Una fotografía en Zaragoza para mostrar la preocupación por el grave estado de salud de Ibón Iparragirre

Un grupo de personas mostró ayer en Zaragoza su preocupación por la salud del preso Ibón Iparragirre, que está gravemente enfermo. Tiene una enfermedad grave e incurable. Iparragirre cumplía condena en su casa -estaba en prisión atenuada desde el 2011-, pero el pasado 7 de marzo fue detenido y encarcelado de nuevo. Fue traslado a la prisión de Navalcarnero -Madrid- a 465 Kilómetros de su pueblo. Con el acto testimonial de la realización de una fotografía “queremos mandar un gran abrazo solidario y de ánimo desde Aragón que seguro le da fuerzas”, explicaban las personas fotografiadas. La salud de Ibón …

Un grupo de personas mostró hace unas semanas en Zaragoza su preocupación por la salud del preso Ibón Iparragirre.

aragon preso zgz (1)Un grupo de personas mostró ayer en Zaragoza su preocupación por la salud del preso Ibón Iparragirre, que está gravemente enfermo. Tiene una enfermedad grave e incurable. Iparragirre cumplía condena en su casa -estaba en prisión atenuada desde el 2011-, pero el pasado 7 de marzo fue detenido y encarcelado de nuevo. Fue traslado a la prisión de Navalcarnero -Madrid- a 465 Kilómetros de su pueblo.

Con el acto testimonial de la realización de una fotografía “queremos mandar un gran abrazo solidario y de ánimo desde Aragón que seguro le da fuerzas”, explicaban las personas fotografiadas. La salud de Ibón Iparragirre empeora sustancialmente en prisión, de hecho su situación ahora mismo es tan alarmante que su familia, amigos y amigas temen por su vida. “Ibón puede morir en prisión. Así de alto y claro. Así de crudo y de duro”, explican personas cercanas, y añaden que “mantener a personas encarceladas con enfermedades graves e incurables convierte la pena privativa de libertad en una ‘pena de muerte’ de facto”.

“No queremos corredores de la muerte. Queremos que se aplique el artículo 100.2 y que no haya enfermos o enfermas en las prisiones. Ni Ibón ni ninguna otra persona. Queremos el fin de la dispersión, las personas presas deben cumplir condena cerca de sus familiares, la dispersión es un castigo añadido propio de una política penitenciaria basada en la venganza”, explican, y concluyen afirmando “pero hoy pedimos, sobre todo, que Ibón vuelva a casa”.