
Ayer el Fénix se encontró al llegar a Valencia con un elemento que, a pesar de ser conocido, siempre resulta incómodo. El viento soplaba racheado en dirección al mar. Con fuerza. Silencio sepulcral y miradas perdidas en los jugadores denotaban que los jugadores maños habían viajado hasta el Levante a ganar. Les Abelles ya calentaba cuando el Fénix salía del vestuario. El físico de los valencianos, tremendo. En el Fénix ya sabían de su buena touche y de su buen maul, pero también de una posible ventaja maña en la línea de tres cuartos.
El Fénix comenzó sin complejos. Como si fuera desconocedor del envidiable palmarés de Les Abelles, de su escuela, de las más de trescientas licencias que arropan al Club, de su historia. Thomas Armand parece que no escucha o que no entiende cuando los entrenadores hablan a sus jugadores. Pero el centro parisino debió grabar a fuego en su mente algunas consignas esta semana. A los cinco minutos, Thomas tomó un balón cerca de la 22 contraria, se evadió hacia el exterior de su defensor directo, tomó el intervalo, encaró al zaguero y con otro cambio de pie y otra marcha de velocidad puso el 0-5 en el marcador. Juanjo ponía el 0-7.
Después le tocaba el turno a la delantera: Minuto 10 y touche a favor, también en 22 contraria. La delantera del Fénix, con muchos menos kilos, comienza a mover a la valenciana. Lenta pero segura. El maul avanza y cuando llega a zona de marca Juan Pasamar, posa. 0-12 en el marcador.
Los siguientes diez minutos fueron un calco de los primeros pero al revés. Cuando parecía que la moral che estaba algo tocada, el Fénix dispuso de otra touche de nuevo en la 22 de Les Abelles. Buena conquista y la delantera preparada para empujar, pero un golpe por fuera de juego les llevó, después de una patada del rival y la ayuda del fuerte viento, a su campo. El Fénix, prácticamente no saldría de él en el resto de la primera mitad. Les Abelles ensayaba tras una rotura por el centro, luego tras un maul a partir de touche. Era el minuto 20 y el marcador reflejaba un extraño 12-12, con cuatro ensayos en el partido. Dos para cada equipo.
Los veinte minutos siguientes van a ser monopolizados por Les Abelles que intentará por todos los medios entrar en la zona de ensayo del Fénix. Melèes, golpes de castigo, touches, juego a la mano delante y detrás. Los valencianos lo intentarán de todas las maneras posibles, pero el Fénix se defiende como gato panza arriba. Tras veinte minutos de asedio por fin, el equipo de “Las abejas”, consiguió romper el muro maño. El 17-12 subía al marcador y la alegría local que se pone por primera y última vez por delante, dura unos escasos dos minutos. Hasta que Alex Pasamar, tras el saque de centro y una recuperación, rompe por la defensa y corre como alma que lleva el diablo hacia la zona de ensayo local.
Llegaba el descanso con el 17-17, la moral por las nubes y, sobre todo, el viento a favor.
El Feńix va a salir arrollador. Juárez, Vicente y Baselga salen por Diego, Jorge y Josema que se habían vaciado con un gran trabajo en defensa y en las estáticas en la primera mitad. Los tres refrescos van a insuflar mucha fuerza a la delantera que va a seguir con el trabajo de conservación y recuperación con un punto más. En veinte minutos Toni, y Thomas por dos veces van a posar en la zona de ensayo de Les Abelles poniendo un 17-34 que ya no se movería. Michael, Vasco, Mesado y Tom dan el relevo a un Nico Bono que está dando seguridad atrás, a un Pampa que está dando lo mejor de sí mismo en el que parece que va a ser su año de despegue, a un Alex Pasamar que está dirigiendo al equipo de manera magistral fuera y dentro del terreno y a un Romain que se deja media vida en cada partido. Liviu, espectacular, Juan Pasamar mejorando día a día y cogiendo el tono físico. Ceresuela, que es un auténtico perro de presa. Karmelo, Thomas y Juanjo son un muro en defensa y una tremenda plataforma de ataque. Y Toni, que ya se le ve disfrutar como el año pasado y es un puntal del juego del Fénix. Iñaki, que no salió, pero que día a día aprende, mejora y le toma el pulso a la nueva categoría.
Un grupo de jugadores que de nuevo han escrito una página en la historia del rugby aragonés, con una nueva victoria en la categoría de plata, esta vez a costa de un club histórico como Les Abelles.




