Leyendo medios de comunicación locales y notas de prensa municipales, San José debe congratularse por la buena nueva: el barrio contará con miles de nuevas viviendas que solucionarán el problema habitacional.
Aludimos a las 3.000 viviendas anunciadas en el ámbito situado entre la prolongación de la avenida Tenor Fleta, el Cuarto Cinturón y el Canal Imperial, representando en cifras redondas la superficie de 50 campos de fútbol. Y que desde el punto de vista urbanístico corresponden a las áreas de intervención U 36/8 (antigua Alumalsa), F 38/1 (en el marco de la piscina del Arenas), y los sectores de suelo urbanizable delimitado SUZ 38/1 (el mal denominado Parque Venecia II), 38/2 (en el entorno de Quinta Julieta) y 38/3 (contiguo al Cabezo Cortado).
Analicemos con algo más de detenimiento la intrahistoria de estos suelos.
El 13 de noviembre de 2025 del Gobierno de Zaragoza adjudica las parcelas municipales conocidas como los suelos de “la antigua Alumalsa” a Residencial del Canal S.L. por 5.612.000 euros para la construcción de 108 viviendas libres. Una venta que se ejecuta pese a la demanda de vecinal de de viviendas municipales en régimen de alquiler, y al compromiso del consejero Víctor Serrano en la Comisión de Urbanismo, de 17 de enero de 2022, por el que “se enajenaría si podemos atraer un proyecto de vivienda pública, un proyecto de vivienda en régimen de alquiler y con carácter social. Lo que está contemplado es actuar en Alumalsa siempre con esa perspectiva, la futura ampliación del parque de vivienda pública. Y, por lo tanto, con esa consideración estamos intentando encajar un proyecto que pase, efectivamente, por eso, por la construcción de vivienda pública en arrendamiento social, y que no se pierda esa condición”.
Retrotrayéndonos más en el tiempo sorprende que el Gobierno de Zaragoza, el 24 de mayo de 2021, aprobara el mismo día dos proyectos independientes de reparcelación: el del Sector SUZ 38/3 y el del área de intervención F-38-1. En el primero la Junta de Compensación la constituían, entre otros, familiares directos del entonces alcalde de la ciudad, Jorge Azcón, y en el segundo el proyecto aparecía firmado por el hermano del regidor municipal.
El 26 de febrero de 2026 la corporación aprueba, con carácter inicial, la modificación aislada del Plan General de Ordenación Urbana TR24/16 con objeto de introducir medidas que favorezcan el desarrollo de los barrios rurales y suelos urbanizables; una modificación que permite trasvasar edificabilidad de los barrios rurales a los suelos urbanizables interiores al cinturón de la Z 40. Curiosamente meses antes, en mayo de 2025, la Junta de Compensación del Sector 38/3 remite escrito al Ayuntamiento informando del incremento de los costes de urbanización, proponiendo la modificación del planeamiento para permitir la viabilidad económica a través de un triple mecanismo: adscribiendo nuevos terrenos de sistemas generales que permitan incrementar el aprovechamiento urbanístico y el número de viviendas, pasando de 532 a 809; modificando el Plan Parcial reduciendo el número de manzanas y el sistema viario, agrupando zonas de equipamiento y zonas verdes…; y reduciendo el coeficiente de ponderación. Así mismo la Junta propone adscribir terrenos (trasvasar suelos) de sus actuales miembros, concretamente 80.000 m2 de titularidad de Juan Forcén, empresario zaragozano que mantiene una estrecha relación con el anterior alcalde y actual presidente del Gobierno de Aragón Jorge Azcón.
Cabría hacer referencia a los informes de los servicios municipales sobre los riesgos de índole geotécnica, morfológica e hidrológica, recordando que estos sectores se ubican en zonas de dolinas y próximos al barranco de La Muerte. Se podría aludir al silencio municipal sobre la ejecución de dos puentes en la zona que contempla el PGOU, al acondicionamiento del Cabezo Cortado y de la ribera del Canal con proyecto redactado en 2023. Convendría preguntarnos sobre la planificación del transporte y de los equipamientos públicos en la zona. O indagar sobre la ausencia de viviendas públicas y el correspondiente equipamiento público en los antiguos depósitos del Parque Pignatelli.
Pero abordemos el verdadero problema de la vivienda. Algunos apuntan como solución la edificación ilimitada de bloques y más bloques en los nuevos desarrollos urbanísticos, como a los que hemos hecho referencia. Pero no nos engañemos: el verdadero problema de la vivienda no es otro que el de su precio de mercado en relación con el poder adquisitivo de las clases populares, que sufren en sus carnes el reto de contar con un hogar digno.
La Oficina del Catastro cuantificaba en 2017 en San José 32.000 viviendas, con una población de 66.000 personas, representando una vivienda cada dos personas que residen en el distrito. Además, un mínimo análisis demográfico del barrio revela un destacado retroceso poblacional: en 2008 se alcanzaban los 76.000 residentes y casi veinte años después, en 2025, se reducían a 66.000, diez mil menos. Y desde el punto de vista económico, según los datos aportados por la Universidad de Zaragoza, en 2020 la renta media del residente en San José se cifraba en 13.043 euros/año, ostensiblemente inferior a la media de la ciudad.
Pese a lo expuesto, los responsables municipales y del Gobierno de Aragón, el lobby de los tenedores de suelo, promotores y constructores, así como importantes medios de comunicación de la ciudad aplauden el actual proceso de expansión del ladrillo, que se asemeja en muchos aspectos con la pasada burbuja inmobiliaria.
Actualmente en el barrio consolidado la vivienda nueva sobre plano oscila entre los 4000 y 5000 euros/m2. O dicho de otro modo, un piso de 80 m2 se vende por 400.000 euros. ¿Una pareja mil eurista, que sufre el problema de acceso a la vivienda puede acceder a este mercado? La respuesta es obvia.
Entendemos que nuestros viejos barrios necesitan de inversión, con ayudas a la rehabilitación y a la promoción de vivienda pública en régimen de alquiler, pero la realidad gira en sentido contrario promoviendo la expansión urbana, y como diría un urbanista local expansión y recuperación son términos incompatibles. Degradación de importantes zonas de San José frente a nuevos desarrollos promovidos por los de siempre.
A San José, obrero y artesano, lo asociamos con un humilde portal. Y a Herodes con un fastuoso palacio. La historia se repite.





