El 22 de noviembre, del año pasado, el portal municipal publicaba el anuncio de licitación para la elaboración de un "anteproyecto del nuevo acceso para la puesta en servicio de la planta alzada existente de la lonja". El importe de este contrato es de 14.999,99 euros, sin IVA, y aún se encuentra en proceso de adjudicación.
Esta licitación supone la recuperación por parte del Ayuntamiento de Zaragoza de sus intenciones de aprovechar para uso público la planta alzada, un proyecto que resultaría detenido en 2022 por el dictamen negativo de la Comisión de Patrimonio de Zaragoza por sus afecciones a este histórico edificio, del siglo XVI, que tiene la calificación BIC (Bien de Interés Cultural).
Este espacio superior, que aparentemente en el pasado pudo ser aprovechado como almacén, nunca fue concebido como lugar de concurrencia abierto al público. Carece, por tanto, de un acceso adecuado para tal fin y el acceso limitado que tuvo en el pasado ya no existe. En la actualidad se accede mediante el uso de elevadores ajenos a la construcción y únicamente para labores de mantenimiento o inspección.
Así, para cumplir las intenciones municipales, es necesaria la creación de unos nuevos accesos (escaleras y ascensores) que significan afectar de una forma u otra al edificio. Además el uso público necesitaría adecuar el espacio y las cargas que es capaz de soportar, por lógica y, sobre todo, por seguridad. Hacer realidad las intenciones municipales, por tanto, iría mucho más allá que la, ya importante, afección creada por la colocación de ascensores y escaleras en la fachada.
Salvemos la Lonja
En estos momentos más de 6.000 firmas se acumulan, desde el 24 de diciembre, en una iniciativa impulsada por Carlos Millán Gómez, en representación de gozARTE, en change.org solicitando la paralización de las intenciones del gobierno municipal de Natalia Chueca.
El texto de la iniciativa explica de forma coloquial las principales consecuencias del proyecto impulsado por el consistorio. Le imputan la intención de pretender "colocar delante de la fachada que da al río un par de ascensores (sí, sí, no uno, sino dos) y entrar por las ventanas de la galería superior. Agrandándolas, claro, porque las que hay son un poco pequeñas". Y en tono retórico se preguntan, "¿A quién le importa la Ley de Patrimonio? ¿Quién se acuerda de que la Lonja es BIC (o sea, Bien de Interés Cultural)?".
Con un taxativo "esto hay que pararlo como sea", invitan a toda la ciudadanía a sumarse a la iniciativa y defender el patrimonio histórico de la capital aragonesa. "Zaragoza no puede permitirse seguir destruyendo su patrimonio", concluyen en su escrito.

