"Si se concediera la extradición de Julian Assange, todos los periodistas del mundo estarían en riesgo"

El mundo está pendiente del caso del fundador de Wikileaks. Detrás de esta persecución penal por parte de Estados Unidos lo que realmente está en juego es el propio derecho a la información y a la libertad de prensa. Para conocer de primera mano este caso hemos hablado con Aitor Martínez, abogado de Julian Assange.

Julian Assange | Foto: Pixabay

La jueza y el juez del Alto Tribunal de Inglaterra y Escocia deben decidir si admiten los argumentos de la defensa en contra de la extradición o si por el contrario entregan al periodista australiano a Estados Unidos donde, en virtud de una anacrónica Ley de Espionaje de 1917 aprobada en un el contexto de la Primera Guerra Mundial, se podría enfrentar a penas de cárcel de hasta 175 años.

La justicia británica no decidirá sobre la extradición como mínimo hasta el 4 de marzo. Y si finalmente es extraditado estaríamos ante un caso sin precedentes, ya que sería la primera vez en la historia en que se juzga a un periodista con la Ley de Espionaje. Un hecho que atentaría gravemente contra cualquier periodista en cualquier parte del mundo.

De Julian Assange se han dicho muchas cosas, que si es un “hacker”, un “activista”, un “pirata” “un “rebelde”… Para no decir que ante todo es un periodista que ha publicado información de interés público a pesar de que ello le esté costando su libertad e incluso le pueda costar su propia vida.

Para quien aún no conozca el caso de Julian Assange, el fundador de Wikileaks, ¿lo podrías definir brevemente?

Julian Assange es un periodista que revolucionó la comunicación y el periodismo de investigación. Su agencia de noticias, Wikileaks, desarrolló un sofisticado cortafuegos que permitía que cualquier persona que tuviera acceso a información que acreditara crímenes o corrupción, pudiera entregarla sin que nadie, ni siquiera la propia organización Wikileaks, conociera su identidad. De esta forma, protegiendo la identidad de estos denunciantes o alertadores (conocidos como whistleblowers) se evitaban las recurrentes represalias que se solían desplegar contra estas personas. Y de la mano de esta innovación tecnológica Wikileaks revolucionó el mundo del periodismo, realizando con los principales medios de comunicación del mundo publicaciones de un enorme impacto político. Actualmente Julian Assange es el periodista más laureado de todos los tiempos, habiendo recibido los más relevantes premios periodísticos y siendo nominado al Premio Nobel de la Paz constantemente desde hace varios años.

Y es precisamente este periodismo innovador y revolucionario que desplegó Wikileaks, y que le ha reportado múltiples galardones y reconocimientos a nivel mundial, el que está ahora sometido a una persecución penal desde Estados Unidos que no registra precedentes, y que atenta contra los cimientos estructurales de la libertad de prensa en el mundo.

“He sido testigo de ese lento y demoledor deterioro físico y psicológico al que han sometido a Julian Assange, una larga tortura”

Assange lleva los últimos cinco años encerrado en la cárcel británica de máxima seguridad de Belmarsh, conocida como el “Guantanamo británico”, donde se encuentran terroristas de alta peligrosidad. ¿Cómo se encuentra?

La situación de salud de Julian Assange es muy grave y delicada. Lleva privado de libertad en una u otra forma desde 2010. En primer lugar, sometido a prisión provisional y arresto domiciliario. Posteriormente, asilado en la Embajada de Ecuador en Londres, un minúsculo piso en la capital británica sin acceso a la luz solar o al aire fresco, por casi siete años. Y desde su detención el 11 de abril de 2019, en una prisión de máxima seguridad, Belmarsh, con un durísimo régimen de aislamiento, por casi cinco años más.

Todo lo anterior ha dejado a Julian Assange es una situación muy delicada de salud, hasta el punto de que, como consecuencia de los informes médicos emitidos, que llegaron a afirmar que podría morir en prisión o incluso cometer suicidio, en la primera instancia del proceso de extradición ante el District Judge se denegó la entrega.

De hecho, la situación de salud tan grave de Julian Assange se pudo comprobar durante la anterior vista que se celebró ante la High Court. Julian Assange seguía la celebración de la vista telemáticamente, a través de una pantalla en Belmarsh. Repentinamente se desmayó y cayó fulminado en la mesa de la prisión. Los funcionarios del centro penitenciario tuvieron que llevárselo en volandas. Todos los que estábamos en la vista pudimos verlo. Posteriormente se informó que había sufrido un pequeño ictus e incluso fue ingresado en un ala hospitalaria de la prisión.

