El otro día pude leer en diversos medios las declaraciones de Luis Ángel Romero, diputado de IU por Teruel, y antiguo alcalde del municipio de Andorra, acerca de la fractura hidráulica.
En estas declaraciones, el diputado criticaba enérgicamente la actuación del consejero de industria, Arturo Aliaga, por su política respecto al fracking, en la cual no ha tenido en cuenta la oposición de las Cortes y de algunos ayuntamientos a este método. Para Romero, “PP y PAR son incongruentes en sus posiciones y engañan a la ciudadanía porque permiten que salgan adelante iniciativas presentadas contra el fracking en municipios en los que hay una contestación social, pero rechazaron en las Cortes nuestra propuesta de ley para que esta técnica tan dañina para el medio ambiente y la salud no tenga cabida en Aragón”.
Al respecto, he de decir que no me sorprende la actitud de PP y PAR, pero sí la del diputado que añade que “la fractura hidráulica, es un auténtico peligro que amenaza recursos fundamentales como el aire, la tierra o el agua” y concluye recordando que “la explotación de gas a través de esta técnica, no solo implica una presión insostenible para éstos recursos, sino que supone a la vez mantener un modelo que nos conduce al abismo”. Y que "apostar por la fractura hidráulica, técnica que trata de alargar la agonía de un modelo basado en los recursos naturales limitados es un error que no debemos cometer”.
Me gustaría recordar a toda la ciudadanía y al propio diputado, que bajo su mandato en la localidad de Andorra, no hubo ninguna inversión en variar el modelo que critica. Es más, durante los años que gobernó, comenzaron las obras de la cementera de Andorra y se alargó la vida de la central térmica. A mi parecer, estas dos construcciones siguen siendo un peligro que amenaza recursos como el aire, la tierra y el agua. Y desde luego perpetúan un sistema basado en los recursos naturales limitados. Por ello le pediría a Romero que dejara de hacer demagogia barata. El único propósito real del diputado es asegurar un buen porcentaje de votos en las próximas elecciones, sobre todo en las zonas afectadas por la fractura. Sin embargo, no nos dejaremos engañar por Romero, que tras haber convertido a Andorra en el mayor nido de contaminación de la zona, intenta venderse como ecologista y defensor de los pueblos del Maestrazgo.
Por otro lado es importante tener claro los métodos a seguir en la lucha contra la fractura hidráulica. Como bien deje entrever Romero, ningún ayuntamiento, ni comarca tiene potestad para frenar al Ministerio de Industria, por lo que debe ser desde la propia ciudadanía, organizada asambleariamente, sin líderes, ni políticos desde donde hemos de defender nuestros pueblos, nuestros montes y nuestros recursos. El mejor ejemplo de esto es Cantabria, donde el gobierno territorial declaró su territorio "libre de fracking" y donde hace unos días Repsol anunció la creación de una plataforma extractiva de gas no convencional, con la aprobación del Ministerio de Industria.
Me gustaría concluir con un pequeño fragmento del boletín MOAI contra el fracking, que podéis leer íntegramente aquí.
"Los mismos ayuntamientos y territorios forman parte de un estado que desde luego aboga por ese plan global de desarrollo energético basado en la fractura hidráulica. Por ello carece de sentido, tanto desde el punto de vista lógico y coherente, como desde la visión de la efectividad, utilizar o mendigar a estas instituciones para detener el fracking. Por un lado es obvio que si pretendemos parar el fracking y a sus defensores, cualquier tipo de diálogo o mediación con ellos constituye una derrota anticipada. A nivel moral es una batalla perdida". "Por ello la única manera de oponerse a estos megaproyectos de forma efectiva y coherente pasa por una lucha real, no colaboracionista, que a la vez desarrolle una crítica global al progreso desmedido y al capitalismo".
Eduardo García | Para AraInfo





