Decía Tolstoi que todos piensan en cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo, y como al final el mundo es nuestro entorno referido a cuanto concierne al ser humano, nada será diferente mientras nosotros sigamos siendo iguales. No pocos hemos creído –o deseado creer, debería decir- que un virus con el poder de paralizar países y de entrar en nuestros cuerpos por unos ojos incapaces de verlo traería transformaciones para bien en nuestras reflexiones y comportamiento. Supongo que la idea surgía por eso de entender al fin que somos más vulnerables cuanto más distanciados y enfrentados, …

