Según explica el vecino Manu Moreno, fue entonces cuando la asociación vecinal comenzó a recopilar información y comprobó que existían licencias para levantar dos gasolineras desatendidas: una en la Glorieta de la Sabina —donde ya habían comenzado las obras— y otra en la calle Manhattan, donde todavía no se habían iniciado los trabajos.

Una gasolinera a escasos metros de un parque infantil y viviendas
La principal preocupación se centra en la ubicación elegida para una de las estaciones de servicio. Según denuncia el movimiento vecinal, el solar se encuentra en el interior de la Glorieta de la Sabina, aproximadamente a cinco metros de un parque infantil y a apenas diez metros de las viviendas más próximas.
A ello se suma que el entorno concentra una importante actividad cotidiana. En las inmediaciones existen un colegio, un instituto, dos escuelas infantiles y una residencia de personas mayores, además de constituir uno de los principales accesos desde esa parte del barrio hacia la avenida de Casablanca. Durante el curso escolar, recuerdan los vecinos, la circulación de vehículos aumenta considerablemente por la entrada y salida de alumnado y familias, circunstancia que consideran incompatible con la implantación de una nueva estación de suministro de combustible.
Las asociaciones sostienen que el incremento del tráfico derivado de la gasolinera agravaría todavía más una zona que ya soporta una elevada intensidad circulatoria.
La Policía Local paraliza temporalmente las obras
Uno de los hechos que ha incrementado la preocupación vecinal fue la paralización temporal de las obras apenas un día después de iniciarse.
Tras el aviso de varios residentes, las vecinas relatan como agentes de la Policía Local de Zaragoza acudieron al lugar y comprobaron distintas deficiencias en la obra. Entre ellas figuraban la ausencia de la cartelería obligatoria sobre prevención de riesgos laborales, la falta de señalización específica de la obra y la inexistencia de información visible relativa a la licencia urbanística concedida. Como consecuencia, los trabajos quedaron suspendidos hasta la subsanación de esas deficiencias administrativas y de seguridad.
No obstante, fuentes municipales del propio Ayuntamiento de Zaragoza han reiterado que el proyecto dispone de licencia urbanística en vigor y que la paralización responde únicamente al incumplimiento de determinados requisitos durante la ejecución de la obra, no a la invalidez del permiso concedido.
El vecindario denuncia falta de información
Otro de los ejes de la protesta se centra en el procedimiento seguido para autorizar las instalaciones. La asociación vecinal sostiene que, aunque Zaragoza carece de una ordenanza específica que regule este tipo de implantaciones, la normativa obliga a informar individualmente a los vecinos afectados. Según aseguran, numerosas personas residentes en el entorno afirman no haber recibido ninguna comunicación y haberse enterado únicamente cuando comenzaron las obras.
Ante esta situación, la entidad ha solicitado a los vecinos que registren reclamaciones formales en el Ayuntamiento de la capital del país indicando el número de expediente correspondiente para agrupar todas las alegaciones y reforzar la respuesta colectiva.
“Valdespartera ya tiene cinco gasolineras: queremos equipamientos, no más gasolineras”
Uno de los argumentos más repetidos por la plataforma ciudadana es que el barrio no necesita más estaciones de servicio. Según sostienen, Valdespartera dispone actualmente de cinco gasolineras, por lo que consideran injustificable autorizar otras dos nuevas mientras continúan sin ejecutarse numerosas dotaciones públicas previstas desde la creación del barrio.
Para los vecinos y vecinas, el problema trasciende la mera construcción de dos negocios privados y refleja un modelo de desarrollo urbano que consideran desequilibrado.
Las reivindicaciones vecinales enlazan con otras demandas históricas de Valdespartera. Recuerdan que el barrio fue concebido como un referente del urbanismo sostenible, pero denuncian que dieciséis años después continúa padeciendo importantes carencias en instalaciones deportivas, espacios juveniles, zonas verdes, mantenimiento de parques y jardines, equipamientos culturales y servicios públicos. También consideran insuficiente la capacidad del centro de salud y de la biblioteca para atender a una población en continuo crecimiento.
Estas reclamaciones coinciden con otras campañas impulsadas en los últimos meses desde el propio barrio para reclamar más inversiones municipales, mejores zonas verdes, nuevos equipamientos y el mantenimiento de servicios públicos como la línea 56 de autobús, cuestiones que han movilizado a miles de vecinos.
Recogida de firmas y movilización ciudadana
La oposición a las gasolineras también ha llegado mediante una campaña de recogida de firmas que reclama la paralización de ambos proyectos y la búsqueda de usos alternativos para los solares, priorizando dotaciones públicas y espacios de servicio para el barrio. La iniciativa insiste en la cercanía de las instalaciones proyectadas a viviendas, parques infantiles y centros educativos y reclama al Ayuntamiento de Zaragoza que reconsidere unas autorizaciones que consideran incompatibles con el modelo de ciudad sostenible con el que nació Valdespartera.
Mientras tanto, la asociación vecinal mantiene abierta la campaña de alegaciones y no descarta nuevas movilizaciones si el consistorio capitalino continúa adelante con unas actuaciones que consideran “innecesarias y contrarias a los intereses del barrio”.
La controversia se suma a otros conflictos recientes entre el ayuntamiento y el movimiento vecinal de Valdespartera, que en los últimos meses también ha protagonizado protestas por la reorganización del transporte público y por la falta de inversiones en equipamientos básicos, consolidando un clima de creciente malestar con la gestión municipal en este sector de la ciudad.





