Un, Dos, Tres… Repollés

Hay personas que, no se puede negar, tienen la habilidad de hablar y que suba el precio del pan. En este caso, la señora Repollés cada vez que se acerca a Teruel a realizar alguna declaración sobre el nuevo hospital de la capital turolense tiene dicho don de la naturaleza. Son habituales sus desatinos a la hora de hablar de esta infraestructura, en su último desliz dialéctico aseguró que no era necesaria y que por tanto no se iba a instalar la unidad de radioterapia en nuestro hospital. Una unidad que, diga lo que diga la señora Repollés, es necesaria …

Teruel Tasas concejal

Hay personas que, no se puede negar, tienen la habilidad de hablar y que suba el precio del pan. En este caso, la señora Repollés cada vez que se acerca a Teruel a realizar alguna declaración sobre el nuevo hospital de la capital turolense tiene dicho don de la naturaleza. Son habituales sus desatinos a la hora de hablar de esta infraestructura, en su último desliz dialéctico aseguró que no era necesaria y que por tanto no se iba a instalar la unidad de radioterapia en nuestro hospital. Una unidad que, diga lo que diga la señora Repollés, es necesaria ya que en cuestión de salud nunca puede entrar el factor rentabilidad.

Es curioso pues, cómo el Partido Socialista no haya decidido que la consejera de Sanidad mantenga las distancias con Teruel, ya que las últimas veces que se ha pronunciado sobre los servicios sanitarios de la ciudad les ha hecho perder al menos medio millar de votos con sus declaraciones. Seamos sinceros, las promesas incumplidas por parte de políticos de PP y PSOE han sido constantes. Igual le habría merecido la pena callarse, aunque bueno, es loable su sinceridad de cara a los medios turolenses aunque sea para lo malo, algo positivo tendríamos que sacar de en medio; ustedes como lectores y todos como ciudadanos.

Sin embargo, las respuestas tan airadas del Partido Popular son, cuanto menos, cuestionables ya que su modelo de Sanidad Pública y servicios en el mundo rural dejan bastante que desear. No hay que olvidar que los recortes sanitarios dados a partir de 2012, no fue cuestión de Magia Borras, sino de directrices desde las altas esferas del gobierno de la nación comandados en aquella época por Mariano Rajoy, pero bueno, eso es harina de otro costal, centrémonos en lo que nos atañe.

Son varios los deslices de la consejera. En primer lugar, nos encontramos con su afirmación sobre el número de camas individuales que tendrá el nuevo hospital en el futuro, diciendo que no ampliaría más de las que se ofertarían. Hay que decir que las respuestas que por parte de algunos colectivos se basaron en “encuestas de opinión” sobre si la gente prefería habitaciones individuales o dobles, el resultado fue obvio. Es como preguntar sobre si prefieres comer en un restaurante con estrellas Michelín o en el Burguer King (cadena de cuestionable calidad que curiosamente se va a establecer en breves en nuestra ciudad). Pues ya se sabía la respuesta.

Aun así, la mentalidad ha de ir más allá de lo que es estrictamente la capital, este hospital da servicio a gran parte de la provincia, y aunque los números sobre el papel en cuestión de población puedan no dar, hay que pensar en la extensión territorial, en la ausencia de otros centros con dichos servicios cerca, y que gran parte del territorio no puede depender de un hospital situado a más de ciento cincuenta kilómetros para determinadas pruebas.

El camino es claro y solo hay uno, la sanidad pública de calidad y que responda a las necesidades reales de la provincia, unas necesidad que más allá de la imprescindible unidad de radiología en el Hospital Obispo Polanco también pasa por el refuerzo de la atención primaria, por unas condiciones dignas para el TES (los cuales se encuentran en lucha por sus derechos ahora y también hay que apoyarlos) y en general por un servicio sanitario fuerte ya que es la principal protección que tenemos todos los ciudadanos.

Un informe alemán destacaba la confianza que tenemos los españoles en nuestro sistema público de salud, es algo de lo que sentirnos orgullosos como nación. Esperemos que cuando pasen los años, podamos seguir sintiendo ese orgullo y no tengamos que lamentar que poco a poco se siga recortando, rateando, precarizando y eliminando servicios.

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