Deambulo por sus calles y plazas. Me detengo frente a las estatuas de las musas, inspiradoras de las artes, de la plaza de Santo Domingo. ¿Qué pensarán de las edificaciones históricas que todavía quedan en pie? ¿Podrán escuchar todavía el eco de sus antiguos habitantes? ¿Serán el consuelo silencioso de los lamentos de aquellos cuyas condiciones de vida son indignas?
Os invito a que nos paremos a escucharlas. Se estarán preguntando por el rumbo de la política cultural en esta legislatura. Tajos han llovido sobre las creaciones locales. A quienes entraron en 2019 los laureles les emborracharon de tijeras, de lamentos de falsas plañideras, de rendiciones ante quien manda.
En 2021 prevén 325.000 euros para actividades sociales y culturales del Plan Integral del Casco Histórico. ¿Es una broma? ¡Pero si ese Plan ya no existe! ¿A qué se va a destinar? Silencio.
Frente a nosotras, el edificio del antiguo Ayuntamiento de Zaragoza, testigo de necesidades paliadas por la Olla comunitaria. ¿No se dan cuenta del mal estado de sus muros, cuyo estudio duerme el sueño de los justos? Seguro que nos entiende el servicio de Arquitectura.
Un paseo reciente recorrió Predicadores ¡Qué caricia ver cómo apreciaban el inmenso tesoro de esta calle! ¿Sabrán apreciar el regalo de #ImaginaPredicadores, que aunaba rescate del patrimonio y de la vivienda y espacio para pasear, sentarse, encontrarse ...? ¿No sabéis en qué consiste? ¡Acercaos a la farmacia o a la Casa de Juventud, ahí os darán razón!
Viajamos inmóviles a un lugar cercano, el Centro Musical Las Armas. Destino funesto al alejarse de las propuestas vecinales con afán de recrear experiencias importadas. Sonó mucha música, Delicias para unos, Infierno para otras. Al fin, vecindario, administración y gestores se encontraron y parieron un nuevo proyecto. Por supuesto, acudimos a la cita para inspirar el proceso. Y ahí está, en un cajón ¡Ey, que está muy cerca! ¿Por qué no aprovecháis la sabiduría colectiva y comunitaria? Mientras, el edificio varado, cual transatlántico oxidado, llora el abandono.
Zamoray-Pignatelli verá rescatados tesoros ocultos y viviendas nuevas para sus habitantes. ¡Les ayudaremos, claro! Pero, ¿qué sucede? No vemos movimiento alguno. Mientras, gastarán un millón en el entorno de la iglesia de Santiago el Mayor. ¿De verdad es necesario? Hablan: “Deberán realizar trabajos de cata ya que se prevé que aparezcan restos arqueológicos.” ¡Miedo nos dan! En época de Atarés casi acaban con el barrio de Sinhaya, bajo el suelo de Independencia. ¡Menos mal que un coro de voces se alzó contrario y no le quedó más remedio que ceder!
Al menos, sigue adelante la recuperación de la muralla romana, la segunda fundadora después de la íbera Salduie. No sé, en este proyecto creemos olvidados sus sucesores islámicos, Medina Albaida Saraqusta, la Población del Rey (el actual barrio de San Pablo) … ¿Gustan más las glorias imperiales que las obras medievales y modernas?
¡El palacio de Fuenclara ni lo nombramos! Nos duele el alma este hermoso edificio, abandonado por todas. Sus salas, sus libros, sus cuadros, sus películas, ay.
¿Se abrirán a la luz los baños judíos o los restos arqueológicos de la Puerta de Valencia? 2021 repite como un papagayo partidas presupuestarias de 2019. ¡¡Proyectos ya dibujados les pueden dar nueva vida a los antiguos lugares de encuentro, de bienvenida a una ciudad viva!! ¿A qué esperan? ¿No nos oyen?
¡Qué alegría, un espacio para nosotras en Casa Palafox, una nueva sala de exposiciones! Cual Parca cruel un cero cayó de un tajo y quedó en 50.000 euros. Cantidad ridícula, imposible de equipar un espacio de artistas. Cerrada a cal y canto. ¡Y la Lonja para un Goya virtual cuando sus obras están a la vista en otros museos! En fin.
¿Habrá que esperar a otras? Nosotras aquí seguiremos, acompañando e inspirando buenas obras. Que dioses y diosas os sean propicias.

