Debemos ir más allá de lo que no pudo lograrse en el 78. Es hora de desbordar ese régimen del 78 y no valen medias tintas. Ya no vale decir que el PP y Vox son peores, todos lo sabemos, pero no es suficiente. Son palabras de Oskar Matute en una entrevista con el periodista Ibai Azparren publicada el 29 de junio en Naiz. El diputado de EH Bildu analizaba las consecuencias del escándalo de corrupción —con ese informe de la UCO que señala a Santos Cerdán, José Luis Ábalos y Koldo García— que salpica en las últimas semanas la política estatal.
En esa entrevista con Naiz, Matute afirmaba que "hay una crisis importante, pero esta también ofrece una oportunidad". Y advertía que "la tibieza no ha servido para calmar las ansias de esa derecha reaccionaria que se sostiene en los aparatos judiciales, policiales y élites económicas". Por eso, reclamaba que "se depuren responsabilidades hasta el final, porque la izquierda no puede permitirse actuar como esa derecha que lleva décadas acostumbrada al poder". Y añadía: "Al mismo tiempo, la mejor manera de debilitar a ese contrapoder no democrático es profundizar en una regeneración democrática". Una regeneración que, según apunta el diputado de EH Bildu, tendría "dos pilares fundamentales", la lucha contra la corrupción y contra los corruptores.
Sánchez: "Voy a continuar"
Así las cosas, y tras días de mucho más fango en la política institucional, llegaba el momento en el que Pedro Sánchez comparecía en el Congreso para, en principio, dar explicaciones. Han sido pocas, pero muchas promesas. Todo con un objetivo bien marcado en la mañana de este miércoles, recuperar la credibilidad de su Gobierno para retomar el rumbo de la legislatura. "Después de reflexionar y de escuchar a mucha gente, comprendí que tirar la toalla no era una opción. Por eso les digo: no voy a tirar la toalla. Voy a continuar", ha sido lo primero que ha destacado en su intervención disipando la posibilidad de dimisión y elecciones anticipadas.
Antes, Sánchez decía: "Subo a esta tribuna con una honda sensación de decepción conmigo mismo y, sobre todo, con aquellos en quienes nunca debí confiar. Pero también subo con la seguridad de ser un político limpio y con el orgullo de quien lidera un partido ejemplar. El culpable, evidentemente, de toda esta situación es quien comete estos delitos, y le corresponde a la justicia determinarlo. Pero yo, como persona que los nombró, tengo parte de responsabilidad y la asumo".
Tras hacer autocrítica, el presidente del Ejecutivo español ha reiterado que va a continuar al frente del Gobierno por tres razones. La primera, "porque soy un político limpio que desconocía las corruptelas de Ábalos y Cerdán", ha asegurado. La segunda, "porque aspiro a recuperar la confianza de los grupos que apoyaron mi investidura" y, la tercera, "porque el proyecto político que represento va más allá de mi persona y aún no ha culminado".
Las medidas anticorrupción
Una vez dicho esto, Sánchez ha anunciado ante la Cámara Baja un plan anticorrupción estatal con 15 medidas de "importante calado", dividido en cinco ejes. Un plan elaborado "conjuntamente y en coordinación" con organismos internacionales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) o la Comisión Europea, y con las aportaciones de Sumar y de los grupos parlamentarios con los que el presidente se ha reunido en el último mes tras estallar el caso Cerdán.
El primero de estos cinco ejes se centraría en la prevención de la corrupción. Su principal medida es la creación de una Agencia de Integridad Pública Independiente que asumirá funciones claves en "la prevención, supervisión y persecución de prácticas corruptas" y "coordinará la lucha contra la corrupción", destacan desde el PSOE en una nota de prensa. Además, se empleará la inteligencia artificial en la Plataforma de Contratación del Sector Público para automatizar la identificación de posibles patrones de fraude.
Con este plan, también se quiere reforzar la supervisión en el ámbito político. "Los altos cargos públicos tendrán que someterse a controles patrimoniales aleatorios y los partidos políticos y fundaciones cuya financiación pública ascienda a más de 50.000 euros tendrán que realizar auditorías externas y publicar cualquier donación privada a partir de 2.500 euros", recalca la nota del PSOE.
El segundo eje se centra en seguir mejorando la protección y apoyo legal de los denunciantes, mientras que el tercero impulsará una mayor capacidad del Estado para investigar y sancionar la corrupción con secciones y jueces especializados en ello así como un refuerzo de la Fiscalía Anticorrupción. "Si queremos acabar con la corrupción, tenemos que perseguir a los corruptos, pero también a los corruptores. Detrás de cada mordida hay alguien que recibe pero también alguien que paga", ha dicho Pedro Sánchez en un guiño claro a sus socios de legislatura.
Por ello, el Ejecutivo endurecerá las penas por delitos contra la administración pública, duplicará los plazos de prescripción, se aumentarán las multas a empresas corruptoras y se pondrá en marcha un sistema de exclusión y listas negras para impedir que puedan seguir contratando con la administración. Por otro lado, los partidos políticos que comentan infracciones contables y mantengan en sus listas o estructuras a personas condenadas por corrupción verán retirada su financiación pública.
Con el cuarto eje quieren reforzar la Oficina de Recuperación y Gestión de Activos, aumentando sus recursos y su personal para que "sea más fácil recuperar el dinero que ha sido robado". Por último, el quinto de los ejes aborda "lo más difícil, pero también lo más transformador, generar una verdadera cultura de la integridad", ha afirmado Sánchez para considerar que "ningún sistema anticorrupción será completo si no va acompañado de un cambio cultural profundo". Para ello, el presidente ha asegurado que se lanzarán sondeos demoscópicos anuales, una campaña de concienciación ciudadana y se reforzará la formación a las personas empleadas públicos en "integridad y prevención".
