
"El consejero Oliván no nos tiene ninguna consideración, cree que somos cinco limpiadoras protestando y que no tenemos ninguna importancia", así se expresaba ayer para AraInfo una trabajadora durante la demostración popular convocada por Marea Blanca. Al final ni fueron cinco ni la manifestación fue solo blanca.
Casi un millar de personas con todo tipo de colores, banderas, sonidos y fregonas en alto inundaron las céntricas calles de Zaragoza para decirles a este colectivo de trabajadoras que no están solas, que son muchas las personas a las que su lucha les ha llegado al corazón. Durante el recorrido se escucharon lemas como "Servicios públicos no se venden", "Porque el trabajo no es un privilegio", "La limpieza, ni un paso atrás" y "Oliván dimisión".
Las posturas están enfrentadas no cabe duda, las empresas no ceden y los políticos responsables se desentienden. Sin embargo los apoyos en la ciudad cada vez son más grandes a nivel institucional y sobre todo a pie de calle. Son treinta y cinco días de huelga y los niveles de visivilidad de este conflicto ya son imparables, a pesar de que la televisión y los rotativos aragoneses traten de pasar de puntillas por el tema.
"Hay en juego mucho dinero", nos explica una limpiadora "y Oliván prefiere mantenerse al margen de las trabajadoras, beneficiando siempre a las empresas, pero esto no se lo vamos a consentir". El consejero de Salud Ricardo Oliván fue el centro de atención en la jornada de ayer, está en el foco de las iras de las trabajadoras ya que dicen que con solo levantar el teléfono podría acabar con el conflicto. Veremos que ocurre.

