El pasado miércoles 29 de noviembre dos técnicos de campo que hacían trabajo de prospección en la zona, en la carretera que une Alfamén y Longares -Campo de Cariñena-, encontraron la dantesca imagen de dos grandes rapaces colgando, aparentemente electrocutadas, en dos postes eléctricos propiedad de Endesa.
En paralelo a esta carretera discurre una antigua línea eléctrica, con crucetas con aisladores rígidos por encima de la mismas, una de las disposiciones de cableado más peligrosas de las que existen para las aves rapaces. Desde la carretera eran visibles los cadáveres de dos grandes rapaces colgando electrocutadas en sendos apoyos. Una imagen dantesca, que no mejoró en la aproximación de los dos técnicos de campo que se encontraban haciendo trabajos de prospección en la zona. Un total de cinco cadáveres más o menos recientes de águila real (Aquila chrysaetos), y al menos otros dos cráneos y restos óseos pertenecientes a la misma especie fueron encontrados en tan sólo tres apoyos de esta línea.
A estos restos, hay que añadir los de otras tres rapaces de tamaño mediano que todavía conservaban algunas plumas, y un elevadísimo número huesos pertenecientes a otras especies de aves por determinar. La abundancia de conejos en la zona, así como la tendencia de los ejemplares jóvenes de águila real a utilizar los apoyos como oteaderos para la caza, hacen de esta zona un área sensible para la especie, incluida en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial.
Este hallazgo se ha puesto en conocimiento de los Agentes de Protección de la Naturaleza y del Servicio de Medio Ambiente y también de la Plataforma SOS Tendidos.
Desde el Servicio de Medio Ambiente explican que las últimas noticias que se tienen de estos graves hechos es que Endesa, empresa propietaria del tendido, va a proceder a la revisión de los apoyos para corregirlos donde se han encontrado las rapaces muertas. Aunque lo ideal sería que se corrigiera toda la línea antes de encontrar más ejemplares electrocutados. Como también sería ideal, que todo tipo de línea peligrosa sin ningún tipo de protección para las aves sean corregidas antes de que sucedan más muertes en los tendidos.
Cifras alarmantes de electrocución
La red eléctrica del estado español recorre casi 45.000 kilómetros transportando energía a través de diferentes tipos de líneas, dibujando una maraña de cables y apoyos. Estos tendidos eléctricos, muy variables en cuanto a tipología y potencia transportada, suponen un serio problema de conservación para las aves, con cifras de mortalidad que impresionan, ya sean estas muertes debidas a electrocuciones o colisiones.
Según el Libro Blanco de la electrocución en el Estado español “las cifras registradas de aves afectadas en tendidos eléctricos revelan la existencia de un grave problema de conservación, que ha despertado una enorme preocupación en los sectores públicos y privados relacionados con el transporte y la distribución de la energía, la justicia y la gestión de la biodiversidad, así como la ciudadanía y los investigadores”.
Según los datos del Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico, se estima que en el Estado español mueren al año, unas 39.000 aves electrocutadas, mientras que según varias asociaciones conservacionistas y en base a extrapolaciones, se calculan entre 200.000 y 300.000 muertes de aves por electrocución. Este baile de cifras se debe fundamentalmente a que se estima que sólo un 15% de los ejemplares afectados, son localizados.
Los grupos de aves más sensibles a la muerte por electrocución son las rapaces, representando el 64% del total de aves electrocutadas, por su tendencia a usar los apoyos como posaderos, lugares de descanso e incluso como plataformas donde ubicar sus nidos especialmente en aquellos lugares desprovistos de arbolado. La mortalidad por colisión con el propio cableado, afecta no sólo a grandes rapaces, sino que se extiende a todos los grupos de aves. Según el último informe sobre las causas de mortalidad no natural de avifauna en el Estado español, publicado por SEO/Birdlife, es la principal causa de muerte no natural, con cerca de un 40% del total de las aves ingresadas en los Centros de Recuperación de Fauna Silvestre.
En este contexto, donde las cifras asustan por lo abultadas, encontramos puntos negros donde la mortalidad supera con creces ‘lo esperable’: tramos con tendidos sin balizas salvapájaros, o con apoyos extremadamente peligrosos para las aves de gran envergadura, como es el caso del tendido eléctrico del Campo de Cariñena que se denuncia en este artículo.