El anuncio de Sánchez ha finalizado con una promesa ante el pleno del Congreso: "Vamos a cumplir hasta la última coma". Además, el secretario general del PSOE ha defendido que la corrupción "tiene aún menos cabida entre los progresistas porque es incompatible con los valores que defendemos: la igualdad, la justicia social y el valor de lo público". Pero también ha defendido que "ante los problemas, los progresistas ofrecemos soluciones y resolvemos desafíos". "No hacemos lo fácil, hacemos lo correcto", ha zanjado.
Diferentes posiciones del bloque plurinacional que, en su mayoría, seguirá sosteniendo la legislatura
Las fuerzas que apoyaron la investidura de Pedro Sánchez han marcado posiciones distintas en sus intervenciones. Todas han pedido medidas contundentes aunque, a grandes rasgos, la gran mayoría seguirán sosteniendo la legislatura. Desde Sumar ha sido la propia Yolanda Díaz la que ha tomado la palabra en el Congreso. Y eso a pesar de estar de luto por el reciente fallecimiento de su padre, el sindicalista Suso Díaz. "Yo sé que usted es honrado, pero la ciudadanía está angustiada por la corrupción", ha dicho dirigiéndose a Sánchez. La portavoz de Sumar, que ha sido interrumpida constantemente por la bancada de las derechas, ha añadido: "No basta con la regeneración democrática, necesitamos un completo giro social". En este sentido, ha querido aclarar que "diez de las 15 medidas anunciadas por Sánchez son propuestas de Sumar".
El coordinador federal de Izquierda Unida, Antonio Maíllo, ha valorado de forma positiva la intervención del presidente español, asegurando que "se ha reconectado al bloque de la investidura". "Con las medidas anticorrupción vamos por el buen camino", ha continuado Maíllo para advertir que "ahora queda la otra pata, las políticas sociales".
Por su parte, Gabriel Rufián, portavoz de ERC, ha pedido a Sánchez que abandone la estrategia del "y tú más" como respuesta a los casos de corrupción y le ha urgido a pasar a la "ofensiva" ante la derecha y la ultraderecha. No obstante, la ha advertido que "si esto se queda en tres listos, se tiene que quedar, pero si escala, que la gente decida". "La izquierda no puede robar porque la penalización es extremadamente mayor que con la derecha. Cuando la izquierda roba, nuestra gente llora, cuando la derecha roba su gente ficha", ha añadido Rufián.
Desde EH Bildu, su portavoz Mertxe Aizpurua ha dejado claro: "Nosotros no venimos aquí a intentar hundir este Gobierno ni a intentar finiquitar esta legislatura. Seremos muy exigentes con el PSOE y el Gobierno sí, pero que nadie espere que participaremos de las estrategias que busquen ese objetivo". Así, Aizpurua, y en la misma línea que su compañero Oskar Matute, ha instado a convertir la crisis del "caso Koldo" en "oportunidad" abriendo "una nueva era" que solvente "las fallas del régimen del 78". "Si la corrupción es estructural, estructural y profunda debe de ser la respuesta. Ya no basta con resistir y decir que la alternativa es peor. Porque lo que está en juego es mucho más que la supervivencia de la legislatura", ha remarcado.
"Nunca vamos a facilitar un Gobierno de derecha y ultraderecha pero eso no significa una carta blanca para nadie", ha manifestado el portavoz del BNG, Néstor Rego, que ha pedido a Sánchez que combata de "manera decidida" la corrupción. "No tenemos ningún interés en salvarle a usted pero sí a las políticas progresistas", ha apuntado Agueda Micó, diputada de Més Compromís, ahora integrada en el Grupo Mixto.
Ione Belarra, secretaria de Podemos, ha sido más contundente con Pedro Sánchez: "Ha venido a tapar un escándalo con medidas cosméticas". Belarra ha calificado de "bochornoso" el caso de Cerdán y ha cargado contra la "corrupción y el machismo" del PSOE. También ha pedido que "Acciona no vuelva a recibir un euro de dinero público".
"Asistimos a un periodo más del desmoronamiento, la caricatura y decadencia de la que PP y PSOE se han puesto de acuerdo en consolidar", ha apuntado la portavoz de Junts, Míriam Nogueras lanzando un mensaje a Sánchez: "Está en prórroga y la prórroga no dura toda la legislatura". Por último, Maribel Vaquero, en nombre del PNV ha planteado tres posibles salidas: una moción de censura, que Sánchez dimita sin convocar elecciones dando paso a otra persona en la presidencia o convocar elecciones. "No ponga la responsabilidad sobre nuestras espaldas porque nuestra confianza va camino de la UCI", ha dicho la portavoz jeltzale.
Sin sorpresas por la derecha
Desde la bancada de las derechas no ha habido sorpresas. Como era de esperar, el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha pedido la dimisión de Sánchez haciendo una enmienda a la totalidad. Ha sido el primero en dar la réplica al presidente español, al que ha dicho cosas como: "No vino a arreglar nada, vino a ensuciarlo todo". Por su parte, la ultraderecha de Vox, envalentonada tras su último anuncio de querer deportar a ocho millones de personas siguiendo la estela de Donald Trump, ha abandonado el hemiciclo mientras hablaba el presidente español.

