Sobre los silencios (elocuentes) de un funcionario “sindicalista y activista”

Soy uno de los coordinadores del COA, por lo que me relaciono habitualmente con el Servicio de Menores, y he tenido la suerte y el honor de que se me haya permitido durante dos años ser uno de los portavoces de Educadores en Lucha. También soy delegado sindical del COA por la CGT.

Cuando leo el artículo “No con mi silencio: La resolución del conflicto del COA, pasa por el diálogo y no por el uso de los menores”, lo primero en lo que pienso, aparte de lo pretencioso y teatral del título, es que durante los más de dos años de vida de Educadores en Lucha, a los educadores del COA nos ha acompañado como una losa el silencio cómplice de muchos profesionales y políticos, entre ellos el de la persona que firma el artículo.

Educadores en Lucha ha cometido muchos errores y algunos aciertos pero ha sido siempre firme y consistente en su defensa frontal y a cara descubierta de la dignidad y la seguridad de aquellos niños y niñas que tiene la fortuna (o no) de ser objeto de la intervención del Servicio de Menores.

Educadores en Lucha sinceramente hubiera agradecido mucho, muchísimo, un artículo rompiendo valientemente el silencio corporativo cuando salieron los primeros pliegos del COA (en los que se recortaba el presupuesto del centro y el personal en el que no se aplicaban cláusulas sociales), o cuando FAIM renunció al COA después de ganar un primer concurso en la que fue la única empresa en participar (sin que desde el Gobierno de Aragón se le aplicara ninguna sanción por ello, como la inhabilitación para posteriores concursos públicos, tal y como marca la ley de contratación pública).

Hubiera sido bonito que el autor de “No con mi silencio” hubiera roto su silencio cuando, como indica en su artículo, el Gobierno de Aragón del PP deja prácticamente adjudicado el COA a la empresa INTRESS (en un procedimiento opaco, sin control público y mintiendo a la prensa) o cuando el actual gerente del IASS firmó esta adjudicación aunque decía que estaba en contra de la misma (y aunque la consejera Broto se hubiera comprometido, antes de elecciones, claro, a hacerlo, declarando que el del COA no era un conflicto laboral sino “administrativo”). Considero que todos estos eran buenos momentos para publicar un artículo compartiendo su opinión públicamente, su parecer como sindicalista y activista (pues como tal se presenta y trata de legitimar su artículo). Sin embargo durante dos años, sólo silencio…

El autor de “No con mi silencio” tampoco se decidió a publicar nada cuando INTRESS decidió (con el beneplácito del Gobierno de Aragón) despedir a cinco extraordinarias compañeras y compañeros educadores del COA que, con sus contratos precarios decidieron ser valientes y luchar por una atención correcta hacia esos niños y niñas de los que nadie habla. Despedidos simplemente, señor sindicalista, por ejercer su derecho a la huelga, por poner voz a esos niños y niñas que los políticos están encantados de que permanezcan sepultados en el silencio de los profesionales.

Y sin embargo, Andrés Esteban, permíteme que te tutee, tu silencio más clamoroso para mi se produjo cuando yo, personalmente y como delegado sindical te pedí, efectivamente como miembro del comité de empresa del IASS que vuestro comité colaborara de alguna manera con el nuestro al comienzo de las reivindicaciones hace dos años. Esas reivindicaciones que en tu artículo parece que consideras, en su origen, legítimas. ¿Recuerdas lo que recibí como respuesta? Silencio. Nunca hubo una respuesta ni nunca ha habido un posicionamiento ni una referencia del comité de empresa al que pertenecías respecto al conflicto del COA. Esto a lo mejor es lo normal en tu práctica sindical. En la mía lo fundamental es el apoyo mutuo y la decisión de que, por principios, haré mía una lucha sindical o social (si, aunque no esté afectado directamente) si la considero justa, sólo por coherencia. También suelo responder cuando me piden ayuda, ya sea para decir que si o para decir que no.

Disiento absolutamente de tu afirmación de que se haya utilizado a los menores para ningún fin. Lo que Educadores en Lucha ha hecho ha sido denunciar situaciones que ningún menor debería vivir nunca en un centro de protección de menores y que se dan por la nula gestión de INTRESS y por la cobardía del IASS y DGA. Situaciones que se dan por sustituir personal formado y con experiencia pero reivindicativo por personal sin experiencia y que no recibe ningún tipo de formación que consigue prorrogar sus exiguos contratos a condición de no ser molestos. Personal que a veces ni siquiera tiene la titulación de educación social. Situaciones que se dan quizá, porque INTRESS no ha implantado ningún tipo de proyecto educativo.

Estoy más que harto de profesionales que sólo se acuerdan de la dignidad de los menores cuando se trata de silenciarlos con la excusa de no estigmatizarles, cuando estos mismos profesionales son testigos de excepción de más barbaridades de las que puedo enumerar en este artículo y nunca, nunca, han alzado la voz públicamente por ellos.

No se trata de denostar a ningún nuevo educador, se trata de poner en valor el gran trabajo que hacía mis compañeros despedidos que dedicaron años de su vida a formarse en el COA y dar lo mejor de sí mismos a los niños y niñas del COA. Se trata de que nadie, ningún educador sería capaz de hacer un buen trabajo en el COA sin ninguna formación específica sobre este centro, y menos aún en el caos organizativo que INTRESS ha creado.

Como sindicalista, como activista, deberías saber que una huelga cuya primera reivindicación es que el Gobierno de Aragón no cree situaciones de desatención en un centro de protección de menores recortando personal, en la que se pide que los menores del COA vayan a clase, y que si esto no es posible que sean atendidos en el centro por personal educativo profesional (como pasa en el reformatorio) y no por los educadores como hasta ahora, en la que se pide que los gastos de primera atención de los menores no se deriven a la empresa privada (es decir, que estén sujetos a la lógica de la rentabilidad) y permanezcan siendo responsabilidad directa del Gobierno de Aragón difícilmente puede considerarse un conflicto laboral. A no ser que hagas una interpretación interesada de la realidad.

En cualquier caso, Andrés, te agradezco tu párrafo final, en el que propones “diálogo y propuestas”. Por mi parte me gustaría que esta aportación se la hicieras a la empresa INTRESS y al Gobierno de Aragón. Ya sabes, INTRESS es la empresa que despide trabajadores en huelga y se niega a negociar su reincorporación. La misma empresa que pone como condición previa para una mesa de negociación que se desconvoque la huelga y ha roto unilateralmente la negociación varias veces. ¿Y del Gobierno de Aragón… que te voy a decir, que también han roto las negociaciones en más de una ocasión? ¿Qué se negaron a una hacer una modificación en los presupuestos de la comunidad para aumentar la partida destinada al COA? ¿Qué la consejera Broto ha recibido una decena de comunicaciones alertando del progresivo deterioro de la atención en el COA y nunca hemos recibido respuesta y no ha hecho absolutamente nada?

En fin.

Volviendo al silencio… me resulta triste y decepcionante tanto el contenido de tu artículo (que rezuma de manera vergonzosa propaganda política) como el momento para hacerlo público, un día antes de que la consejera Broto afrontara una comisión parlamentaria sobre el COA. Enhorabuena, María Pilar Zamora (diputada socialista) ha citado muy contenta tu artículo. Que oportuno… mejor ni por encargo.

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