Libertad de elección de centro. Esa frase que "tantas veces hemos oído en boca de los políticos y las políticas que dirigen la Educación aragonesa" y que "no significa otra cosa que dar recursos a la educación concertada a costa de la calidad de la pública, se ha vuelto en su contra". Así lo afirma el sindicato STEA-i para remarcar que los "datos son tozudos". "Las familias han elegido 'libremente' y han elegido masivamente la pública".
STEA-i ha realizado un estudio de las solicitudes recibidas a fecha de 7 de mayo —con el plazo de presentación ya cerrado— en el proceso de escolarización, y ha observado que "a nivel de provincia de Uesca, en las localidades en las que hay posibilidad de elegir entre pública y concertada, hay una diferencia de diez puntos porcentuales en la ocupación de las vacantes de la escuela pública sobre la concertada". Y el dato es "todavía más demoledor" si "nos centramos en la ciudad de Uesca", en la que la escuela pública "ofrece 270 vacantes y se han recibido 247 solicitudes, con un 91,4% de ocupación, mientras que en la concertada se quedan en un 63%, con 96 solicitudes para una oferta total de 152 vacantes".
El sindicato pone en valor estos datos, "a pesar de un Decreto de Escolarización enfocado claramente a favorecer la matrícula en la concertada: eliminando las zonas de escolarización, imponiendo un criterio de cercanía al centro educativo de un kilómetro, que no tiene ningún sentido en una ciudad como Uesca, y equiparando la puntuación del domicilio con la del centro de trabajo". "Todo sea por la 'libertad", subrayan con sarcasmo.
Como consecuencia de estos datos de escolarización, desde STEA-i consideran que es "un buen momento" para que la administración "reflexione" y vea que es la ocasión de "racionalizar los recursos con los que se dota a la enseñanza concertada". "El dinero público tiene que ir dirigido íntegramente a proporcionar recursos y mejorar nuestra escuela pública, la verdadera escuela inclusiva abierta a todos y todas los niños y niñas", sostienen.
STEA-i anuncia que siguen y seguirán apostando por la educación pública, "ya que es para todos y para todas y no está basada en unas enseñanzas religiosas más propias de siglos pasados". "Quien quiera una educación religiosa, que se la pague", concluyen.

