En esta semana de jolgorio inapetente y fiesta de conciencia, a la que se sigue llamando santa, el cuarenta y pico por cien de españoles que nos declaramos ateos seguimos notando esa falta de respeto de unas instituciones que se declaran creyentes en el IRPF y que, algunas, no se han debido de enterar que no estamos en los años cuarenta. Del siglo pasado, claro. Instituciones caducas, en franco deterioro, que representan a menos personal cada vez, aúpan vírgenes y tallas con la misma trascendencia con la que recogen bienes terrenales con cualquier lábaro por enseña. Todavía, la España de …

