Las conversaciones para formar gobierno en Portugal, tras las elecciones del pasado domingo, han dado un giro inesperado tras las primeras reuniones entre los diferentes partidos con representación parlamentaria.
Ayer, fueron el Partido Socialista PS y el Partido Comunista de Portugal PCP quienes mantuvieron una primera reunión, en la que concluían afirmando que existe un punto de partida para poder dialogar sobre los puntos convergentes entre ambas formaciones para poder reflejarlo en un pacto de Gobierno.
El socialdemócrata António Costa, líder del PS, afirmaba que “ha sido un encuentro franco y muy positivo”, y que esperaba avanzar en el diálogo “con la meta de responder a la voluntad de los portugueses y expresarlo en las instituciones”. Por su parte, Jerónimo de Sousa, representante del PCP, expresaba que “sería incomprensible que se desperdiciase esta oportunidad para impedir que formen gobierno los conservadores”, en referencia al actual jefe de gobierno Pedro Passos Coelho.
Como ya indicábamos el domingo, la suma de los mandatos -escaños- obtenidos por el PS, 85, junto a los 19 del Bloco de Esquerda, y a los 17 del PCP -en coalición con Los Verdes-, sumarían mayoría absoluta en el Parlamento.
Con estos datos numéricos sobre la mesa, António Costa, secretario general del PS, ha cambiado el mensaje inicial y ahora, aunque anuncia que “todavía no se pueden sacar conclusiones”, explicaba que “hay condiciones para que se desarrolle el acuerdo. La derecha ha perdido la mayoría absoluta en la Asamblea, y los puntos de convergencia -con PCP y BdE- son importantes”.
Por su parte De Sousa, secretario del PCP, afirmaba “tender la mano al PS” de Costa “con la meta de impedir un ejecutivo de derechas”. “Por parte del PCP, reafirmamos que estamos preparados para todas las responsabilidades, incluidas las de gobierno, necesarias para romper con la política que arrastró al país a la actual situación”, afirmaba. No obstante, De Sousa, no renunciaba a su programa, que incluye la salida del euro, la reestructuración de la deuda, la salida de la OTAN o la nacionalización de empresas como el Servicio de Correos, la Red Eléctrica o empresas de transporte, y aseguraba que “esto no impide que el PS pueda formar un gobierno con apoyo de los comunistas”.
Así, una vez que PS y PCP centran sus negociaciones en los puntos en común que les unen, como formar un gobierno alternativo a la derecha y el fin de la austeridad, todo queda abierto a las próximas reuniones entre estos dos partidos y el Bloco de Esquerda que se producirán la próxima semana.





