Unas majaderías peligrosas

Si una persona es necia, porfiada, insolente y resuelta puede cosechar importantes triunfos en la sociedad en la que vivimos (siempre fue así); pero si esas cualidades son las que adornan a persona que posee autoridad social o política la convierten en persona peligrosa para la comunidad. Ninguno de esos atributos le faltan a la presidenta de la Comunidad de Madrid. Isabel Díaz Ayuso. Afirmar que los españoles fueron a América para “llevar la libertad”, como ha hecho la madrileña, es una enorme majadería y fundamentarla en que se atacaron las salvajes civilizaciones indígenas que realizaban sacrificios humanos en público …

Si una persona es necia, porfiada, insolente y resuelta puede cosechar importantes triunfos en la sociedad en la que vivimos (siempre fue así); pero si esas cualidades son las que adornan a persona que posee autoridad social o política la convierten en persona peligrosa para la comunidad.

Ninguno de esos atributos le faltan a la presidenta de la Comunidad de Madrid. Isabel Díaz Ayuso.

Afirmar que los españoles fueron a América para “llevar la libertad”, como ha hecho la madrileña, es una enorme majadería y fundamentarla en que se atacaron las salvajes civilizaciones indígenas que realizaban sacrificios humanos en público demuestra o desconocimiento absoluto de nuestra historia y la de las culturas americanas u ocultación malintencionada. ¿Conoce la señora Díaz cuáles eran las prácticas religiosas de las tribus que se aliaron con los españoles para atacar a quienes los dominaban? ¿Ninguna practicaba esos mismos ritos y ceremonias sanguinarias? ¿Cómo definiría las prácticas de autos de fe en las que se quemaban vivas a las personas condenadas, en público, en la península española y que se prolongaron hasta 1781 y se contaron por miles (en Sevilla el último, parece ser, muerta por garrote vil y posterior incineración pública)? Y se ejecutaron muchísimas más personas por brujería en Suiza, Alemania, Francia, Inglaterra, Bélgica, Noruega y otros países europeos que en España. ¿Cuántos cientos de miles de indígenas fueron esclavizados o tratados como tales para trabajar en labores agropecuarias, en las minas, en la construcción, etc. para beneficio de sus colonizadores? Algunas etnias caribeñas (como los taínos, arhuacos y otros) casi desaparecieron por el maltrato recibido por los conquistadores y las enfermedades infecciosas desconocidas para ellas (como la viruela a la que se responsabiliza de miles de muertes) al no estar inmunizados de forma natural. Señora Ayuso: catolicismo no lleva aparejado la civilización y la libertad como lo ha demostrado hasta la saciedad en las cruzadas, las guerras de religión europeas, la propia conquista de América, etc., etc. Y no solo ha sido el papa actual quien se ha condenado los excesos de los católicos en la conquista americana: Benedicto XVI (en el 23 de mayo de 2007) y Juan Pablo II (en Santo Domingo el 12 de octubre de 1992) ambos bien reaccionarios y conservadores como usted también lo hicieron. Hasta el portavoz de la conferencia episcopal le ha llamado al orden pidiendo a la presidenta que se lea la carta del papa Francisco porque no se refería a esa época si no al proceso de independencia mejicano de hace dos siglos (aunque sí lo hizo en julio de 2015 en Bolivia).

También demostró desconocimiento histórico cuando hizo afirmaciones sobre la conquista de Norteamérica responsabilizando a los europeos “no españoles” del genocidio indígena. Sin duda ese terrible genocidio cabe achacárselo, fundamentalmente, a los colonos de origen norte europeo (alemanes, holandeses, daneses…), franceses y anglosajones; pero los primeros europeos que comenzaron la conquista de los inmensos territorios del actual Estados Unidos, Canadá y Alaska fueron españoles empezando por Juan Ponce de León que llegó a Florida en 1513. A partir de allí los españoles, a través de años y sucesivas expediciones comerciales y militares, llegaron hasta Alaska y pusieron bajo bandera española al menos a dos tercios de la actual Norteamérica que pasaron a ser titularidad de la corona durante unos trescientos años. Es evidente que esa conquista (mayormente más nominal que real) no se hizo sin violencia y sin numerosos y sanguinarios enfrentamientos con las muy diversas tribus; tanto es así que se formaron cuerpos militares de élite como los dragones de cuera que solían ser duros hombres de frontera, todos voluntarios, montados a caballo (nótese que los indios norteamericanos desconocían por completo el caballo y no lo usaron hasta un siglo después) y armados de lanza, adarga, espada, daga, pistola y mosquete o carabina. También es cierto que fue generalizada la política española de llegar a acuerdos pacíficos con las tribus.

España fue el último país europeo en ilegalizar la esclavitud por un tratado que prohibía el tráfico de esclavos en 1817 pero no su práctica que prosiguió en la España peninsular siendo legal hasta 1837 y manteniéndola hasta 1873 en Puerto rico y hasta 1886 en Cuba (datos del estudio del historiador Martín Rodrigo, de la Universidad Pompeu Fabra, publicado en la revista “Historia contemporánea”).

Cualquier empresa colonial se acompaña de una invasión armada que tiene por objeto apoderarse de las riquezas y de los territorios de sus pobladores; y todas, sin excepción, se acompañan de violencia, muerte y sometimiento. La conquista española de América no fue ninguna excepción. Negarlo es una estupidez. Aunque, en mi opinión, esto no justifique a quienes responsabilizan a los españoles de los males que sacuden ahora a sus países porque si durante los más de 500 años transcurridos no han sido capaces de organizar sus comunidades a su gusto es única y exclusivamente su responsabilidad. También hay que resaltar que muchas etnias indígenas fueron siempre aliadas de los españoles y colaboraron con ellos para atacar a sus enemigas; así los tlaxcaltecas, totonacas y txitximecas (en México), los Cakchiqueles, quichés (en Guatemala, Cañaris, Chachapoyas y huancas (en Perú), guaraníes (en Paraguay) por nombrar solo algunos de ellos; se sabe que algunos de estos pueblos también realizaban sacrificios humanos a sus dioses.

La violencia, la ambición, la corrupción no son patrimonio de ningún país ni de ninguna etnia.

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