Chicago fue el caprichoso escenario que escogió Irlanda para acabar con 111 años de derrotas frente a Nueva Zelanda, desde que tuviera lugar su primer enfrentamiento en 1905 en Dublín


Chicago fue el caprichoso escenario que escogió Irlanda para acabar con 111 años de derrotas frente a Nueva Zelanda, desde que tuviera lugar su primer enfrentamiento en 1905 en Dublín