Tontacos y neofascistas

Aunque las encuestas hay que creérselas lo justo llama la atención lo que parece ser tendencia en una parte de la juventud que dice desear un sistema autoritario, que no ven el Franquismo tan mal o que incluso corea el Cara al Sol. También a esa parte de la población que dice el tópico de el Franquismo no fue tan malo. Vamos, que el régimen de Franco no les parece mal. La desmemoria ha hecho su labor y la ignorancia de una parte de la historia no es casual y rinde sus frutos. Quienes ni tocamos la guerra civil o …

Aunque las encuestas hay que creérselas lo justo llama la atención lo que parece ser tendencia en una parte de la juventud que dice desear un sistema autoritario, que no ven el Franquismo tan mal o que incluso corea el Cara al Sol. También a esa parte de la población que dice el tópico de el Franquismo no fue tan malo. Vamos, que el régimen de Franco no les parece mal.

La desmemoria ha hecho su labor y la ignorancia de una parte de la historia no es casual y rinde sus frutos. Quienes ni tocamos la guerra civil o el régimen que siguió en nuestros estudios lo entendemos muy bien.

Eso sí, fascina pensar qué echarán de menos exactamente esos jóvenes de un régimen que no conocieron.

¿Los trabajadores esclavos? ¿Los 50.000 fusilados en tiempos de paz? ¿Los casi 300 campos de concentración?

Una España puritana rancia y casposa en la que las formas de vivir de muchos de esos jóvenes que ahora dicen apoyar el fascismo sería objeto de condena. Pero no de condena social de condena de las de verdad, de ir al talego.

Aunque lo cierto es que lo que se aprecia ahora mismo es un rebrotar del nacionalismo más ultra, rayano en el ideario fascista o por lo menos con muchos matices del mismo. Una ultraderecha de nuevo cuño que se ha dado la mano con el neoliberalismo, en el que pueden entrar desde fuerzas nacionalistas catalanas (no olvidemos que un partido ultra podría ser cuarta fuerza política) hasta ramalazos en los frikis de Frente Obrero o una ultraderecha mucho más peligrosa representada por Vox, franquismo reciclado del PP pero ahora a cara descubierta.

Es un tópico decir que no es que el fascismo haya vuelto sino que nunca se fue, simplemente ahora ha salido de la cueva y se ha vuelto más peligroso por su capacidad camaleónica.

Pero, además, los nuevos ultras han sabido jugar con las medias verdades mejor que nunca y las redes sociales, que es lo que lee la juventud ahora, están infestadas de propaganda ultra.

Muy poca gente se va a poner a leer un libro, tampoco el nacionalcatolicismo y sus consecuencias se explican en los programas educativos. La deriva, si le añadimos una cierta imagen antisistema fabricada por los nuevos ultras, nos trae a donde estamos.

Por fortuna en el estado español los fascistas no han encontrado aún su Trump o su Milei y tiene que apoyarse en un mequetrefe como Abascal. Pero podría ser cuestión de tiempo que la historia se repita, no del todo, pero sí en parte. Lo que es seguro es que a todos esos mamarrachos que dicen añorar una dictadura igual habría que decirles: Ojo con lo que deseas, no vaya a ser que se cumpla.


Acratorial semanal del programa El Acratador de Radio Topo, radio libre de Zaragoza.

Autor/Autora