El motivo “central” del SOA para la convocatoria de Vaca Cheneral (huelga general en castellano) para este 11N es “defender al pueblo trabajador aragonés. Trabajar en Aragón debe permitir vivir con dignidad, acceder a una vivienda, cubrir las necesidades básicas y regresar a casa con salud. Convocamos esta huelga general para defender los intereses económicos, laborales y sociales del pueblo trabajador aragonés ante problemas acumulados durante las últimas dos décadas”.
“No hablamos de una situación coyuntural ni de un único gobierno. El diagnóstico de la convocatoria abarca el periodo 2006-2026: años de contención salarial, encarecimiento de la vida, desigualdades entre sectores y territorios, dificultades de acceso a la vivienda, discriminación retributiva y una siniestralidad laboral intolerable. La huelga une estas realidades en una reivindicación común: salarios suficientes, empleo digno, igualdad efectiva, vivienda asequible y seguridad en el trabajo”, subrayan.
20 años en los que los salarios “han perdido terreno”
A juicio del SOA el problema no es únicamente cuánto han subido las nóminas, sino qué podemos comprar con ellas. “Aunque los salarios nominales hayan aumentado, no han acompañado suficientemente el encarecimiento acumulado de los bienes y servicios necesarios para vivir. La convocatoria identifica dos etapas especialmente perjudiciales: la devaluación salarial posterior a la crisis financiera y el fuerte incremento de precios de 2021-2023. Las posteriores mejoras retributivas no han compensado por igual las pérdidas sufridas”, destacan.
El resultado se nota cada mes: alimentación, suministros, transporte y vivienda absorben una parte creciente del salario. “Para muchos hogares, tener empleo ya no garantiza llegar a fin de mes sin renunciar a necesidades básicas. Reivindicamos recuperar el poder adquisitivo perdido y establecer remuneraciones ajustadas al coste real de la vida en Aragón”, y dentro de ese objetivo, el SOA plantea “un salario mínimo aragonés de 1.450 euros brutos mensuales en catorce pagas: 20.300 euros brutos anuales”.
“La pérdida no afecta a todos por igual”
Las medias salariales esconden diferencias profundas. Obviamente, las personas con ingresos más bajos destinan una mayor proporción de su nómina a alimentación, energía y alojamiento: precisamente gastos que no pueden eliminar.
La convocatoria sitúa entre los colectivos más afectados “a quienes trabajan en hostelería, comercio, limpieza, servicios personales y actividades agrarias. En la industria, la existencia de convenios más sólidos y cláusulas de revisión ha amortiguado mejor el deterioro, pero esa protección no alcanza de igual manera a subcontratas y pequeñas empresas”, recalcan desde el SOA, y añaden que “también existen diferencias territoriales. En Zaragoza y su entorno: mayor concentración industrial y económica, pero fuerte presión del alquiler y la compra de vivienda, especialmente sobre los salarios bajos de los servicios. En Uesca y las comarcas pirenaicas: estacionalidad turística y agraria, ingresos anuales reducidos y dificultades de vivienda en zonas de elevada demanda turística. Y, en Teruel y el medio rural: salarios más bajos, dispersión territorial, dependencia del vehículo privado y mayores dificultades de acceso a servicios”.
“Defendemos que vivir y trabajar dignamente sea posible en todo Aragón, mediante empleo estable, transporte público, conectividad, servicios sanitarios, educativos y de cuidados, rehabilitación y alquiler asequible”, enumeran.
Empleo digno y reparto del trabajo
Asimismo, SOA entiende que la convocatoria “denuncia la convivencia de desempleo y parcialidad involuntaria con un volumen elevado de horas extraordinarias, parte de ellas sin pagar ni compensar”. Según las estimaciones recogidas en el preaviso, en Aragón se realizan alrededor de 200.000 horas extraordinarias semanales, de las cuales unas 65.000 no se retribuyen ni compensan. “Esa carga de trabajo debe servir para mejorar el empleo, no para prolongar jornadas sin contraprestación”, afirman.
