Altavoz

Un anacronismo democrático

| 26 diciembre, 2018 10.12
Un anacronismo democrático
Felipe VI durante su discurso de este año. Foto: @CasaReal

Otro año, otro mensaje, otro discurso y naturalmente las mismas medias promesas, idénticas medias verdades.

Como ariete del discurso “El Preparado” usó la convivencia constitucional, según algunos eso llevaba implícito una somera rectificación a su intervención el 3 de octubre ¡Pobres ilusos!

Ha tenido un tono distinto aunque no difiere mucho el mensaje. Continúa siendo el monótono desgranar de obviedades ininteligibles, deseos de felicidad insoportable y sobre todo amenazas encubiertas si se le toca la finca. Eso sí, camufladas con una capa de bondadoso paternalismo.

Para el monarca el marco constitucional es inmutable, insalvable y apenas modificable.

Nadie podía esperar nada diferente después de ver a la Princesa de Asturias leer el Artículo 1 del texto constitucional que declara España un Estado Social de Derecho, define donde reside la Soberanía Nacional y -mirando a cámara- la heredera leyó alto y claro que este país es una Monarquía Parlamentaria. Por si había dudas.

Tener una “mami-reina-locutora” permite una buena preparación para desenvolverse ante los micrófonos con la finalidad de abducir a monárquicos  incondicionales.

Felipe VI ha realizado un gran esfuerzo para modificar un discurso cercano a las posturas más integristas de la derecha nacional, tratando así de aparentar un simulacro de respeto a los más elementales principios democráticos.

Para ello apela a la convivencia como elemento aglutinador y al diálogo como bálsamo reparador.

El mensaje trufado de tópicos volvió a mostrarnos a una institución caduca, sostenida por la inercia de un sistema político basado en una mentira tan profunda que -por mucho que se la presente como modélica- no deja de ser la burda transformación de un régimen dictatorial en un remedo de democracia.

La Transición fue diseñada por el heredero señalado por el dictador desde las profundidades del aparato franquista y este, a su vez, designó conductor del proceso a una cara joven pero en absoluto desligado de la dictadura.

Con frecuencia se olvida que Adolfo Suarez fue Ministro-Secretario General del Movimiento, es decir el equivalente a guardián de los valores que preconizaba el Régimen a través del partido único Falange Española Tradicionalista y de las JONS.

Con esos antecedentes ¿Qué se puede esperar del Jefe de Estado heredero del heredero?

Sencillamente palabras huecas para satisfacción de la nobleza afín.

Oír al monarca hablar de igualdad de oportunidades o de igualdad ante la ley provoca sonrojo. Cuando habla de igualdad se refiere a que… ¿Toda la población podrá ser Jefe de Estado sin otro merito que haber nacido? O la igualdad ante la ley quiere decir que su emérito papá ¿Dejará de ser inimputable?

No, no nos volvamos locos, no se refería a esos deseos inalcanzables que la “turba perversa” anhela.

Las nuevas generaciones comienzan a plantearse ¿Qué narices pinta una monarquía hereditaria en una democracia del siglo XXI? Los nostálgicos de épocas pasadas lo atribuyen a influencias de una “chusma malintencionada”.

Por ese motivo el mensaje navideño lanzó un guiño a la juventud descontenta con su situación y lo hizo apelando a la vuelta de los jóvenes formados que han tenido que emigrar para encontrar un futuro.

No mencionó que aquí el presente les ha sido sesgado por la pandilla de sinvergüenzas que sostuvieron al “Campechano” y ahora amparan su propia permanencia.

Cada vez se oye con más fuerza la aspiración social a ser preguntados en referéndum sobre la Monarquía. Los jóvenes ya lo han organizado y llevado a cabo en las universidades españolas aunque a Felipe se le haya olvidado mencionarlo ¿Tendrá algo que ver el silencio con los contundentes resultados a favor de la consulta?

Haría bien en adelantarse a la petición antes de que acabe convirtiéndose en una exigencia.

Resulta igualmente bochornosa su apelación al derecho a la igualdad que tienen las mujeres.

No se puede obviar que esa petición sale de la boca de un hombre que está en el lugar que debería haber ocupado su hermana mayor y que él ostenta porque su hermana es mujer.

El resto del mensaje real lo dejamos para que lo analicen las estrellas de la comunicación. Las mismas que ya nos saciaron con los halagos a la niña de trece años, presentándola como si tuviera dos doctorados en Físicas, cuando lo único que hizo fue leer sin trastabillarse.

Ahora nos dirán lo bien que sabe leer un señor de 50 años y ¡Con cuánto aplomo!

26 diciembre, 2018

Autor/Autora

José Antonio Luque, es socio de MHUEL (@MHUEL_), analista social y colaborador de AraInfo.


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