Exuberancia es una palabra que podría definir a Brasil. Un país enorme, poblado, principalmente en la línea de costa, lleno de recursos naturales y pulmón del planeta con la Amazonia. Su fútbol parece haber seguido ese patrón, aunque en los últimos años ha sufrido un proceso de pragmatismo. Antes ver a la Seleção era ver a un equipo distinto, donde primaba la alegría por el juego o el jogo bonito. Cuyo epítome es el Brasil del Mundial 82, dirigido por Telê Santana, llamado Fio da esperanza (Hilo de esperanza) a quien el paso del tiempo le ha hecho justicia y …