Yo personalmente he sido testigo de ese lento y demoledor deterioro físico y psicológico al que han sometido a Julian Assange, una larga tortura. Y no es una afirmación mía, sino que el propio Relator de la ONU contra la Tortura, cuando le visitó en la prisión de Belmarsh con dos médicos especializados en tortura, emitió un contundente informe en el que concluyó que Julian Assange se encontraba sometido a una larga tortura, usando esa palabra, tortura. De hecho, el relator afirmó que nunca había visto a un conjunto de países que se consideraban democráticos coordinarse para destruir a una persona en la forma que se está haciendo con Julian Assange.

“Julian Assange simplemente ejerció periodismo”

En una clara estrategia de manipulación y desinformación, algunos medios de comunicación han utilizado los calificativos de “hacker” o “pirata” para referirse a Julian Assange y así no explicar que si Julian Assange se encuentra en prisión es básicamente por hacer periodismo, con mayúsculas. Estrategias de manipulación muy similares a las que también han utilizado para desacreditar al periodista Pablo González, que se encuentra injustamente encarcelado en Polonia. A tu juicio, ¿qué valoración haces del trato que están dando a este caso los medios de comunicación?

Efectivamente algunos medios llevan años, y de hecho siguen a día de hoy, calificando a Julian Assange como un hacker que ha obtenido información ilegítimamente. Nada más lejos de la realidad. Julian Assange es el periodista más premiado de todos los tiempos, precisamente por su labor como editor jefe de la agencia de noticias Wikileaks. De hecho, Julian Assange forma parte de las principales organizaciones de periodistas del mundo, e incluso las principales organizaciones sindicales de periodismo llevan años defendiéndole.

Julian Assange simplemente ejerció periodismo, que consiste en recabar información veraz de sus fuentes, y publicarla, máxime cuando, además de ser de interés público, acreditaba la comisión de gravísimos crímenes de guerra por parte del ejército de Estados Unidos.

Por lo tanto, efectivamente, choca que aún algunos pocos medios de comunicación sigan desinformando sobre su condición de periodista. Principalmente porque la persecución contra Julian Assange no sólo le afecta al periodista, o la organización Wikileaks, sino que afecta a todos los periodistas del mundo, ya que este precedente supone un claro peligro para la libertad de prensa y para todos los periodistas del mundo. Por lo tanto, resulta inconcebible que esos periodistas no vean que defender a Julian Assange es defender la protección de su actividad periodística de las injerencias arbitrarias del poder.

Por ejemplo, en relación al informe emitido por el Relator de la ONU contra la Tortura al que hemos hecho referencia anteriormente, el relator lo remitió a los medios de comunicación. Sorprendentemente pocos medios de comunicación recogieron ese informe. Esto conllevó que el relator se viera hiciera público los medios de comunicación que habían recibido su informe y que no lo habían publicado. Es un ejemplo de cómo han actuado algunos medios.

Pero lo cierto es que esa no es la tónica habitual de los medios de comunicación en este caso. Al margen de algunos medios singulares lo cierto es que la práctica totalidad de los medios de comunicación del mundo están posicionados frente a esta extradición. Un ejemplo claro ha sido el comunicado conjunto de los medios con los que Wikileaks realizó sus publicaciones, como The New York Times, Der Spiegel, Le Monde, El País y The Guardian. Y ello porque, evidentemente, la comunidad internacional de la prensa libre es consciente de que este caso atenta contra el corazón de su más elemental derecho, la libertad de prensa.

“Lo que se busca por parte de Estados Unidos es establecer un precedente con el caso Assange”

¿Crees que el caso de Julian Assange busca disciplinar al periodismo? ¿Qué efecto sobre el periodismo a nivel mundial está teniendo este caso?

Sin lugar a dudas. Wikileaks ha realizado grandes publicaciones como corrupción en Islandia, ejecuciones extrajudiciales en Kenia, atentados medioambientales en Costa de Marfil o la censura a internet en China, por citar algunos ejemplos. En ningún caso se atacó a la agencia de noticias que simplemente ejercía periodismo legítimo. Sólo Estados Unidos desató una causa judicial sin precedentes, contraria por otro lado a la libertad de prensa reconocida en la Primera Enmienda de la Constitución norteamericana. La finalidad de esa causa penal no es otra que amedrentar a la prensa libre del mundo para que nunca se atrevan a publicar en contra de los intereses de Estados Unidos.

De esta forma, lo que se busca por parte de Estados Unidos es establecer un precedente con el caso Assange a través del cual poder dirigirse contra cualquier periodista del mundo. Los cargos que se han cursado en los indictment contra Julian Assange supondrían, de confirmarse, la muerte de la libertad de prensa como se conoce hasta el momento. A partir de ahora Estados Unidos podría erigir el argumento de la seguridad nacional para dirigirse contra cualquier periodista en forma arbitraria, por ejemplo, cuando algún periodista en cualquier parte del mundo publique alguna verdad incómoda. Por eso, si se concediera la extradición de Julian Assange, todos los periodistas del mundo estarían en riesgo.

