Tras los pasos de Lucien Briet en el Mascún

El profesor y fotógrafo Enrique Carbó desarrolló un taller de refotografía en el Barranco del Mascún vindicando con ese acto la importancia de la obra de Lucien Briet, el fotógrafo y escritor francés que descubrió la belleza de la Sierra de Guara y del Pirineo aragonés a principios del siglo XX. Obviamente la sierra ya existía antes, pero fue su documentación gráfica y su testimonio lo que le otorgó categoría de paisaje, máxime en un momento histórico en el que la población de esos lugares mantenía una relación con la naturaleza abismalmente diferente a la actual. El taller Tras los …

El profesor y fotógrafo Enrique Carbó desarrolló un taller de refotografía en el Barranco del Mascún vindicando con ese acto la importancia de la obra de Lucien Briet, el fotógrafo y escritor francés que descubrió la belleza de la Sierra de Guara y del Pirineo aragonés a principios del siglo XX. Obviamente la sierra ya existía antes, pero fue su documentación gráfica y su testimonio lo que le otorgó categoría de paisaje, máxime en un momento histórico en el que la población de esos lugares mantenía una relación con la naturaleza abismalmente diferente a la actual.

El taller Tras los pasos de Lucien Briet: Viaje al Barranco de Mascún estaba circunscrito al programa Visiona de la DPH y la UIMP que este año establece una profunda reflexión sobre el turismo y sus mecanismos de representación. Un total de quince participantes llevaron a cabo una primera introducción al complejo mundo de la refotografía, además de poder contemplar el hipnótico ritual que supone fotografiar con cámara de placas, esa que en el propio acto de la toma establece una íntima e intransferible relación con el fotógrafo y es capaz de destilar el tiempo y el espacio en una imagen. La refotografía, objetivo del taller, consiste en volver a fotografiar desde el mismo lugar, punto de vista y parámetros técnicos aquellas imágenes de las que se parte para poder comparar ambas con las mínimas interferencias posibles.

Este tipo de actividades, como explicó Enrique Carbó, acotan el territorio intelectual en el que se mueve la documentación gráfica de la montaña y ofrece un punto de vista inhabitual a los conceptos de turismo, paisaje y memoria. Los participantes pudieron comprobar como tras más de un siglo el paisaje ha cambiado por completo ya que la despoblación, la desaparición de la presión ganadera y el uso de otros materiales parta obtener la energía de consumo doméstico ha configurado un territorio donde la vegetación es la protagonista. Las fotografías de Briet poseen esa belleza atemporal del trabajo concebido sin ninguna pretensión artística, pero precisamente por eso construyen un relato de un tiempo y un lugar en el que se mezcla lo telúrico y lo emocional: Hilos de araña tendidos a través de la estrecha abertura, relucen al sol. Avancé con precaución hasta el umbral de este antro a fin de sondear sus arcanos. Parecióme que su techo abajábase y que las ondas emanaban de un sifón enteramente sumergido, aunque la limpidez cristalina del agua no dejaba vislumbrar en la sombra más que espesas espumas, fue la descripción de Briet de la surgencia del Mascún.

La defensa del legado cultural del territorio es imprescindible en un momento en el que la perversión de disneyficación se extiende allí dónde el turismo es fuente de riqueza, pero también amenaza, pudiendo terminar siendo epílogo de esa realidad que ansiaba conocer. El Maskhun, nombre árabe que quiere decir lugar habitado por los espíritus, los demonios, los seres sobrenaturales, según el autor francés, ha ofrecido una nueva lectura con este magnífico taller y ha permitido un intenso acercamiento a los conceptos de paisaje y refotografía.

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