Entre la boira que cubría la capital, en vísperas del fin del plazo de elección de Árbol del año y a pesar del vallado del Ayuntamiento de Zaragoza unas doscientas personas acudieron al homenaje del majestuoso árbol


Entre la boira que cubría la capital, en vísperas del fin del plazo de elección de Árbol del año y a pesar del vallado del Ayuntamiento de Zaragoza unas doscientas personas acudieron al homenaje del majestuoso árbol