Solicitan al Ayuntamiento de Calatayud “que cambie la novillada por ocio familiar”

La Fundación Franz Weber recuerda que “la normalización de la violencia es un factor de riesgo para el desarrollo de grupos vulnerables y que estas convocatorias son fácilmente accesibles para personas menores de edad”. “El Ayuntamiento planteaba ejercer como promotor directo tras la huida de la empresa concesionaria”, destacan.

Vista de la Plaza de toros de Calatayud | Foto: Rugaworld01

La Fundación Franz Weber ha planteado este martes, 2 de septiembre, que el Ayuntamiento de Calatayud “deseche definitivamente la idea de organizar directamente una corrida de toros” y dedique la partida económica reservada para tal fin “a la organización de actividades dirigidas al conjunto de las familias de la localidad”.

La ONG recuerda que “estas convocatorias taurinas suelen disponer de ofertas y promociones específicas, siendo evidentemente contrarias a las objeciones que viene realizando” el Comité de los Derechos de la Infancia de Naciones Unidas.

Así, FFW pone sobre la mesa “una alternativa clara: que el consistorio programe actividades de ocio y respiro familiar adaptadas especialmente a las y los más pequeños de la casa, con la finalidad de enseñar, potenciar y mejorar la empatía en lugar de normalizar la crueldad”.

“Calatayud tiene una importante oportunidad de dar la espalda a actividades que tienen un reconocido impacto en el desarrollo social, psicológico y moral de las generaciones más jóvenes, apostando por una política pública muy necesaria, como son las acciones dirigidas a estos grupos de población para sensibilizar a través del juego y la observación”, subrayan.

Al borde de la normativa administrativa

Los naturalistas advierten que el gobierno municipal “ha diseñado una tramitación urgente para organizar una novillada, en lugar de la corrida originalmente programada, con un plazo de recepción de ofertas y adjudicación muy corto, lo que podría originar a posteriori investigaciones de carácter civil”.

“Además se suma el hecho de que se tramite como un contrato menor, que no supera los 15.000 euros, lo que también levanta sospechas sobre el proceder del Ayuntamiento de Calatayud”, concluyen desde la Fundación Franz Weber.

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