El humo que se produce en los incendios forestales contiene, entre otras sustancias, agentes químicos como monóxido de carbono (CO), aldehídos, compuestos orgánicos volátiles y semivolátiles (COSV), hollín o materias particuladas. Además, según detalla el sindicato, incluye sustancias cancerígenas como formaldehído, que puede producir leucemia mieloide y cánceres de nariz, garganta o pulmón. También 1,3-butadieno —que puede generar cáncer de estómago, en la sangre y el sistema lingfático—, Benceno —propiciador de leucemia mieloide, linfoma no Hodgkin o de cáncer de pulmón— e Hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAPs) —que podrían desencadenar cáncer de pulmón, piel, vejiga, mama o escroto, entre otros—.
Todos ellos son considerados agentes cancerígenos del ‘grupo 1’ en humanos por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), la cual —en concordancia— clasificó en 2023 la exposición laboral de los bomberos y las bomberas a los mismos como "cancerígena para humanos" (Grupo 1).
"Esta situación ha sido denunciada por los distintos delegados de Prevención de Riesgos Laborales (PRL) que hemos conformado el Comité de Seguridad y Salud de SARGA desde 2017 ante Inspección de Trabajo en varias ocasiones", explican desde la sección de CGT. El asunto señalan ha sido tratado "en varios Comités de Seguridad y Salud con la empresa y ha sido objeto de requerimientos favorables por Inspección de Trabajo en los últimos años, en los cuales se instaba a SARGA a tomar medidas de protección y un protocolo de desinfección de los EPI’s utilizados en incendios, los cuales hasta día de hoy tenían que ser lavados en casa del personal laboral de SARGA, en la misma lavadora que lavan la ropa de sus hijos, hijas y demás familiares".
SARGA, para dar cumplimiento a este protocolo y según explica la organización sindical, adquirió catorce lavadoras que repartió por algunos de los 78 centros de trabajo que conforman el operativo de incendios. El sindicato remarca que son catorce lavadoras "para un operativo de más de 500 efectivos". Pero, además según informan, estas "no fueron instaladas, no se compró jabón para su lavado, ni se encargó de la recogida de la ropa contaminada para su desinfección, provocando así que los bomberos forestales a los que debe proteger tuvieran que seguir limpiando la ropa en su casa, o seguir trabajando día tras día con un EPI contaminado, con el riesgo que eso supone para sí mismos y sus familiares".
Ante esta situación, volvieron a poner en conocimiento de Inspección de Trabajo estos hechos, la cual acabó sancionando a SARGA con dos actas de infracción de carácter grave que han supuesto una sanción económica de hasta 90.000 euros por incumplimiento de los requerimientos efectuados anteriormente y por no cumplir con la protección ante sustancias cancerígenas, como ordena el Real Decreto 665/97 y la Ley de Prevención de Riesgos Laborales.
Desde CGT recuerdan que el pago de esta multa "sale de los bolsillos de todos y todas". Para el sindicato, "SARGA prefiere pagar multas que proteger a sus trabajadores y trabajadoras". En los últimos 8 años (desde el 2018 al 2025), según la información ofrecida por la sección sindical, SARGA ha recibido la ingente cantidad de 68 requerimientos por parte de Inspección de Trabajo, lo que supone más de ocho denuncias al año, y ha generado doce actas de infracción, suponiendo una sanción económica de hasta 2.450 euros por cada infracción leve y de 45.000 por cada infracción grave.
Desde CGT SARGA exigen a la empresa que "aplique de forma inmediata el protocolo de desinfección de EPI’s contaminados de una manera eficaz y proteja de manera real y efectiva la salud de todo el personal que trabaja en incendios forestales frente al riesgo ante sustancias cancerígenas y tóxicas, y que se empiece a trabajar de una manera responsable, coherente y eficaz en materia de PRL".




