Bolsonaro y la democracia corinthiana: Inicios del fútbol en Brasil

Exuberancia es una palabra que podría definir a Brasil. Un país enorme, poblado, principalmente en la línea de costa, lleno de recursos naturales y pulmón del planeta con la Amazonia. Su fútbol parece haber seguido ese patrón, aunque en los últimos años ha sufrido un proceso de pragmatismo. Antes ver a la Seleção era ver a un equipo distinto, donde primaba la alegría por el juego o el jogo bonito. Cuyo epítome es el Brasil del Mundial 82, dirigido por Telê Santana, llamado Fio da esperanza (Hilo de esperanza) a quien el paso del tiempo le ha hecho justicia y …

Exuberancia es una palabra que podría definir a Brasil. Un país enorme, poblado, principalmente en la línea de costa, lleno de recursos naturales y pulmón del planeta con la Amazonia. Su fútbol parece haber seguido ese patrón, aunque en los últimos años ha sufrido un proceso de pragmatismo. Antes ver a la Seleção era ver a un equipo distinto, donde primaba la alegría por el juego o el jogo bonito. Cuyo epítome es el Brasil del Mundial 82, dirigido por Telê Santana, llamado Fio da esperanza (Hilo de esperanza) a quien el paso del tiempo le ha hecho justicia y fue elegido por periodistas y jugadores como el mejor seleccionador brasilero de la historia, en la revista Placar. Esta frase define su ideario Si tengo que mandar a mi equipo a dar patadas al rival o a ganar con un gol robado, prefiero perder el partido. A primeros de los años 90 volvió a maravillar con su São Paulo, doble campeón de la Libertadores y el Mundial de Clubs.

Brasil venía de un intento de militarizar la selección, con Claudio Coutinho, capitán de artillería. Unos métodos que chocaron con el plantel. Excluyó a talentos como Luis Pereira, Sócrates y Falcao. En contraposición a Santana quien afirmaba que con él jugarían los mejores. La torcida acabó quemando tras el infausto Mundial de 1978 un muñeco de Coutinho, a pesar del tercer puesto y el amaño del Argentina-Perú, que excluyó a la canarinha de la final. Según las investigaciones, las dictaduras de Argentina y Perú acordaron el resultado.

Una calurosa e infausta tarde en Sarrià ante Italia cambiaría la concepción del fútbol brasileño para siempre. Una selección con un juego de fantasía y armonía, donde todo parecía fluir de modo natural y estético, con unos maravillosos movimientos sin balón para que apareciera el espacio. Un equipo que había maravillado en su gira europea del año anterior. Jugadores como Leandro, Júnior, Zico, Éder, Cerezo, Falcão y el capitán del equipo Sócrates. Sus palabras definen el recuerdo de aquella selección No hay que jugar para ganar sino para que no te olviden. Quién en aquellos momentos comandaba uno de los procesos más originales y admirables de la historia del fútbol, la Democracia Corinthiana.

Brasil se independizó en 1822 y fue reconocida por Portugal en 1825. Fue un imperio durante el siglo XIX y con Pedro II se abolió la esclavitud en 1888, último país de América Latina en hacerlo. En 1891 ya como república, de facto era una dictadura militar, algo que jalonaría Brasil en el siglo XX. Problema endémico como la desigualdad social.

El fútbol fue introducido en el país por Charles Miller, de padre y madre escocesas, después de un viaje a Inglaterra. Las grandes distancias y las dificultades de entonces para los viajes, ha hecho que hasta hace relativamente poco tiempo, 1959, no existiera una liga brasileña, y sí campeonatos de los distintos estados del país, que aún hoy son importantes. Destacando como interestatal el Torneo Rio- São Paulo.

Hasta la profesionalización de los años 30, solo los blancos pertenecientes a la burguesía podían costearse jugar de modo amateur, siendo socios de esos clubs elitistas. Los obreros "negros y analfabetos" no podían y hasta algunos clubs se negaron en principio a contratarles. La irrupción del mulato Arthur Friedenreich, a quien se atribuye más goles que a Pelé pero no reconocido por la FIFA por falta de registros. Llegó a usar polvo de arroz para clarearse la piel mientras jugaba. Sólo su talento les abrió paso poco a poco. Mientras, únicamente podían jugar en equipos formados por ellos mismos, llamados equipos de várzea. El Vasco de Gama fue el primero en contratar negros y mulatos en 1923. Y sobre todo la llegada de los éxitos de la selección. Aún así a día de hoy es muy complicado encontrar entrenadores o directivos negros.