Si según James Lewis, el abogado del gobierno de Estados Unidos, las filtraciones de Assange amenazaron con poner “en grave riesgo la seguridad de cientos de individuos” y atentaron “contra los intereses estratégicos y de seguridad nacional”, ¿por qué no se ha perseguido a los medios que publicaron las filtraciones de Wikileaks? ¿Por qué solo se persigue a un único periodista?

Es un argumento sin consistencia que vienen invocando las autoridades de Estados Unidos desde el comienzo de este caso, hace ya más de una década. Lo invocaron en el juicio a Chelsea Manning, pero no aportaron una sola prueba de una persona que hubiera resultado dañada por esas publicaciones. Lo han seguido esgrimiendo ahora, durante la extradición de Julian Assange en Reino Unido, y de nuevo no han podido singularizar una sola persona que hubiera resultado dañada. Simplemente porque no existe y es un argumento falaz que busca maquillar la realidad, que lo que se persigue es, exclusivamente, el ejercicio legítimo del periodismo.

Efectivamente, como bien resaltas en la pregunta, la acción penal de Estados Unidos es selectiva. Los cargos no se dirigen contra los medios que publicaron esos paquetes de información en asociación con Wikileaks. Simplemente se dirige contra el eslabón más débil de esa cadena, contra Julian Assange. De esa forma, se establece un aviso a navegantes para los demás, advirtiéndoles de lo que no debe volver a suceder.

¿La divulgación de la verdad tiene límites definidos?

Wikileaks publicó la comisión de gravísimos crímenes internacionales. Por ejemplo, crímenes de guerra como asesinatos indiscriminados contra civiles, de los que todos recordamos los cometidos desde aquel helicóptero que sobrevolaba Bagdad y disparó contra múltiples civiles y periodistas, incluyendo niños que iban con su padre al colegio. O por citar otro ejemplo las torturas de Abu Ghraib o el trato que recibían los prisioneros en Guantánamo. Hablamos de crímenes sobre los que existe una obligación internacional, establecida en los tratados internacionales, para su persecución mundial. Por lo tanto, no sólo no hay límites en ese material, sino que la obligación de la comunidad internacional es la efectiva persecución de los perpetradores de esos crímenes. Sin embargo, llamativamente, los militares que cometieron esos crímenes no han sido sometidos a investigación penal, y el periodista que reveló esos crímenes enfrenta una potencial pena de 175 años de cárcel.

La labor de Wikileaks arrojando luz sobre crímenes internacionales que habían sido escondidos por Estados Unidos debe ser reconocida por la comunidad internacional. Muchas víctimas han conseguido en las publicaciones de Wikileaks acreditar los crímenes que sufrieron, siendo esos documentos pruebas en sus procesos judiciales.

Lo que, evidentemente, no puede hacer Estados Unidos es esconder la verdad sobre crímenes de esa envergadura bajo la doctrina de la seguridad nacional. Esos crímenes no pueden quedar impunes bajo el argumento de la seguridad nacional. No podemos permitir que la seguridad nacional se erija como mecanismo de impunidad para los perpetradores de estos graves crímenes.

“Llegaron a proyectar su asesinato”

Has afirmado que “la CIA planeó asesinar a Julian Assange, de acuerdo con revelaciones recientes en la prensa norteamericana”. ¿Nos puedes ampliar esta información?

Recientemente la prensa de Estados Unidos se hizo eco de una investigación en la que diversos agentes y ex agentes de inteligencia de Estados Unidos confesaron que en la sede de la CIA se proyectó el secuestro de Julian Assange en la Embajada de Ecuador en Londres, y que incluso llegaron a proyectar su asesinato en la misión diplomática. Según relataron estas fuentes, el plan llegó a salir de la sede de la CIA y se llevó a la Casa Blanca, pero los abogados de esa institución lo pararon.

En la noticia el propio ex jefe de contrainteligencia, William Evanina, relata con todo detalle a los periodistas cómo desde la CIA, Mike Pompeo, señaló a Wikileaks como una agencia de inteligencia hostil. Un discurso público muy criticado porque parecía una simple excentricidad el señalar a una agencia de noticias como un servicio de inteligencia. Sin embargo, Evanina confesó que esa declaración de Mike Pompeo, lejos de ser una mera excentricidad, tenía una finalidad. Los servicios de inteligencia extranjeros son competencia de la contrainteligencia, por lo que así se saltaban en sus acciones los controles del Comité de Inteligencia, pasando lo relacionado a Wikileks al ámbito de actuación de la contrainteligencia, desde donde se desplegaron todo tipo de acciones sin control alguno.

