Una sexagenaria irresponsable

Una sexagenaria irresponsable, nada nuevo en el panorama nacional. Desde que la máxima autoridad del estado compareció ante los medios de comunicación y dijo: “Lo siento mucho, no volverá a suceder” Juan Carlos abrió un inmenso paraguas bajo el cual se protegerán todos los irresponsables que soportamos. Si el jefe del Estado tiene la misma responsabilidad penal que una niña de tres años ¿por qué iban a tener más responsabilidad sus cortesanos? Los últimos días hemos asistido a la función “Esperanza Aguirre”, obra maestra del esperpento nacional. Una pobre sexagenaria sin ningún sentido del pudor, balbuceó una estúpida explicación amparándose …

Esperanza AguirreUna sexagenaria irresponsable, nada nuevo en el panorama nacional. Desde que la máxima autoridad del estado compareció ante los medios de comunicación y dijo: “Lo siento mucho, no volverá a suceder” Juan Carlos abrió un inmenso paraguas bajo el cual se protegerán todos los irresponsables que soportamos.

Si el jefe del Estado tiene la misma responsabilidad penal que una niña de tres años ¿por qué iban a tener más responsabilidad sus cortesanos?

Los últimos días hemos asistido a la función “Esperanza Aguirre”, obra maestra del esperpento nacional.

Una pobre sexagenaria sin ningún sentido del pudor, balbuceó una estúpida explicación amparándose en su edad, su condición, su privacidad y como no, se esconde siguiendo escrupulosamente el guión marcado por la situación del lerdismo atrofiante que vivimos.

Primero hace referencia a su edad como causa exculpatoria de su infracción. La misma edad usada como excusa debería ser un impedimento para ocupar cargos públicos de responsabilidad.

Lo dice ella: es muy mayor.

Su segundo argumento es que es un hecho sin importancia. Darse a la fuga después de golpear un vehículo policial, supondría un delito de desobediencia a la autoridad para cualquier mortal. Para ella, es un incidente.

En tercer lugar, utiliza la condición de vida privada cómo si un político pudiese tener vida privada. Los servidores públicos, los políticos, carecen de vida privada, tienen vida íntima, pero no privada, es uno de los pocos peajes que tienen que pagar: "El hecho de que sus acciones estén expuestas a la opinión de quienes vamos a otorgarles la responsabilidad de gobierno".

Cuarto y último; si con todo lo anterior no consiguen aplacar la sed de reparación que tiene la ciudadanía, abren el paraguas monárquico y piden disculpas.

Y colorín colorado la soberanía popular se ha acabado.

José Antonio Luque Carreiras (socio de MHUEL) | Para AraInfo

Autor/Autora

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de nuestra política de cookies, pincha el enlace para más información.

ACEPTAR
Aviso de cookies