Llueve sobre mojado. El dirigente del PP y actual Delegado del gobierno español en Aragón, Gustavo Alcalde, parece decidido a despedirse de su cargo manteniendo la actitud represiva, chulesca, e insolidaria, que ha caracterizado su mandato, en el que ha sembrado odio, repartido dolor, y menospreciado a la ciudadanía. Lo último: intentar justificar las insuficientes medidas para evitar el asesinato machista de Soraya responsabilizándola de “no avisar a la policía”
