Universidad: nuevo zoco para las casas de apuestas

Cuando la crisis golpea con crudeza a miles de personas, hay quien siempre se reinventa aprovechando la oportunidad de hacer negocio con la desgracia humana. Y en esto las empresas propietarias de las casas de apuestas tienen sobrada experiencia. En un contexto en el que en Aragón no cesa el aumento de personas que sufren problemas con el juego, en el que las casas de apuestas han destrozado 3.100 vidas desde 2008 (en su inicio el registro aragonés databa de menos de 500 y en la actualidad roza las 3.600 personas inscritas,bsegún el Informe sobre el Juego en Aragón 2021), …

Cuando la crisis golpea con crudeza a miles de personas, hay quien siempre se reinventa aprovechando la oportunidad de hacer negocio con la desgracia humana. Y en esto las empresas propietarias de las casas de apuestas tienen sobrada experiencia.

En un contexto en el que en Aragón no cesa el aumento de personas que sufren problemas con el juego, en el que las casas de apuestas han destrozado 3.100 vidas desde 2008 (en su inicio el registro aragonés databa de menos de 500 y en la actualidad roza las 3.600 personas inscritas,bsegún el Informe sobre el Juego en Aragón 2021), uno de los contrapesos actuales para frenar su avance, es el impulso a nuevas leyes y normativas que ponen a las personas y a la protección de la salud por delante de intereses de mercado. El momento coincide “casualmente” con una actitud reactiva del sector empresarial del juego, quienes están registrando a contrarreloj la solicitud y apertura de nuevos locales de juego, ante la amenaza de nuevas normas que supondrán una merma del lucro especulativo que genera esta actividad.

En esta vorágine de elementos, en la que se cruza el impulso de políticas que cuiden de los sectores más vulnerables de la población contra el ánimo de expansión del negocio de las casas de apuestas, saltan todas las alarmas en el momento en que detectamos que la patronal ha puesto la mirada en el sector universitario como nicho de mercado, y es que, en las últimas semanas, la ciudad de Zaragoza ha ampliado exponencialmente la oferta de juego en el distrito universidad.

Nuevos locales de juego y apuestas en calles limítrofes, como el recientemente ampliado en la calle Bretón, la inminente apertura de otro local en la calle Violante de Hungría (junto al estadio de La Romareda) y la solicitud de licencia para la instalación de otro negocio de este tipo en Paseo Fernando el Católico. Casas de apuestas que se suman a la ya existente en la calle Corona de Aragón de Zaragoza, otra en propio paseo de Fernando el Católico y que conforman un peligroso cerco alrededor de la Ciudad Universitaria.

Esto no es casual y resulta especialmente preocupante que se focalice el entorno universitario como una "oportunidad de mercado", ya que nos encontramos con una zona especialmente saturada de casas de apuestas, a las que se sumarían las nuevas aperturas, junto a la Ciudad Universitaria y los colegios mayores Pedro Cerbuna y Santa Isabel. Más, cuando tenemos datos en base al estudio “Análisis de las conductas de juego de los estudiantes universitarios de Aragón”, del equipo de la Doctora en Psicología Yolanda López del Hoyo, de la Universidad de Zaragoza, que reflejan que siete de cada diez estudiantes universitarios en Aragón han entrado alguna vez a un local de estas características.

En este estudio se concluye que el principal motivo mayoritario por el que las y los estudiantes entraron la primera vez a una casa de apuestas, fue para acompañar a amigos y amigas (un 60%), lo que refuerza la idea de que es el entorno social el que hace que las personas accedan las primeras veces a los entornos donde se juega. Aporta cifras muy preocupantes como que el 51,9% de los universitarios ha apostado en alguna modalidad y casi la mitad de los estudiantes, el 46,52%, ha apostado alguna vez de forma presencial en un salón de juego.

Otro de los aspectos clave es que la cantidad de publicidad que perciben las y los universitarios es muy alta. El 42,5% recibe este tipo de publicidad con bastante frecuencia y un 14% la ve todos los días.

El estudio finaliza con un dato que resulta de especial gravedad y es que un porcentaje destacable de las y los apostantes podría tener problemas con el juego, el 22,5%, de los cuales el 4,4% de jugadores universitarios podrían sufrir ya de adicción al juego.

En Zaragoza este tipo de establecimientos han tenido un progresivo y mantenido crecimiento en los últimos años. En 2013 había 54 locales de apuestas, mientras que en febrero de 2019 se contabilizan ya 82 únicamente en la capital. Esto supone un crecimiento del 51% en 5 años, cifra que se vería aumentada con la instalación de estos nuevos locales.

En general, cada vez son más las personas jóvenes que se acercan al juego. Los menores de 34 años ya suponen la mitad de personas que juegan online, seis de cada diez que hacen apuestas deportivas en locales y siete de cada diez van a salones de juego, según la Encuesta sobre alcohol y otras drogas 2019-2020 (EDADES). Como hemos visto, lo habitual es que las y los jugadores lleguen a los locales como un plan entre amigos, pero en algunos casos acaban desarrollando la adicción y es que este mercado abusivo que es el negocio del juego, aprovecha la incitación al consumismo que hoy día vive la juventud para trazar sus estrategias, en el caso que nos ocupa, cercando a la población universitaria dentro de un zoco donde extender su garras e intereses lucrativos.

Esta situación nos debe llevar a una reflexión de lo que viene suponiendo el negocio sin escrúpulos de las casas de apuestas en nuestra sociedad y todo el daño que esta actividad puede generar. Viene a mostrar la edad crítica que es la adolescencia y juventud en los comportamientos de juego y como no podemos permitir que las nuevas adicciones acaben con generaciones de nuestra juventud.

Con una adecuada información de los riesgos y prevención por parte de los actores implicados en la educación de los adolescentes y jóvenes (institutos, universidad, familias, administraciones) se podrían reducir enormemente la cantidad de estudiantes que acceden y apuestan como si se tratara de una actividad normal y sin riesgos. Para ello, además de impulsar normas de control y restricción del negocio del juego que eviten la instalación y proliferación de casas de apuestas en el entorno juvenil, es necesario movilizar y desarrollar programas de prevención para que la totalidad de las y los estudiantes escuchen la peligrosidad y riesgos que puede conllevar apostar. Está aquí una de las claves para empezar a poner freno a un mercado que lleva años en expansión y cuyas consecuencias todavía estamos a tiempo de paliar.

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