Tortura de la Vega

Es lamentable que en pleno siglo XXI, las personas se sigan divirtiendo viendo como torturan y matan a un animal. Los seres humanos somos capaces de lo mejor pero también de lo peor, y maltratar a un animal y además hacerlo con el objeto de divertise es realmente terrible.

Foto: PACMA

Moscatel”, “Volante”, “Vulcano”, “Elegido”. Estos nombres quizá no les suenen de nada, pero así se llaman, o mejor dicho se llamaban los últimos toros “asesinados” en esa barbarie llamada “Toro de la Vega”. Este año le toca el turno a “Rompesuelas”. Él no lo sabe, o quizá sí, pero dentro de un par de días, el 15 de septiembre, una multitud de sádicos se abalanzará sobre él para lancearlo, apuntillarlo, golpearlo y torturarlo hasta su muerte.

Semejante atrocidad se celebra en la localidad vallisoletana de Tordesillas, y se ha convertido por derecho propio en lugar de peregrinación para los defensores de los derechos de los animales. Este año, con toda seguridad volverán las agresiones a los manifestantes, y los altercados no harán otra cosa que constatar lo que todo el mundo ya sabe, los defensores del Toro de la Vega recurren a la violencia cuando sus argumentos para defender esta barbarie son fácilmente desmontados.

Veamos cuáles son esos argumentos. Sostienen que es una tradición popular que se celebra desde hace cientos de años, y como tal, no se puede despreciar de esa manera. Desde luego resulta un argumento cuanto menos poco convincente y que no obedece a la razón. Porque, por esa misma regla de tres, ¿qué ocurriría si todavía los cristianos fueran arrojados a los leones ante el júbilo de los espectadores? ¿qué pasaría si la guillotina se siguiera utilizando para ajusticiar a los condenados? ¿o si colgaran a los presos en la plaza mayor? ¿y qué me dicen del “derecho de pernada”?

La explicación es bien sencilla. El ser humano ha evolucionado, y con ello ha conseguido dejar atrás todas estas barbaridades que ahora nos avergüenzan como especie humana. La época medieval afortunadamente ya pasó, bueno en Tordesillas todavía no.

Por supuesto, también lo defienden llamándolo “Fiesta Nacional”, algo que por otro lado resulta absurdo, porque cada vez es menos la gente que acude a las plazas de toros. Una “Fiesta Nacional” que se convierte en “Vergüenza Internacional” ante los ojos del mundo. Un espectáculo donde se tortura a un animal con el disfrute de los presentes es un acto inhumano que no tiene explicación posible. La tortura no es cultura.

Por último, está el recurrente argumento del “no-sufrimiento” del toro ante el apuñalamiento y los pinchazos de una lanza, banderilla o estoque. ¿Cómo no va a sufrir un animal que está expuesto a semejante tortura? Es incomprensible e indefendible. Es una justificación que traspasa la línea del cinismo más absoluto. ¿Por qué no se enfrentan ellos a un toro de 600 kgs. en igualdad de condiciones, es decir con las manos desnudas y sin ningún tipo de arma? Ah no, eso no. Entonces tan valientes no serán.

Es lamentable que en pleno siglo XXI, las personas se sigan divirtiendo viendo como torturan y matan a un animal. Los seres humanos somos capaces de lo mejor pero también de lo peor, y maltratar a un animal y además hacerlo con el objeto de divertise es realmente terrible. Nos incapacita como animales inteligentes. Ya lo dijo Juan Ramón Jiménez: “Herido está de muerte, el pueblo que con sangre se divierte”. Pero claro, allí en Tordesillas seguro que no lo conocen.

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