“Estados Unidos se ha quedado solo en este caso”

Para el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, el “delito” de Assange fue “denunciar violaciones graves de Derechos Humanos en el mundo y además intromisión del gobierno de Estados Unidos en asuntos internos de otros países”. Por su parte, Jean-Luc Melénchon afirmó que si era primer ministro lo primero que haría sería concederle la nacionalidad, darle asilo político y condecorarlo. ¿En qué medida los apoyos internacionales por su libertad y en contra de la extradición a Estados Unidos están influyendo en el proceso?

Sin duda. Los pronunciamientos de múltiples autoridades a nivel mundial, de toda la estructura de derechos humanos del mundo, y de la totalidad de organizaciones de periodistas, demuestran que Estados Unidos se ha quedado solo en este caso.

Esa es la realidad, que la administración de Estados Unidos se ha quedado sola ante la totalidad de la comunidad internacional que reclama, al unísono, el fin de este sinsentido contra un periodista.

“Si se materializa la entrega de Julian Assange, perdemos todos los ciudadanos”

¿Qué le espera a Julian Assange si finalmente lo extraditan a EEUU? ¿Qué supone que un periodista sea juzgado por primera vez por espionaje aplicándose la anacrónica Ley de Espionaje de 1917?

Esperemos que no se produzca la extradición. Y ello porque de materializarse se habría aniquilado la libertad de prensa en el mundo. Cualquier periodista podría ser perseguido extraterritorialmente por Estados Unidos cuando se publique una verdad incómoda para la administración norteamericana.

Hay que tener en cuenta que la Ley de Espionaje de 1917 fue aprobada en el contexto de la Primera Guerra Mundial para perseguir a espías que actuaban en Estados Unidos. No registra precedentes de aplicación a un periodista por publicar información veraz, de interés público, proveniente de sus fuentes, es decir, por ejercer periodismo. De hecho, Estados Unidos cuenta con una larga tradición de protección de la libertad de prensa, con casos que datan de hace medio siglo, como el Watergate, cuyos periodistas fueron premiados, o los Papeles del Pentágono, donde la justicia avaló la publicación de esos documentos sobre la Guerra de Vietnam y ningún periodista fue perseguido por ello. Y ahora, más de medio siglo después, en lugar de disfrutar de una libertad de prensa consagrada, asistimos a un monumental atentado a través de la extradición de Julian Assange.

Y si se materializara la entrega de Julian Assange no sólo perderían los periodistas, que verían cómo se hace añicos la libertad de prensa, un derecho fundamental para que puedan ejercer su labor protegidos de las acciones del poder. También perdemos todos los ciudadanos, ya que el derecho de acceso a la información que nos asiste depende de la existencia de una prensa libre, la cual ejerce de correa de transmisión desnudando al poder y revelando sus actos de corrupción y crímenes ante los ciudadanos. Por lo tanto, sin libertad de prensa, todos los ciudadanos perdemos nuestro derecho de acceso a la información. Y de esa forma nos dirigimos hacia sistemas totalitarios en los que los gobernantes podrán actuar a su antojo con el absoluto desconocimiento de los ciudadanos, al existir una prensa amordazada que no puede informar sobre sus desviaciones.

En relación a lo que le esperaría a Julian Assange en Estados Unidos, probablemente la respuesta la tengamos en lo que le sucedió a Chelsea Manning, quien Estados Unidos alega fue la fuente de Wikileaks en esas publicaciones. Pues bien, el Relator de la ONU contra la Tortura, Juan Méndez, concluyó en un informe de 2012 que Manning había sido sometida a trato cruel, inhumano y degradante durante su detención en Quantico, Virginia. Por lo tanto, si ese fue el trato recibido por quien se considera la fuente, ¿cuál sería el trato que recibiría Julian Assange? Máxime cuando se ha confirmado que los servicios de inteligencia de ese país planearon, nada menos, que el asesinato de esa persona. Creo que la respuesta es evidente.

Si finalmente la justicia británica cede y lo extraditan a Estados Unidos, ¿qué pasos daréis?

Nuevamente, confiamos en que la justicia británica estará a la altura del reto histórico que tiene delante. Pero si en la jurisdicción británica se concluyera la entrega de Julian Assange, inmediatamente se presentaría una demanda al Tribunal Europeo de Derechos Humanos y, evidentemente, se solicitaría en forma aparejada una medida cautelar para que se indicara a Reino Unido que no se puede materializar la entrega hasta que el Tribunal de Estrasburgo no resuelva el caso.