Un centenar de vendedores y vendedoras reclaman espacios para la venta ciudadana en Zaragoza

Ataviados con mantas y objetos para vender se reunían este sábado en el Parquin Sur de la Expo para escenificar un mercadillo simbólico bajo una pancarta que rezaba: "Plan de mejora integral para el rastro, más licencias para el domingo, sábado abierto para tod@s"

Rastro de Zaragoza, imagen de archivo de 2017. Foto: Pablo Ibáñez (AraInfo).

Más de cien personas se daban cita el sábado en el aparcamiento sur de la Expo, lugar donde se celebra el habitual rastro de la ciudad de Zaragoza, para reclamar espacios y mejoras que permitan más libertad a la venta ambulante. La convocatoria trataba de llamar la atención del público con una acción simbólica de venta, en un lugar cada vez más restringido.

Así lo explicaba Adolfo Allué miembro de la Plataforma Social Rastro y Venta ambulante:"Lo que llevamos ya meses pidiéndole al Ayuntamiento es que haga tres cosas. Una, que haga una reforma integral del rastro de los domingos y miércoles, con una serie de mejoras como publicidad hacia los turistas, que se dé a conocer a la gente, que haya mayor frecuencia de autobuses y que se pongan papeleras". Unas reclamaciones que dotarían de un mejor funcionamiento al espacio de venta de miércoles y domingo.

Decenas de vendedores se dieron cita para este acto simbólico.
Decenas de vendedores se dieron cita para este acto simbólico. Foto: Pablo Ibáñez.

La segunda reivindicación de esta plataforma es que se amplíe el número de licencias para la gente que comercia con productos de segunda mano, pues muchos carecen de ella. "Entendiendo que lo que vende toda esta gente, o lo que intenta vender los domingos, no interfiere en la venta de producto nuevo. Además, un sitio donde hay mucha oferta atrae a más gente como el mercado de las pulgas de París o Portobello o un montón de sitios que hay en Europa", subrayaba Adolfo.

Para finalizar indicaba que "lo tercero que pedimos es que como hay un montón de gente, no sólo la que vende los domingos, sino ciudadanía en general que le puede interesar vender muy de vez en cuando. Es articular los sábados un mercadillo que, pagando una tasa moderada, simbólica, un poco acorde con lo que se gana y el nivel económico de la gente, pero que no hiciera falta apuntarse previamente. Sino que la gente viniese a vender. Es una cosa que existe ya en Berlín, en Bucarest, en Hannover y en un montón de ciudades de Estados Unidos", matizaba Adolfo.

En esta línea recuerda "que en el rastro siempre ha habido gente que vendía sin licencia, una tercera parte, y no pasaba nada. Cuando en sus orígenes estaba en el mercado central nadie pagaba ni tenía licencia. La gente iba ponía y vendía. Que así nació el rastro en Zaragoza en el 72 o en el 73.  No es ninguna situación nueva y ha ocurrido teniendo el gobierno municipal el PSOE, el PP. "

Respecto a lo económico Adolfo comentaba que es algo que "no le cuesta dinero al ayuntamiento y es que además toda la gente que pueda vender no la estaremos empujando a cosas peores. No la estaremos empujando a la delincuencia o a hacer cosas ilegales. Hay un montón de productos que la gente deja en la calle, la gente te da cosas porque tiene las casa llenas. Lo que decimos a Zaragoza en Común es que lo haga ya y al PSOE, PP y Chunta que no lo obstaculice. Porque mientras ellos han estado esto ya existía".

Uno de los vendedores muestra una de las sanciones por venta ambulante. Foto: Pablo Ibáñez (AraInfo).
Uno de los vendedores muestra una de las sanciones por venta ambulante. Foto: Pablo Ibáñez (AraInfo).

En este sentido uno de los vendedores explicaba que lo que tratan es de "hacer llegar nuestra voz al alcalde para buscar a una solución, pese a que la mayoría somos extranjeros, todos somos ciudadanos de Zaragoza y nos interesa tener una situación legal. Cuando empieza la crisis comenzamos a vender cosas recicladas y ganamos algo para ayudar a nuestras familias. Es un comercio que tiene una parte económica y otra cultural, pues hay gente que busca cosas que no van a encontrar nuevas en otro sitio", advierte Wokhtari Zemhout, que habitualmente vendía en el rastro productos de segunda mano, hasta que llegó la represión.

"La policía a veces nos tira las cosas a la basura. A veces nos dan dos sanciones una por la venta ambulante y otra por comportamiento. Nosotros no hacemos nada a la policía, simplemente vendemos. Estamos buscándonos la vida, no estamos molestando a otros, vendemos y ya está", asegura Wokhtari, que también advierte que "la solución no es castigar, sino observar la situación", y explica que arrojar sus objetos a la basura no contribuye a que puedan pagar estas sanciones, pues en muchas ocasiones necesitan de la venta de los mismos para poder salir adelante con sus familias.

Autor/Autora

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de nuestra política de cookies, pincha el enlace para más información.

ACEPTAR
Aviso de cookies