Por ello, exigen “combatir la temporalidad injustificada, la parcialidad involuntaria y la prolongación de la jornada, hacer efectivo el registro horario y controlar las horas extraordinarias sistemáticas. También reclamamos descansos garantizados, desconexión digital y derechos reales de conciliación. El tiempo trabajado debe pagarse o compensarse, las necesidades permanentes de trabajo deben traducirse en empleo digno”.
Igualdad retributiva y fin de la “penalización de los cuidados”
Desde el SOA recuerdan que “las trabajadoras soportan una desigualdad añadida: mayor presencia en empleos peor remunerados, jornadas parciales y trayectorias interrumpidas por responsabilidades de cuidado”.
La convocatoria de vaca cheneral “identifica distintas manifestaciones: diferencias en el acceso a complementos industriales, parcialidad y estacionalidad en servicios y turismo, y segregación de tareas en el sector agrario. Sus consecuencias se acumulan durante la vida laboral y pueden trasladarse a las futuras pensiones”.
Es por eso que reclaman “igualdad retributiva efectiva, cumplimiento de los planes de igualdad cuando sean exigibles, prevención del acoso y eliminación de la infravaloración de los trabajos feminizados. También medidas frente a la discriminación que afecta a personas jóvenes, migrantes y con discapacidad. Cuidar no puede significar cobrar menos, perder oportunidades y llegar a la jubilación con menor protección”.
Vivienda y alimentación: “Necesidades, no lujos”
El deterioro salarial se agrava cuando acceder a un hogar o llenar la cesta de la compra exige destinar casi todos los ingresos disponibles. “En vivienda, reclamamos un incremento sostenido del parque público de alquiler asequible, adjudicaciones transparentes, estabilidad residencial, prevención de la pérdida del hogar y alternativas habitacionales adecuadas. También medidas contra el fraude contractual y los incrementos contrarios a la normativa, y ayudas que mejoren el acceso sin trasladarse a mayores precios”, desglosan.
Por su parte, en alimentación, proponen “reforzar la vigilancia de las prácticas comerciales, crear un Observa torio Aragonés de Precios Alimentarios con participación sindical y de consumidoras e impulsar distribución pública agroalimentaria, venta directa, mercados de proximidad y economatos sociales”.
“Pagar una vivienda no debe obligar a aceptar condiciones laborales ilegales, comprar alimentos básicos no debe convertirse en un problema de supervivencia”, enfatizan desde el SOA.
“Nuestra vida y nuestra salud no son un coste prescindible”
La convocatoria de huelga general para el SOA “denuncia una acumulación inaceptable de accidentes, enfermedades profesionales, fallecimientos y lesiones graves. Detrás de cada caso hay personas, familias y proyectos de vida truncados. Señala como factores de riesgo la precariedad, las deficiencias de coordinación en las subcontratas, la formación insuficiente, los ritmos abusivos y los incumplimientos preventivos”.
El Sindicato Obrero Aragonés exige “prevención efectiva en las empresas, formación adecuada, más inspección y refuerzo de los medios públicos de vigilancia, tanto de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social como de los servicios técnicos de prevención. No basta con reconocer derechos: hacen falta medios para exigir su cumplimiento”.
Capacidad de “decisión y negociación” en Aragón
Finalmente, “como reivindicación sindical”, el SOA plantea “un Marco Aragonés de Relaciones Laborales, orientado a disponer de instrumentos propios de negociación y decisión adaptados a la realidad productiva, territorial y social aragonesa. Las demandas se dirigen a las empresas y organizaciones empresariales y las administraciones públicas, cada una dentro de sus responsabilidades y competencias”.
“Convocamos por veinte años de pérdida de capacidad de compra y desigualdades que se han acumulado. Reclamamos salarios suficientes, reparto del trabajo, igualdad, vivienda y alimentación asequibles, servicios que permitan vivir en nuestros pueblos y protección efectiva de la salud laboral”, reiteran.
“El 11 de noviembre paramos para defender una idea común: el trabajo debe sostener una vida digna en todo Aragón. Ni precariedad, ni especulación”, concluyen.