En 1930 Getúlio Vargas dio un golpe de Estado y se mantuvo en el poder hasta 1945. Por entonces el fútbol ya era la principal diversión del pueblo, conocido por el poder, y Leônidas da Silva el mejor jugador. En el Mundial de 1938 llegó a marcar un gol descalzo. No jugó por lesión la semifinal contra, otra vez, Italia, aún así fue objeto de controversia y se llegó a hablar de presiones no probadas. Nunca ocultó su simpatía por el Partido Comunista de Brasil y así habló en las elecciones de 1945, antes de que volviera a ser ilegalizado. Voté a Fiúza porque soy un hombre del pueblo. Leônidas, como negro, personificaba la injusticia de la primacía blanca en el poder de Brasil.

En 1935 hubo un intento comunista, en 1937 un golpe de Estado militar afianzó a Vargas y en 1938 una intentona fascista. No volvería la democracia hasta 1946, inestable, con una sucesión de presidentes y cuya acción más significativa fue trasladar la capital de Rio de Janeiro al páramo interior, una nueva ciudad llamada Brasilia, inaugurada en 1960. Cuyos principales edificios fueron diseñados por el ilustre comunista Oscar Niemeyer, paradójicamente nacido en Rio de Janeiro. El día de la inauguración se quedó junto a los obreros que la habían construido. Quien tuvo que exiliarse de Brasil de 1964 a 1980 por el golpe militar de 1964. Otro que tuvo que exiliarse fue Garrincha la Alegría del pueblo, ligado sentimentalmente a la cantante Elza Soares y amigo del opositor Poerner, simpatizantes comunistas. Un asalto armado a su casa les decidió a ello.

Bolsonaro y la democracia corinthiana: el golpe de estado de 1964

El golpe militar de 1964, preludio del infame Plan Cóndor, anticomunista y respaldado por Estados Unidos. Algo que recuerda a la base sociológica de Bolsonaro, ex militar, y las maniobras que dieron con Lula en la cárcel. Que se resume en el lema "Lo que es bueno para Estados Unidos, es bueno para Brasil". En 1967 se aprueba una constitución civil y un bipartidismo donde siempre gana el mismo. A finales de los 70 se permitió la legalización de partidos políticos. La represión se cebó especialmente contra la población indígena. Además de a la oposición de izquierdas. A la población indígena se le confiscaron tierras, se les robó recursos naturales, se les recluyó en campos de concentración y al menos asesinaron a 8.000 de ellas.

El libro Brasil: Nunca Mais, de Paulo Evaristo Arns, documentó entre 1964 y 1979, 17.000 víctimas. Siendo una de las fuentes para la Comisión Nacional de la Verdad. Censurado hasta la vuelta de la democracia. Sin embargo los verdugos están protegidos por la ley de amnistía. Hasta 2012 con Dilma Roussef no se constituyó dicha comisión.

En esa coyuntura emerge un equipo que desde el fútbol, desafía a la dictadura y muestra a la población que hay otra manera de hacer la cosas. Y no un equipo cualquiera, sino el Corinthians, uno de los clubs más populares. Fundado en São Paulo en 1910 por cinco trabajadores ferroviarios, tras ver al equipo inglés Corinthian, del que también tomó los colores blanco y negro. Inicialmente era color crema, pero con los sucesivos lavados de las camisetas se quedó blanco y así se fijó. Las palabras de su primer presidente parecen proféticas. El Corinthians será el equipo de la gente y la gente es que va a hacer el equipo. Aquí ya vemos una diferencia notoria frente el elitismo fundacional de otros grandes del fútbol brasileño. Desde 1966 es conocido con el apelativo de Timão (Equipazo).

Sócrates nació en 1954, el nombre proviene por la afición a la cultura de su padre, estaba leyendo por entonces La República de Platón. De él heredó ese gusto por la cultura, especialmente la música, el arte y la filosofía. De hecho dos de sus hermanos se llaman Sófocles y Sóstenes y el menor, Raí, iba a llamarse Jenofonte. Triunfó en los años 90 en el São Paulo, con el viejo conocido Telê Santana. La familia se trasladó de Belém a São Paulo. Con 10 años, durante el golpe de Estado de 1964, vio a su padre quemar libros que le podían comprometer. Eso le prendió la llama del interés por la política, que acrecentó en sus años universitarios. Su padre y su madre le insistieron en que debía formarse. Así compaginó el fútbol profesional con la carrera de medicina, que finalizó en 1977. Por ello y su forma fantasiosa y elegante de jugar, le llamaban El Doctor. Su imagen de una figura delgada, greñas rizadas y barba es icónica, como su celebración de los goles con el puño alzado. Cabe decir que medía 1,92 y calzaba un 38. Empleaba habitualmente el recurso del tacón, para sorprender y dar velocidad al juego, acrecentado por un hueso deforme que le imprimía mayor fuerza al balón. Llegando a lanzar algún penalti con el tacón en los entrenamientos. Pelé dijo que jugaba mejor hacia atrás que muchos hacia delante.

