Se cumplen dos años de la impactante operación ‘Tormenta de Al-Aqsa’ desarrollada por la resistencia palestina y el comienzo de un salvaje castigo colectivo por parte del ejército israelí sobre la población de Gaza. Las acciones indiscriminadas de castigo contra la población civil palestina es una estrategia clásica del colonialismo sionista para quebrar a la resistencia, sea esta armada o no violenta, desde hace décadas. Pero, aunque se esperaba una respuesta violenta, lo vivido desde aquel momento en la Franja de Gaza ha superado todos los parámetros imaginables, tomando la senda de un genocidio en directo y la destrucción masiva de todo tipo de infraestructura.
Una violencia militar acompañada de un bloqueo criminal que trata de disciplinar al pueblo palestino con el hambre y la carencia de todo tipo de suministros básicos, entre ellos el acceso al agua, a la electricidad, los productor de higiene o sanitarios. Para tratar de romper este asedio, que ha venido precedido de un bloqueo permanente desde 2007, han surgido numerosas iniciativas. La semana pasada el ejército israelí interceptó de forma ilegal la Flotilla Global Sumud y secuestró a cientos de activistas, de los cuales nueve aún continúan en prisión entre ellas la activista mallorquina Reyes Rigo. En la noche de este mismo martes otra expedición solidaria, la ‘Flotilla de la Libertad‘ ha corrido la misma suerte, y el Estado israelí ha secuestrado de nuevo a sus 140 activistas.
En estos momentos han sido contabilizadas más de 65.000 personas asesinadas por el ejército sionista. Pero la propia relatora de la ONU para los Territorios Palestinos Ocupados Francesca Albanese ha advertido en fechas recientes que las cifras reales podrían ser diez veces más superando las 600.ooo. Es imposible, mientras continúa la barbarie, saber cuantos cadáveres permanecen bajo los escombros de un territorio totalmente devastado.
Los acontecimientos de los últimos dos años pueden eclipsar, por su crudeza, la sanguinaria hoja de ruta del colonialismo israelí desde la Nakba hasta nuestros días. Pero es obligado señalar que la limpieza étnica, los desplazamientos forzosos, la discriminación étnico-religiosa o la ocupación militar forman parte indisoluble del Estado israelí y de la vida cotidiana del pueblo palestino desde hace más de 75 años. Esta historia, no arrancó el 7 de octubre de 2023. Al contrario, los actuales acontecimientos son la consecuencia directa de la práctica colonial sionista y del apoyo sin fisuras por parte de las potencias occidentales, más allá de los discursos puntuales, a la ocupación de la palestina histórica. Incluso en estos momentos, con el apoyo cerrado al plan diseñado por Trump y Netanyahu se mantiene esa postura generalizada que alcanza a Gobiernos como el español. Más allá de los reconocimientos vacíos del Estado palestino sin consecuencias prácticas o de otras medidas más simbólicas que efectivas, lo que nunca ponen en tela de juicio es la piedra angular de la cuestión: la necesaria descolonización de Palestina.
Somontano con Palestina
Cientos de personas se han concentrado, este martes, en Alquézar-Alquezra, Castillazuelo, Huerta de Vero, Salas Altas, Salas Bajas, Costeán, Mipanas, Cosculluela de Fantova, Abiego y Balbastro. La convocatoria, con el lema "Genocidio en Palestina, no con mi silencio" realizada por la plataforma Somontano con Palestina tenía por objetivo "denunciar una vez más el genocidio del gobierno israelí". La de este martes ha sido una jornada extraordinaria de unidad y compromiso para este territorio del Alto Aragón, demostrando la fortaleza de su tejido social.

Para la entidad ciudadana del Somontano nos encontramos ante "un genocidio planificado y ejecutado ante una población civil indefensa, televisado día tras día durante dos años ante la complicidad y el silencio de gran parte de la comunidad internacional".
"Detrás de las bombas, los discursos de ‘paz’ y las promesas de seguridad, se esconde el inmenso y repugnante negocio de la guerra. Contratos millonarios con intereses geopolíticos y económicos disfrazados de defensa y sostenidos con nuestros impuestos", denuncian desde la plataforma.
También han querido señalar que "las grandes potencias, entre ellas EEUU y sus aliados, se alimentan del conflicto, convirtiendo el dolor ajeno en cifras de exportación y poder". Y mientras los gobiernos occidentales, por activa o por pasiva, sostienen su complicidad, Somontano con Palestina recuerda que "los niños y niñas palestinos, los que siguen vivos, crecen entre devastación, familias arrasadas entierran a sus seres queridos y el mundo observa como si el sufrimiento fuera un espectáculo lejano".
La plataforma por último, apunta que "la guerra y este genocidio, no son un error ni un accidente. Son una industria que necesita víctimas para sostenerse. Y cada silencio, cada indiferencia, la hace aún más rentable".
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Más de 300 personas se concentran en L'Aínsa
L'Aínsa ha sido una de las localidades aragonesas destacadas en la permanente denuncia del genocidio y la solidaridad con el pueblo palestino. Este martes, convocadas por Sobrarbe por Palestina, más de 300 vecinos y vecinas se concentraban en la Plaza Mayor. Una participación importante y seguramente las mayor de las protestas contra la barbarie israelí en Gaza vivida en el municipio altoaragonés. Durante el evento se escenificó un homenaje a los niños y las niñas asesinados en Gaza.

Más información del genocidio en Palestina en este especial.

