
Kobane es la tercera ciudad de Siria, a lo largo de la frontera con Turquía. Tras decenas de manifestantes kurdos muertos bajo las balas de la policía turca cuando se manifestaban para apoyar a sus compatriotas de Kobané, Abdulá Ocalan, el jefe encarcelado de los resistentes kurdos del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) ha advertido que la caída de Kobane sancionaría el fin de los esfuerzos de paz iniciados hace dos años para poner fin a un conflicto que ha provocado alrededor de 40.000 muertos desde 1984.
Inscritos todavía en la lista de organizaciones terroristas por el Consejo de Europa desde 2002, el PKK es sin embargo el único con el YPG (Unidad de Defensa del Pueblo kurdo) y el YPJ (Unidad de defensa de las mujeres kurdas), en oponer una resistencia admirable a las fuerzas armadas, carros blindados y artillería pesada, del Estado Islámico. La Turquía de Erdogan es cómplice de hecho del Daesh- Estado Islámico. Superpotencia militar local, Turquía dispone de la segunda fuerza terrestre de la OTAN y podría cambiar la situación. Desgraciadamente, a pesar del despliegue de blindados del ejército turco delante de Kobane, éste no ha disparado un solo obús para oponerse a los ataques del Daesh ni para apoyar la resistencia kurda. Peor aún, impiden a los kurdos de Turquía acudir en ayuda de sus hermanos y hermanas debido a la frontera artificial de dos Estado levantada arbitrariamente por los Estados Occidentales. ¿Con qué objetivo? ¿El de liquidar el “problema” kurdo en este sector?
Para evitar un genocidio, el Partido Occitano reclama al Estado francés y a la Comunidad Internacional no dejar que ocurra esta tragedia y reaccionar a la altura de los peligros reales. Si la urgencia de la situación impone una intervención militar internacional inmediata bajo el mandato de la ONU, la resolución del problema es política. Cansados de ser perseguidos tanto en Turquía, como en Irak y ahora en Siria, los kurdos deben verse dotados de instrumentos que les permitan hacerse respetar como pueblo a parte entera. El Kurdistán es una Nación mártir de la historia. El Kurdistán como otros pueblos del planeta debe poder contar con un Estado propio a fin de asegurar su seguridad y prosperidad en el respeto de las culturas y de las religiones y la cooperación con sus vecinos árabes, turcos y persas.
El Partido Occitano ha estado siempre por la autodeterminación de los pueblos y contra todo sistema colonial, comenzando por el colonialismo interior que el movimiento occitano ha denunciado desde los años 60. Por la humanidad y contra la barbarie, ¡Viva Kurdistán libre!
Pèire COSTA (Partit Occitan / Partido Occitano)
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[Traducción para AraInfo de Francisco Ponzán]