Tras despuntar en el Botafogo, a pesar de compaginarlo con sus estudios, fichó por el Corinthians en 1978. Ganando en su primer año el Campeonato Paulista. Pese a ser centrocampista, acabó 172 goles en 298 partidos. Pero en abril de 1982 los malos resultados hicieron dimitir al presidente, nacía la Democracia Corinthiana.

Bolsonaro y la democracia corinthiana: nace la democracia corinthiana

Contó con la involuntaria colaboración de la directiva, que puso al frente del departamento de fútbol (es un club polideportivo), a un joven sociólogo llamado Adílson Monteiro Alves, creyéndolo inocuo. Rápidamente hizo de catalizador de una transformación radical e hizo buenas migas con la plantilla. "El país lucha por la democracia. Si lo logra, el fútbol quedaría al margen porque en los países democráticos el fútbol aún es conservador. Tenemos que cambiar eso". Apoyada por Sócrates, Wladimir, de la clase obrera negra doblemente oprimida, el joven delantero Walter Casagrande y el centrocampista Zenon. Un movimiento autogestionario que abarcaba todo el funcionamiento del club. Donde todos tenían voz y voto, de los utilleros a la directiva pasando por los jugadores. Siendo un escaparate para la sociedad brasileña de los valores democráticos. En la parte posterior de las camisetas se imprimieron mensajes como Democracia y Día 15 vote, en referencia a las elecciones a gobernador de São Paulo. O salir al campo en la final contra el São Paulo de 1983 con una pancarta que rezaba Ganhar ou perder mas sempre con democracia (Ganar o perder pero siempre con democracia). Ganaron con dos goles de Sócrates.

Wladimir en 1980 declaró "Creo que las mujeres tienen que reclamar por sus derechos. Vivimos en una sociedad machista". Gran lector y que investigó sus raíces Yorubá africanas. Como jugador, la revista Placar lo eligió mejor lateral izquierdo de la historia del club y la federación paulista lo incluyó en su once histórico. Sócrates lo destacaba como el motor de todo aquello. "Quizás Wladimir haya sido el brazo más fuerte del proceso. Su historia está íntimamente ligada a Corinthians, era negro, en un país tan racista como el nuestro". Mientras que Zenon destaca a Sócrates y Adílson Monteiro como los líderes. Sócrates declaró "Cuando pisábamos el césped, sabíamos que estábamos participando de algo más que en un simple partido de fútbol. Luchábamos por recobrar la libertad en nuestro país".

Sentía que como futbolista la gente le había dado un poder y que él debía de hablar por ellas que no gozaban de esa atención mediática y popularidad. Se negaba a que el futbolista fuera una persona alienada y sin interés por la política ni la sociedad. Rompió con el miedo de su generación, la del golpe de Estado de 1964, cimentado sobre el terror de Estado. También era consciente que podía comportarse así por ser un extraordinario jugador y no una persona corriente. Gilberto Gil les llegó a dedicar una canción, Andar com fé.

No fue meramente un movimiento romántico. El Corinthians ganó los campeonatos paulistas de 1982 y 1983. Cuenta Galeano en Otra historia desconocida. "En plena dictadura militar de Brasil, los jugadores de Corinthians tomaron el poder. Durante dos años instauraron la Democracia Corinthiana. Ellos, los jugadores, decidían todo. Se reunían y democráticamente, por mayoría, votando, decidían el método de trabajo, los sistemas de juego, los horarios de entrenamiento, la distribución del dinero, absolutamente todo. Los peores augurios, y sin embargo el Corinthians en esos dos años de luminosidad democrática convocó a las mayores multitudes en los estadios de Brasil. Hizo posible el milagro de ganar dos veces seguida el campeonato de Brasil y ofreció el fútbol más vistoso de todos."

Militó en el Partido de los Trabajadores y en la Plataforma Diretas Já (Directas ya) que entre 1984 y 1985 pedía que el presidente de Brasil fuese elegido por sufragio directo. En la práctica se elegía al candidato de las Fuerzas Armadas. Llegando a convocar a más de un millón y medio de personas en la calle. Impulsada también por la crisis económica y una inflación record en 1983 del 239%.

Sócrates declaró que si se aprobaba esa enmienda en el congreso y senado, seguiría en Brasil. Entonces no se vendía a los jugadores a Europa como ahora. Sin embargo la enmienda no se aprobó. Desencantado, decidió aceptar la oferta de la Fiorentina, entonces el Calcio acaparaba a la mayoría de estrellas por su poder económico. Sócrates declaró que se iba feliz por poder leer a Gramsci en su idioma original. La Democracia Corinthiana se diluyó sin él. Pero perduró en la memoria de la gente, como le gustaba a Sócrates. "Dos años y medio que valen por cuarenta de felicidad". En 1985 la candidatura de Adílson Monteiro a la presidencia del Corinthinas fue derrotada, entre sospechas de fraude por la del afin a la dictadura Roberto Pasqua. A pesar del superávit económico y triunfos deportivos. Parece que en todas estas historias haya un cierto fatalismo.

