Quien redacta estas líneas, por desgracia, es quien sufre el estigma de la salud mental desde el lado del enfermo. Es quien lleva siempre un Orfidal a mano, y si no intenta por todos los medios conseguirlo para que el "mono" no aparezca. Es triste, jodido y doloroso tener que escribir esto. A mí también se me prometió que en algún momento de mi vida debería renunciar a todo para conseguir un sueño, lo que no me explicaron es que el camino recto no existe, sino que más bien vas a ir al camino recto por el más torcido. También …