Sólo estuvo un año en Italia, con una concepción del fútbol que chocaba con la suya, a nivel deportivo y cultural. En el Flamengo coincidió con Zico, por escaso tiempo. Una brutal entrada de Márcio Nunes a Zico le lesionó por un largo periodo. En la teoría, Brasil recuperó la democracia en 1985, pero no fue hasta 1989 que el presidente del país fue elegido por sufragio directo, Fernando Collor de Melo. Lula quedó segundo con el Frente Brasil Popular.
Cuando se retiró, Sócrates abrió una clínica especializada en medicina deportiva. También en 2011 Cuba le ofreció ser director técnico de su selección pero él solo aceptaría el salario de un trabajador normal. A un hijo suyo le había puesto de nombre Fidel. Ya entonces su estado de salud era malo, el alcohol y el tabaco le estaban haciendo mella y nunca los abandonó ni en su etapa de jugador, muriendo en diciembre de ese año.

Bolsonaro y la democracia corinthiana: el tirano bolsonaro

Los viejos vicios de la política brasileña, marcada a fuego por la influencia del militarismo. Bolsonaro es un ex capitán paracaidista de las fuerzas armadas. Apartando de la esfera política sus rivales. A Dilma Roussef se le destituyó sin causa para la llegada de Temer. Represaliada por la dictadura negada y enaltecida por Bolsonaro, que anima a celebrar el 31 de marzo, aniversario del golpe de Estado de 1964. Y quitarse la competencia electoral de Lula, activista en la época de Directas Ya, con unas acusaciones sin probar que le costaron un año y medio en la cárcel. El juez Sergio Moro fue premiado por Bolsonaro nombrándole ministro de Justicia. Un gobierno con 10 de 22 ministerios llevados por militares, aparte de cientos de cargos de importancia, un porcentaje incluso mayor que en la dictadura.

Cuentan que cuando Sergio Leone contrató a Henry Fonda para "Hasta que llegó su hora", este se le presentó con perilla y lentillas oscureciendo sus ojos azules. Leone le indicó que se quitara las lentillas y que él quería sus ojos azules. Aduciendo que él en su vida había conocido a gente malvada con ojos azules. Color de ojos de Bolsonaro.

Como si de una jugada del karma se tratara, Bolsonaro ha dado positivo por Covid-19. Aprovechando cínicamente para mostrarse como un luchador. El mismo que despreció la vida de los demás diciendo que tenía que haber muertes. Y que aquello era una gripecilla. Que priorizó la economía y que irresponsablemente minimizó los efectos de la pandemia. Llegando a destituir a dos ministros de salud por llevarle la contraria. Y que goza de unos cuidados médicos a los que no puede acceder la mayoría de la población brasileña.
A su vez y por anticomunismo y soberbia, despidió a 150 médicos cubanos, que ha tenido que volver a traer. Algo falla cuando un país de 210 millones, necesita la ayuda de uno de 11 y con un brutal bloqueo económico desde 1962. Cuba actualmente ayuda médicamente a 21 países. Sarcásticamente Brasil y Estados Unidos son los países más afectados por la Covid-19. En este caso no es bueno para los dos sino malo. Brasil tiene 93.000 fallecidos y 2.700.000 casos. Ahora echa la culpa a los gobernadores locales y regionales. Algo a lo que no había prestado la debida atención podría retirarle el apoyo de los militares, según algunos analistas. No hay una Democracia Corinthiana que impulse los valores democráticos.

Hasta Ronaldinho, preso en Paraguay por falsedad en el pasaporte, le dio su apoyo. Primó el nivel económico sobre la opresión racial. Y ahora nos encontramos con el movimiento Black lives matter extendido a nivel mundial. O mismamente Romario, uno de los 61 diputados golpistas que destituyeron a Dilma Rousseff.

El mismo Sócrates resumía la Democracia Corinthiana en un libro. "Yo siempre supe que estábamos haciendo política. El fútbol, creo, es el único medio que puede acelerar el proceso de transformación de nuestra sociedad porque es nuestra mayor identidad cultural. Todos entienden de fútbol. De política, nada." (Democracia Corinthiana: A utopia em jogo. Sócrates y Ricardo Gozzi, 2002. Boitempo Editorial.

Como epílogo, decir que Sócrates declaró en 1983. Quiero morir un domingo y con el Corinthians campeón. En un emocionante homenaje, los jugadores formaron en el círculo central con el puño alzado. Y o Timão salió campeón.

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